viernes, 24 de octubre de 2008

Dios en la cárcel

Los agnósticos sentimos la culpa eterna de dudar de la existencia de Dios, pero tengo la sospecha de que esas dudas se disiparían si fuéramos a dar a una prisión o si un tumor maligno nos anunciara la cercanía de la Parca.
Eso es lo que pasa, casi invariablemente, con las damitas internadas, por lo general de manera injusta, en el penal de mujeres de Santa Mónica.
O sea que están en lo suyo -tragándose cápsulas con cocaína para convertirse en bodegas aéreas de tacón alto, por ejemplo- cuando les cae el perro mágico de Aduanas y la policía y, si no tienen plata para hacerle un faenón a algún juez, la cárcel. Y cuando están en la cárcel, ¡Dios! Se les aparece el Dios descalzo de la urgencia y las convierte en Marías y las indulta sin faenarlas y las limpia sin siquiera tocarlas.
Siempre me ha maravillado que Dios sea de inmediato invocado por quienes cruzan el umbral de una cárcel, el pabellón de diagnósticos de Neoplásicas, o la sombra de cualquier fatalidad.
Jackie Beltrán adquirió un perfil de Santa Bárbara. Lady Bardales levitó tres veces. Malú Costa se hizo oblea del Señor. Y ahora dicen que Magaly Medina, que era la favorita de Satán, se cubre la cabeza y asiste a la misa de todos los días.
¿Es que la normalidad es atea y la desdicha es creyente? ¿Es que la felicidad no recuerda a Dios? ¿Es que a Dios le encanta reinar entre escombreras? ¿O es que la soberbia del hombre rechaza a Dios pero la desgracia devuelve al hombre a su ínfima vulnerabilidad y allí es cuando Dios se aparece, más grande y poderoso que nunca?
Son preguntas que sólo un especialista en Dios puede responder. De mí pueden decirse muchas cosas pero no que Dios es mi especialidad.
A mí sólo me asombra el oportunismo de los creyentes que viven una emergencia y el pragmatismo de Dios para aceptarlos.
Porque no me cabe duda de que la reclusa vuelta devota al tiro llama a Dios no porque haya sentido el vértigo de la revelación sino porque lo que quiere es el milagro de la liberación. Y el negocio divino –si tanta irreverencia me es permitida- consiste en recibir la solicitud y esperar. Si la liberación precoz se produce, habrá sido un milagro. Y si no se produce, pues entonces la interna autogenerará la explicación: su arrepentimiento no fue sincero (realidad absoluta en la mayoría de los casos).
Admiro, en el fondo, a quienes frecuentan a Dios y aun comercian con su reino desde la normalidad. Es gente que tiene desarrollada la glándula del misticismo (por descubrirse) y copiosa la secreción del narcisismo original (porque no hay nada más vanidoso que creerse hijo de Dios, hecho a su imagen y semejanza para más detalles: ¿se imaginan a Dios diciéndole a Bush “!hijo mío!”).
Pero eso de estar feliz de la vida haciendo todo el mal que se pueda para luego, ante el primer volteo de la tortilla, ser llamada por el Señor para integrar su rebaño es como decir que la religión es un placebo y Dios una maravilla curativa y los milagros unas ocurrencias que se pueden programar. Y lo mismo para los que esperan que un tumor los conduzca a la presencia del Supremo Hacedor (incoherencia relativa porque, si existiera un Supremo Hacedor, a él, entonces, podría atribuírsele también la autoría indiferente del tumor, con lo que no se le estaría pidiendo un milagro sino una rectificación, cosa imposible dada su infalibilidad).
Convertirse a la cristiandad en la cárcel y en los hospitales es como rezarle a un santoral de botiquín integrado por el Señor del Candado, la Patrona del Indulto, la Beatita de la Quimio, el Santo del Sarcoma y la Santísima Virgen del Hábeas Corpus (que es la más poderosa, según Apoyo).

