Lo que no está en duda es que, si las cosas continúan su actual tendencia, el próximo gobierno del Perú volverá a estar en manos del conservadurismo. Queda por saber si esta vez nos tocará el centro-derecha o la derecha pura y dura.
En el centro-derecha pragmático están Luis Castañeda Lossio y Lourdes Flores.
Un gobierno de Castañeda sería lo más próximo al odriismo, aquella formación personalista que sembró de obra física el Perú con la bonanza del precio del cobre por la guerra de Corea.
Castañeda y Odría tienen en común su lejanía de las ideas, su amor por el hormigón y una vena popular que sintoniza con el asistencialismo y una cierta eficacia en la gestión de los recursos.
Lourdes Flores podría dar un paso al costado, pero lo más probable es que reincida en una candidatura varias veces malograda.
Lourdes viene del centro-derecha institucionalista y democrático con casa matriz en la Alemania de Konrad Adenauer. La sucursal chilena de esa corriente, sin embargo, apoyó el golpe de Estado de Pinochet, con lo que vació de contenido la idea de una democracia cristiana reflexiva y centrada.
El problema de Lourdes no es el programa, en el que siempre abunda. El problema es que en un país de caudillos y machomanes una mujer que propone políticas de consenso parece una rara avis.
Y si su idea del liderazgo sigue siendo la de no ser explícita y clara en lo esencial, entonces será fácil que otro García la arrincone como la candidata de los ricos. En todo caso, está allí y es una carta. A menos que Cataño se entrometa con algún expediente.
Keiko Fujimori es la derecha pura y dura y encarna una vieja tradición de autoritarismo y corrupción. Keiko hasta puede creer que esa “herencia” viene de su padre, pero no es así.
Su padre –es cierto- elevó ese estilo a las alturas de las Torres Petronas, pero fue el enésimo episodio de un modo de entender el Estado como botín, la nación como víctima y el presupuesto como gran almacén.
Todo empezó cuando la recién fundada República del Perú derogó, en 1826, la llamada “alcabala de cabezón”, un impuesto que gravaba las tierras sin cultivar y que los dueños del Perú contaban por miles de hectáreas. Con ese acto de encomenderos pasados por conveniencia a las filas de la independencia empieza la historia de la gran corrupción en el Perú.
Siguió luego con el robo de las tierras comunales a manos de un ejército de criollos y notarios que fraguaron escrituras e interpretaron a su modo las leyes dadas por Bolívar (1824) y La Mar (1829).
No es calumnioso decir que la República peruana fue, en lo que a propiedad agraria se refiere, una sucesión de despojos que encontró su cima en las leyes de Enjuiciamiento y de Procedimientos Civiles de 1852, usadas como arma letal –nos lo recuerda Emilio Romero- en contra de la propiedad comunal y en favor de la oligarquía latifundista.
Inclusive la abolición de la esclavitud fue un capítulo manchado. En efecto, el decreto original lo dictó el muy corrupto presidente José Rufino Echenique. Ese decreto se publicó el 19 de noviembre de 1854.
Enterado de eso, el jefe de la revuelta que jaqueaba al gobierno, es decir Ramón Castilla, publicó el 3 de diciembre de ese mismo año de 1854 otro decreto abolicionista pero en versión mejorada: los negros serían libres sin necesidad de pasar por el servicio militar y las indemnizaciones a sus amos serían inmediatas y no requerirían de mayores trámites.
Dejamos de tener esclavos negros a partir, entonces, del astuto oportunismo de dos bandos enfrentados en guerra.
No es en una columna sino en varios tomos donde cabría apenas la historia trenzada de la rapiña y la clase dominante peruana.
Bastaría con recordar que buena parte de la riqueza guanera -19’154,200 pesos- sirvió como repartija de malandrines entre quienes, gracias a Echenique, “demostraron”, con una “declaración jurada de testigos” como único requisito, que el Estado les debía plata por los servicios prestados a la patria en la guerra de la independencia (¡guerra en la que muchos de estos parásitos ni siquiera habían peleado!)
La instalación de Keiko en Palacio sería no sólo la continuidad de esta vieja historia sino el premio que el país le daría, como indemnización guanera, a quien hizo lo posible para disolvernos como entidad civilizada.
Porque elegir a Keiko sería elegir a su padre. Y junto a su padre volverían las oscuras golondrinas de aquel decenio deshonroso.
¿Cómo miraría el mundo a un país que le entrega la presidencia a una señora cuyo programa máximo consiste en liberar a su padre, condenado por homicidio y masiva corrupción?
