domingo, 18 de enero de 2009

Fiesta en Washington

Si usted tiene dinero y quiere invertirlo en merodear la Historia -sí, esa con mayúsculas- entonces piense en estas opciones ofrecidas por la ciudad de Washington para el día en que el señor Bush le entregue al señor Obama, entre otras cosas, el maletín nuclear con el que se puede desterrar la vida de este planeta.
Digamos que las opciones baratas ya están totalmente agotadas. Me refiero a los departamentos con vistas que sus dueños han alquilado por mil dólares para ese día y a los hoteles medianos y pequeños que han vendido todos sus paquetes, los que oscilan entre 2,000 y 25,000 dólares y cubren de tres días a una semana de visita a la ciudad.
No estoy seguro pero debo suponer que algunas de las mansiones que se han puesto en alquiler todavía pueden estar libres. La que no lo está, definitivamente, es la del republicano Fred Thompson, quien logró que alguien le pagase 30,000 dólares por estar cinco días en la suya, próxima al río Potomac.
Podría usted averiguar si en algún condominio de lujo queda algo, aunque es importante advertirle de que las tarifas no bajan de 5,000 dólares por día para usted y su familia.
Pero supongamos que usted tenga tanto dinero que hasta podría ser un personaje de John Dos Passos (caricatura izquierdosa) o Scott Fitzgerald (dramatización empática). Entonces, no lo dude: estas son sus alternativas si todavía está a tiempo:
Por un millón de dólares, cuatro suites presidenciales y 200,000 dólares en diversas bebidas en el hotel J.W. Marriott de la Pennsylvania Avenue, con vista al desfile y a la Casa Blanca.
En realidad, sólo logrará algo parecido en un escenario de imitación porque el multimillonario negro Earl Stafford, y su Stafford Foundation, ya tomaron esta oferta, aunque con fines filantrópicos. En efecto, el señor Stafford, dueño de la Universal Systems and Tecnology y que fuera piloto de bombarderos en su juventud, invitará a sus balcones a algunas decenas de afroamericanos pobres en un gesto democrático que, seguramente, el señor Obama sabrá agradecer.
Demás está decir que el Sttafford fue un pundonoroso aportante de la campaña electoral del señor Obama.
Como tierno detalle tenemos que decir que los negros desfavorecidos invitados por el señor Stafford al Marriott lucirán vestidos de gala proporcionados por su fundación (aunque después habrán de ser, como era de esperarse, devueltos) y serán peinados y hasta maquillados en salones de belleza especialmente contratados.
El viejo hotel Omni Shoreham ha ofrecido, por su parte, un paquete que se llama “Comandante en jefe” y que cuesta la módica suma de 440,000 dólares. Esta inversión para su autoestima es, en realidad, un kit de lo más gratificante: avión privado (Jet Lear), asistente y chofer, un fotógrafo que no se separará hasta que la jornada haya terminado, una limosina de aspecto blindado y, para terminar, un viaje en primera clase a San Petersburgo para una cumbre con su “homólogo ruso”.
Todo esto, desde luego, se producirá con el realismo, el vestuario y la verosimilitud propias de una puesta en escena. Es decir, durante una semana usted estará convencido de ser el “comandante en jefe” y quizá hasta sienta la urgencia de conversar con el señor Ehud Olmert para coordinar alguna nueva operación de limpieza.
La corresponsal de la BBC en Washington, Rebeca Logan, nos hace notar que esta oferta del Omni Shoreham incluía un “perro presidencial”, pero este último detalle se ha tenido que suprimir dada la protesta de algunos grupos defensores de los derechos animales.
Como se ve, todo en Washington es alegría y suntuosidad y todo parece un cuento de hadas, príncipes encantados y castillos amables. Esta atmósfera de fantasía y lujo habrá de coronarse en la cena de gala que Spike Lee, Susan Sarandon, Oprah Winfrey y otras estrellas ofrecerán al presidente Obama para recaudar fondos con fines también filantrópicos. Todas las entradas se han vendido, aunque cada una ha costado 10,000 dólares.
Al día siguiente de haber juramentado en medio de tanta esplendidez, el señor Obama se reunirá con su equipo económico para ver qué se hace con los otros 700,000 mil millones de dólares que son necesarios para evitar la quiebra técnica de la economía de los Estados Unidos. Pero ese es un detalle que no perturbará para nada la fiesta inolvidable de los días 19 y 20.