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Posdata.- El nuevo director de “El Comercio” está haciendo una limpieza a fondo. Le aceptó la renuncia a Fritz Du Bois, cuyo derechismo hacía de Odría un revolucionario. Después ha despedido –luego de comprobar una fea traición- al muy infectado sujeto que se atrevió a fraguar informes aduaneros y a vengarse de sus enemigos ensuciando, con viles mentiras, las páginas de investigación del periódico. Y de inmediato ha cortado toda relación con un estudio de abogados que ya parecía accionista del viejo diario. O sea que ratas había hasta en “El Comercio”. Ciertos amigos incondicionales del consumado traidor lo están auxiliando –como siempre- diciendo que “El Comercio” quiere ahora deslegitimar los “petroaudios”. Eso es una vulgar mentira. Lo que “El Comercio” quiere es que, junto a las ratas nombradas por Alan García, se investigue a los pericotes dedicados al chuponeo telefónico y al tráfico de influencias abogadil. Eso es lo justo y eso es lo que hace temblar al protegido de Bernardo Roca Rey y al estudio de abogados expulsado de “El Comercio”. Es una lástima que gente honorable esté cayendo en la calumnia con tal de defender a quien fue capaz de entregarle a Canal 4 las cintas que el director de su periódico –el que le pagaba el jugoso sueldo- había recibido, estaba evaluando y tenía el propósito de publicar. “El Comercio” está en pleno proceso de fumigación.

7 comentarios:

El Gran PEz dijo...

Los Agnosticos, no nos sentimos culpables de dudar de la Existencia de Dios, de eso los escepticos, los agnosticos admiten que no tienen el conocimiento suficiente,

aldito m. dijo...

Para el lenguaje común de hoy, la palabra arrepentimiento ha perdido completamente el significado por no usarse a menudo y por ende suena incomprensible al oído del hombre moderno.

La raíz etimológica de la palabra arrepentimiento en el griego es palabra “metanoia”, que a su vez es una palabra formada por los términos “meta” que significa “cambio, conversión” y noia “mente, perspectiva, juicios, opinión, entendimiento, intelecto”.

Así, por definición, el arrepentimiento bíblico significa no solo “cambio de mentalidad”, sino que aún un sentido más amplio: “un cambio total y profundo de vida”. El arrepentimiento es un cambio de modo de pensar, concebir y sentir.



El arrepentimiento no es solo el paso inicial para recibir a Cristo, sino que cuando se entra a el, toda la vida del cristiano será una vida de arrepentimiento.

El hombre trae una mente propia cuando es confrontado con Cristo, pero en esta confrontación se generará otra mentalidad y un cambio sustancial y radical en su modo de pensar y de sentir.



El arrepentimiento implica necesariamente, como resultado, un cambio de conducta, de pensar y de concebir la vida. Esta es la obra de Dios en la vida del hombre arrepentido.

El cristiano es un pecador arrepentido que tiene constricción por el pecado y que sabe que es responsable del mal que hizo. El verdadero arrepentimiento exige que la persona no se justifique y no se excuse ante Dios

HECHOS 20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.



El arrepentimiento y un cambio de mente es en relación a Dios y no en relación al hombre o la sociedad. La primera persona afectada con un pecado es Dios, porque estoy violando un principio divino y en segundo término es contra mí mismo, contra mi propia integridad.

El tomar conciencia de mi propia maldad y sentirme mal por el pecado cometido, es motivo de dar gracias a Dios, porque es evidencia de que El Espíritu Santo está actuando en mí. Solo el Espíritu de Dios puede hacerme sentir mal por el pecado, ya que mi carne siempre va a provocar en mí una sensación opuesta en relación al pecado.

Mi carne y mi naturaleza humana siempre van a congraciarse conmigo en relación al pecado.

La persona que peca y no le altera el vivir y practicar el pecado, está en un gravísimo problema.



1ª JUAN 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.



Dios necesita que el hombre llegue a comprender su real condición pecaminosa, porque esto es determinante para que haya un verdadero arrepentimiento que lo involucre con El.

Este arrepentimiento debe ser por convicción personal y no por repetición de una fórmula.

Si un arrepentido es asistido por un cristiano, puede repetir la oración porque necesita aprender, pero debe repetirla desde una necesidad y convicción propia.