Si las cosas siguieran como ahora, está claro que Ollanta Humala, subestimado por las encuestas, podría bordear un 20 por ciento de votos, porcentaje nada desdeñable en relación al Congreso pero insuficiente para pasar a la segunda vuelta. Y si lograse pasar, todas las encuestas apuntan a que una coalición del miedo lo derrotaría.
El problema de Humala es que ya no es novedad. Lo segundo es que parece no tener una idea clara de hasta dónde debe llegar el cambio antes de convertirse en anarquía.
Lo tercero es que sus asesores -consideren este plural como una cortesía porque es Tapia quien cumple ese papel- le hacen decir cosas raras, como aquella de que en el Vrae sólo hay narcotráfico, y le hacen creer que la virtud está siempre en el terreno de la exageración –cuando no de la caricatura maniquea-. Eso explica por qué Humala considera toda moderación como una ofensa.
Por último, a sus carencias como personaje se suma el hecho de que Humala no ofrece una salida viable, una transición ordenada hacia los cambios cualitativos que se imponen. La idea del desborde le queda cerca. La cola de una turbamulta saqueadora lo persigue.
En cuanto a Arana y Simon, pues se trata de auténticos nonatos, de modo que cualquier pronóstico resultaría tan precoz como lo son sus campañas.
Arana, sin embargo, no es el iluminado y multitudinario arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero. Y Simon tiene, políticamente hablando, el aspecto de una libra de plastelina puesta sobre una torta de gelatina color fresa.
En relación al Apra, todo depende de los petroaudios. Si Jorge del Castillo sale judicialmente chamuscado pero no incinerado de sus proximidades con Canaán –que son, de por sí, un golpe muy duro a su reputación-, se perfilaría como el único candidato de peso en el partido gobernante.
¿Le permitirá García esa candidatura? Está por verse. Y de darse, ¿llegaría a ser importante?
Hay mucho pan que rebanar, pero lo cierto es que Del Castillo, en todo caso, está en el campo del centro-derecha y podría ofrecerse como una suerte de “continuidad con algunos ajustes” –un libreto que será el marco programático de todos los candidatos de ese campo-.
¿Surgirá alguien que encarne la seriedad, la decencia y la valentía para reformular parte del modelo actual y lograr esto con la mayor de las anuencias y sin producir una hecatombe económica?
Siempre es posible un milagro. Mientras tanto, y por ahora, resignémonos a que las derechas continúen en el poder. Las izquierdas se lo han buscado.
jueves 19 de noviembre de 2009
miércoles 18 de noviembre de 2009
Frases hirientes
- Después de las relaciones que ha tenido con Chile, el Perú necesita la píldora del día siguiente.
- A ese Judas lo compró La Moneda.
- “Condorito: ¡exijo una explicación!” (El Cuy)
- Divorcio: cuerdas separadas.
- “¡Y que viva también el estrecho de Magallanes!” (El roto Vivas)
- El mal de Alzheimer es como una autoamnistía.
- Hay quienes están a favor del servicio militar obligatorio y en contra del voto voluntario.
- En toda América Latina la Iglesia está en capilla.
- “Yo sabía que iba a salir adelante”. (La teta asustada)
- Gisela tenía soñadores. Ahora tiene espectadores.
- “¡Tomaremos Andahuasi por la razón o por la fuerza!” (Los Wong)
- “El Perú es el tercer destino turístico del mundo”. (Don Cojudo)
- “La mujer del César no sólo debe ser honesta sino también parecerlo”. (Mesalina)
- Al Niño hay que seguirle la Corriente.
- “Debemos endurecer nuestra posición”. (Miembro del Tribunal Constitucional)
- Eso de cena-baile con máscaras como que suena redundante.
- “El pueblo unido jamás será vencido”. (Marcha de blogueros en Cuba)
- Los matrimonios deberían de tener revocatoria.
- “Las mujeres no tenemos derecho sobre nuestro cuerpo”. (El útero de Marita)
- “Hombre se tragó una llave inglesa”, dice el periódico. Los británicos generalmente comen ese tipo de cosas.
- Hay gente que se llena de diplomas y vive en una casa de cartones.
- “¡Viva la renovación por tercios!” (Jack el destripador)
- Gustavo Espinoza (no Montesinos) acabó su secundaria pero terminará entre primarios.
- Pura coherencia: Carlos Villagrán hacía de niño idiota y ahora es un viejo zonzo.
- Europa es el viejo incontinente.
- En asuntos de sexo la Iglesia siempre tiene una respuesta a la mano.
- Recordando a Hitler uno concluye de que es mejor que haya una sola Alemania.
- “¿Los discos de vinilo son los retroaudios?” (Belmont)
- “Mi nombre es Alcides Huamán, mi DNI es el 28645372 y juro que las truchas de mi criadero se alimentan de mercurio y relave y están sanas y gordas”. (Aviso contratado)
- “El muro no es sólo de Israel porque es medianero”. (Netayanhu)
- La frontera con Chile está llena de mojones.
- El suboficial Ariza no era una estrella solitaria.
- “¡Achutz!” (Nuevo estornudo de Anchorena)
- “¿Y si Chile se molesta?” (Mariano Ignacio Prado, 1879)
- “Nosotros, que queremos una televisión inteligente y distinta...” (Lucecita)
- Lo que más les disgusta a las feministas es que se diga que hay vaginas leporinas.
- Quizá el orgasmo no es, como dicen los franceses, “la pequeña muerte”, sino la versión pagana de la resurrección.
- “Al espía le pagábamos para que nos confirmara que todo seguía igual de mal en la fuerza aérea del Perú”. (Bachelet)
- “Después de sobrevolar La Joya, me di una vuelta por el Colca”. (Condorito)
- Lo único recto en la vida de Belmont es la línea que arroja su encefalograma.
- En efecto: las bestias no sufren en Acho.
- “Y con esto nos despedimos de esta emisión de Habla el Pueblo”. (Calló Bruto)
- A ese Judas lo compró La Moneda.
- “Condorito: ¡exijo una explicación!” (El Cuy)
- Divorcio: cuerdas separadas.
- “¡Y que viva también el estrecho de Magallanes!” (El roto Vivas)
- El mal de Alzheimer es como una autoamnistía.
- Hay quienes están a favor del servicio militar obligatorio y en contra del voto voluntario.
- En toda América Latina la Iglesia está en capilla.
- “Yo sabía que iba a salir adelante”. (La teta asustada)
- Gisela tenía soñadores. Ahora tiene espectadores.
- “¡Tomaremos Andahuasi por la razón o por la fuerza!” (Los Wong)
- “El Perú es el tercer destino turístico del mundo”. (Don Cojudo)
- “La mujer del César no sólo debe ser honesta sino también parecerlo”. (Mesalina)
- Al Niño hay que seguirle la Corriente.
- “Debemos endurecer nuestra posición”. (Miembro del Tribunal Constitucional)
- Eso de cena-baile con máscaras como que suena redundante.
- “El pueblo unido jamás será vencido”. (Marcha de blogueros en Cuba)
- Los matrimonios deberían de tener revocatoria.
- “Las mujeres no tenemos derecho sobre nuestro cuerpo”. (El útero de Marita)
- “Hombre se tragó una llave inglesa”, dice el periódico. Los británicos generalmente comen ese tipo de cosas.
- Hay gente que se llena de diplomas y vive en una casa de cartones.
- “¡Viva la renovación por tercios!” (Jack el destripador)
- Gustavo Espinoza (no Montesinos) acabó su secundaria pero terminará entre primarios.
- Pura coherencia: Carlos Villagrán hacía de niño idiota y ahora es un viejo zonzo.
- Europa es el viejo incontinente.
- En asuntos de sexo la Iglesia siempre tiene una respuesta a la mano.
- Recordando a Hitler uno concluye de que es mejor que haya una sola Alemania.
- “¿Los discos de vinilo son los retroaudios?” (Belmont)
- “Mi nombre es Alcides Huamán, mi DNI es el 28645372 y juro que las truchas de mi criadero se alimentan de mercurio y relave y están sanas y gordas”. (Aviso contratado)
- “El muro no es sólo de Israel porque es medianero”. (Netayanhu)
- La frontera con Chile está llena de mojones.
- El suboficial Ariza no era una estrella solitaria.
- “¡Achutz!” (Nuevo estornudo de Anchorena)
- “¿Y si Chile se molesta?” (Mariano Ignacio Prado, 1879)
- “Nosotros, que queremos una televisión inteligente y distinta...” (Lucecita)
- Lo que más les disgusta a las feministas es que se diga que hay vaginas leporinas.
- Quizá el orgasmo no es, como dicen los franceses, “la pequeña muerte”, sino la versión pagana de la resurrección.
- “Al espía le pagábamos para que nos confirmara que todo seguía igual de mal en la fuerza aérea del Perú”. (Bachelet)
- “Después de sobrevolar La Joya, me di una vuelta por el Colca”. (Condorito)
- Lo único recto en la vida de Belmont es la línea que arroja su encefalograma.
- En efecto: las bestias no sufren en Acho.
- “Y con esto nos despedimos de esta emisión de Habla el Pueblo”. (Calló Bruto)
martes 17 de noviembre de 2009
García lo hizo bien
Los periodistas no se equivocan cuando captan lo más noticioso de un discurso.