La persona que responde al llamado de Dios va a llevar frutos de arrepentimiento. Va a demostrar con hechos los resultados de su arrepentimiento, pero estos no serán obras de la persona, sino que del Espíritu de Dios.

MATEO 3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
3:9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
3:10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.



Este cambio de vida, generado por el arrepentimiento, irá afectando una cierta área de la vida de la persona y gradualmente incluirá otras. Hay un inicio y una evolución gradual que terminará afectando toda la persona, llevándola a un perfeccionamiento en Cristo.



Resumiendo, el verdadero arrepentimiento se compone de algunos elementos importantes: tomar conciencia del mal por convicción espiritual, sentir una tristeza o constricción por causa del mal cometido, reconocer y aceptar la culpa, estar dispuesto a la renuncia definitiva al mal cometido, pedir perdón a Dios, estar capacitado a recibir el perdón de Dios, mantener constantemente la actitud de oposición frente al mal cometido.

La manera de pensar ha sufrido un cambio, ya que lo que creía que era normal, Dios me mostró que eso era tinieblas. Por lo tanto, tengo claro que no lo quiero como parte de mi vida y lo rechazo deliberado y concientemente.

No quita, que la persona arrepentida en estos términos, en algún momento tenga que volver a pedir perdón por el mismo pecado. El hecho que algunas veces puede recaer, no significa que no se haya arrepentido del pecado.

Anónimo dijo...

Estimado Cesar, mi nombre Rafael Seminario y soy uno de los muchos seguidores de usted. La presente es para enviarle una pagina que evidencia un antiperuanismo sistematico en chile que parece dirigido desde algun organo de intelgecia.Sera`parte de futuros planes de invasion militar va nuestro pais??
la direccion es http://usuarios.lycos.es/cholincas/

doctor.karol dijo...

Aldito; la próxima vez que hagas comentarios, se conciso y consiso, porq leerte toda la noche, tampoco tiene mucha gracia. Chato y tú, me encanta tu léxico,pero haber si lo haces más simple como para que te entienda el populorum. No te olvides que en tu obra metiste demasiadas palabras que solo tú las entendías y nadie mas que 4 gatos lo leyeron (bueno: 5 - me estoy incluyendo). No te mates siendo muy retórico.Pero igual me divierte. Saludos

marc!an!ta dijo...

Estoy muy de acuerdo con Ud, aunque sinceramente yo no siento culpa de dudar de la existencia de dios, eso seria como afirmar en mi inconsciencia que existe y eso colisiona directamente con el agnosticismo que digo profesar, ¿no cree?

Me gustaría saber si me permite reproducir su entrada en otro sitio web, porsupuesto con el correspondiente derecho de autor y remision a su blog.

Saludos.

Anónimo dijo...

Aldito no escribe, solo corta y pega. Si lo lees es tiempo perdido.

HUMANO 666 dijo...

Yo creo en Dios, pero he sido ateo por muchos años, la razón: Nunca he creído en los dogmas de fe, no me he tragado eso de que la ciencia no es nada sin la fe, es por eso que por 5 años fui el ateo perfecto.
Ahora creo en un poder que lo enlaza todo, que es testigo en todos los tiempos y lugares, pero, que por su naturaleza está lejos de ser en materia y energía a nuestra imagen y semejanza.
Sin embargo su poder lo siento y lo invoco no para pedirle, sino para agradecerle por el destino, que aunque aveces cruel, me hace sentir vivo.
Con esto no digo que Dios es un niño caprichoso que nos pone a prueba cada vez que se le antoja, sino, que la vida es un caos y que en ese aparente desorden hay un amor infinito que trasciende la voluntad del hombre, siempre insaciable e inconforme, y ese es el otro motivo por el cual no creo en el Dios dogmático de ninguna religión, en el que se ve en el deseo y su satisfacción una bendición palpable.
¿Como se atreven a bendecir tanques?
¿A que Dios les acompañe a al hora de matar?
Cuando mi Dios mata no es por pasión, si mata es por la física de las cosas, galaxias tragadas por huecos negros, impacto de asteroides, lluvias tempestuosas...y en esto no hay voluntad, es el libre albedrío del hombre y de la madre tierra.