Y todas las agencias de noticias importantes encontraron que el término “repulsivas” fue el más atractivo en el discurso de ayer del presidente de la República.
Associated Press, por ejemplo, tituló así su largo despacho fechado en Lima:
“Perú: García acusa a Chile de “repulsivas” prácticas de espionaje”.
La France Presse encabezó de modo semejante la jornada:
“Perú: Alan García rechaza “actos repulsivos” de Chile en caso de espionaje”.
Reuters, quizá la más importante agencia noticiosa del mundo, tampoco desdeñó el suculento bife del fraseo presidencial:
“Perú dice que caso de espionaje de Chile es repulsivo”.
La BBC de Londres, más discreta, ponía como primera noticia la foto de García y este titular:
“García: Atentado contra la soberanía”.
El despacho del corresponsal del diario “El País”, de España, venía con este encabezado: “Una novela de espías que indigna a los peruanos”.
El portal del diario “El Mundo” prefirió como titular principal esta cabal síntesis de lo sucedido:
“García: es un acto repulsivo de espionaje de un sector pinochetista”. Y la crónica de su corresponsal Beatriz Jiménez incluyó el video con la intervención de once minutos del presidente peruano.
Entrada la noche, no cabía duda: la reacción del gobierno del Perú había cundido como noticia protagónica en todo el mundo. Y las precisiones que se detallaban en cada texto –las casas, las transacciones, los correos del espía- suprimían las primeras incredulidades.
Hizo bien García en denunciar ante la opinión pública global esta felonía. Hizo bien en llamar repulsivas a esas prácticas y, al mismo tiempo, en convocar a la serenidad y en apelar a una instancia como la Interpol –lo mismo que hizo Uribe con la computadora de Raúl Reyes- para que compruebe la acusación y calibre las piezas del expediente.
Chile se ha quedado cogido en la trampa del zorro. Sus analistas pensaron que si el Perú descubría la red de espionaje montada en Lima no diría nada de pura vergüenza. No se esperaron la denuncia pública y esta ira reunida más allá de las camisetas.
Chile nos ha hecho un favor. Al menos por un momento –un momento iluminado- nos hemos sentido nación, país, proyecto de todos. Por un momento, al menos, hemos sentido que hay una herida que a todos nos concierne.
La indignación presidencial no es demasiado diferente a la que hemos venido sintiendo muchísimos peruanos respecto del lacayismo chilenófilo de algunos de sus ministros vigentes.
Y ahora que el doctor García ha llamado repulsivo a lo hecho por el “hermano país” (al-que-no-hay-que-temer-si-se-molesta), yo quiero, con la humildad del caso, contribuir al sentimiento nacional que sacude Palacio de Gobierno mostrando una de las fotos que acompañan esta columna.
En la página que hemos adjuntado verán imágenes de la reciente celebración de los diez años de LAN en el Perú. En la tercera foto del lado derecho –contando de arriba hacia abajo- apreciarán algo que parece de lo más común: cuatro personajes con el dedo pulgar hacia arriba en señal de victoria, sincronía y compañerismo.
De izquierda a derecha figuran Emilio Rodríguez Larraín, presidente del directorio de Lan-Perú; Enrique Cornejo Ramírez, ministro de Transportes y Comunicaciones del Perú; Jorge Awad, presidente del directorio Lan Airlines; y Jorge Vilches, gerente general de Lan-Perú.
La fiesta fue en el Museo de Osma y a todo dar.
Lan tenía por qué celebrar: el Perú la había tratado con mayor afecto que el distante y liberal gobierno chileno. Con mayor afecto y mayores prerrogativas y exoneraciones casi de escándalo (como que los pilotos militares chilenos puestos a volar la flota en cielos peruanos no requiriesen de visa de trabajo).
¿Pero qué hacía el ministro Cornejo celebrando con Lan y con su dedito pulgar erecto?
¿No es que Cornejo dirige el sector que fiscaliza a Lan? ¿No debe un ministro de Transportes mantener una distancia decente respecto de las empresas que debe de supervisar?
¿No es repulsivo que un funcionario del gobierno peruano se ponga la camiseta de una empresa que debería de competir en iguales condiciones?
Las fotos fueron publicadas por la revista oficial de Lan. Cuando “El Comercio” dio cuenta de la fiesta en sus páginas sociales no incluyó, piadosamente, la foto de este Cornejo tan parecido al roto Quesada.
Es que todos sabemos lo que pesa don Emilio Rodríguez Larraín, casado con la guapísima Milagros Miró Quesada, en algunas decisiones del diario decano del Perú.
Y todas las agencias de noticias importantes encontraron que el término “repulsivas” fue el más atractivo en el discurso de ayer del presidente de la República.
Associated Press, por ejemplo, tituló así su largo despacho fechado en Lima:
“Perú: García acusa a Chile de “repulsivas” prácticas de espionaje”.
La France Presse encabezó de modo semejante la jornada:
“Perú: Alan García rechaza “actos repulsivos” de Chile en caso de espionaje”.
Reuters, quizá la más importante agencia noticiosa del mundo, tampoco desdeñó el suculento bife del fraseo presidencial:
“Perú dice que caso de espionaje de Chile es repulsivo”.
La BBC de Londres, más discreta, ponía como primera noticia la foto de García y este titular:
“García: Atentado contra la soberanía”.
El despacho del corresponsal del diario “El País”, de España, venía con este encabezado: “Una novela de espías que indigna a los peruanos”.
El portal del diario “El Mundo” prefirió como titular principal esta cabal síntesis de lo sucedido:
“García: es un acto repulsivo de espionaje de un sector pinochetista”. Y la crónica de su corresponsal Beatriz Jiménez incluyó el video con la intervención de once minutos del presidente peruano.
Entrada la noche, no cabía duda: la reacción del gobierno del Perú había cundido como noticia protagónica en todo el mundo. Y las precisiones que se detallaban en cada texto –las casas, las transacciones, los correos del espía- suprimían las primeras incredulidades.
Hizo bien García en denunciar ante la opinión pública global esta felonía. Hizo bien en llamar repulsivas a esas prácticas y, al mismo tiempo, en convocar a la serenidad y en apelar a una instancia como la Interpol –lo mismo que hizo Uribe con la computadora de Raúl Reyes- para que compruebe la acusación y calibre las piezas del expediente.
Chile se ha quedado cogido en la trampa del zorro. Sus analistas pensaron que si el Perú descubría la red de espionaje montada en Lima no diría nada de pura vergüenza. No se esperaron la denuncia pública y esta ira reunida más allá de las camisetas.
Chile nos ha hecho un favor. Al menos por un momento –un momento iluminado- nos hemos sentido nación, país, proyecto de todos. Por un momento, al menos, hemos sentido que hay una herida que a todos nos concierne.
La indignación presidencial no es demasiado diferente a la que hemos venido sintiendo muchísimos peruanos respecto del lacayismo chilenófilo de algunos de sus ministros vigentes.
Y ahora que el doctor García ha llamado repulsivo a lo hecho por el “hermano país” (al-que-no-hay-que-temer-si-se-molesta), yo quiero, con la humildad del caso, contribuir al sentimiento nacional que sacude Palacio de Gobierno mostrando una de las fotos que acompañan esta columna.
En la página que hemos adjuntado verán imágenes de la reciente celebración de los diez años de LAN en el Perú. En la tercera foto del lado derecho –contando de arriba hacia abajo- apreciarán algo que parece de lo más común: cuatro personajes con el dedo pulgar hacia arriba en señal de victoria, sincronía y compañerismo.
De izquierda a derecha figuran Emilio Rodríguez Larraín, presidente del directorio de Lan-Perú; Enrique Cornejo Ramírez, ministro de Transportes y Comunicaciones del Perú; Jorge Awad, presidente del directorio Lan Airlines; y Jorge Vilches, gerente general de Lan-Perú.
La fiesta fue en el Museo de Osma y a todo dar.
Lan tenía por qué celebrar: el Perú la había tratado con mayor afecto que el distante y liberal gobierno chileno. Con mayor afecto y mayores prerrogativas y exoneraciones casi de escándalo (como que los pilotos militares chilenos puestos a volar la flota en cielos peruanos no requiriesen de visa de trabajo).
¿Pero qué hacía el ministro Cornejo celebrando con Lan y con su dedito pulgar erecto?
¿No es que Cornejo dirige el sector que fiscaliza a Lan? ¿No debe un ministro de Transportes mantener una distancia decente respecto de las empresas que debe de supervisar?
¿No es repulsivo que un funcionario del gobierno peruano se ponga la camiseta de una empresa que debería de competir en iguales condiciones?
Las fotos fueron publicadas por la revista oficial de Lan. Cuando “El Comercio” dio cuenta de la fiesta en sus páginas sociales no incluyó, piadosamente, la foto de este Cornejo tan parecido al roto Quesada.
Es que todos sabemos lo que pesa don Emilio Rodríguez Larraín, casado con la guapísima Milagros Miró Quesada, en algunas decisiones del diario decano del Perú.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