14 comentarios:

Humano 666 dijo...

El futuro está negro para los Estados Unidos, realmente no es un premio bajo las actuales circunstancias ser presidente de ese país, es un cargo pesado y de ruina política, al menos para estos primeros tres años.
Las medidas que se vienen son más prestamos y compromisos con el mismísimo diablo, la palabra "guerra" tal vez sea una solución para esta gran potencia, o el comercio de armas que después de la demostración del "DIME" o bombas de fósforo tendrá un boom en sus ventas bélicas.
No creo que su industria automotriz prospere a mediano plazo, al parecer sus científicos no le dieron el mismo ahínco que le dieron a las armas de guerra.

aldito m. dijo...

El desempleo en Estados Unidos está en alza y el mercado bursátil da tumbos, pero habrá grandes festejos por la juramentación de Barack Obama como presidente, que podrían llegar a 150 millones de dólares, un nuevo récord, según algunos cálculos.

Pese a la crisis económica, los demócratas, que instaron al presidente George W. Bush a ser austero hace cuatro años, no escatimaron gastos durante el fin de semana previo a la juramentación, colmado de conciertos de rock y fiestas repletas de estrellas.

El comité para la asunción de Obama ha recaudado más de 41 millones de dólares para sufragar los distintos actos, desde el recorrido por tren entre Filadelfia y Washington DC hasta un concierto con Beyonce, U2 y Bruce Springsteen o 10 bailes oficiales por la ocasión.

Habrá que sumar a ello los costos colosales de seguridad y transporte, absorbidos por los contribuyentes estadounidenses. Así, la juramentación histórica derivará en un costo que tampoco tiene precedentes.

En 2005, los representantes demócratas Anthony Weiner y Jim McDermott pidieron a Bush moderar el fausto y mostrarse un poco más discreto en su fiesta.

"El presidente (Franklin Delano) Roosevelt realizó su fiesta por la juramentación en 1945 dentro de la Casa Blanca, con un discurso breve y una cena en la que se sirvió a los comensales ensalada fría de pollo y pastel de chocolate", escribieron los dos legisladores en una carta.

"Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente (Woodrow) Wilson no organizó fiesta al tomar el poder en 1917, al considerar que semejantes festividades representarían una falta de seriedad", agregaron.

Los legisladores demócratas argumentaban que, en un momento en que el país estaba en guerra, una celebración excesiva resultaría inapropiada. Cuatro años después, la nación sigue en guerra, el desempleo se ha disparado y Obama presionó al Congreso para que liberara la segunda mitad de un paquete de rescate por 700.000 millones de dólares, con la esperanza de sacar del hoyo a la industria bancaria.

El comité para la juramentación de Obama dijo estar consciente de la situación actual, pero señaló que no está preocupado por la posibilidad de que la gente considere excesivos los cuatro días de festejos.

"Esa probablemente no es la forma en que el país verá esto", dijo Linda Douglass, vocera del comité. "No es la celebración de un triunfo electoral, sino de nuestros valores comunes".

Douglass dijo que se buscó abatir los costos al tener el mismo decorado en cada uno de los 10 bailes de gala, eliminando los arreglos florales y negociando un buen precio en los alimentos.

"Quienes formarán parte del gobierno de Obama tratan de reflexionar en el ambiente actual", dijo Mike DeCeasar, portavoz de McDermott.

Aquiles Martin dijo...

acá nomás en perú en cualquier pueblo pobre, la gente siempre se queja que no tiene para comer, pero vean cuántas cajas de cerveza se compran al mes.

jimmy dijo...

obama es presidente solo por que es negro y habla bonito, yo apuesto a que la va a cagar igual que alan.

Kamus dijo...

Los costosos festejos de la asunción de Obama, nadie se la va quitar a los yanquis, ni mucho menos la preocupación de parchar esa deuda de cientos de miles de millones de dólares, saben ¿por qué? por que la vamos a pagar todos los países pobres y dependientes de los EEUU, dentro de ese grupo de desposeídos están, el Perú y toda esas repúblicas “bananeras” del tercer mundo. Así que a prepararse, que el cheque en blanco es para nosotros. Esa receta ha sido siempre y ahora no va ser la excepción.

Heriberto Hernández dijo...

http://laprimerapalabraque.blogspot.com/2009/01/el-legado-de-raul-castro.html

Anónimo dijo...

Y se cumplió la predicciòn,Israel terminó su operativo y ,mañana juramenta Obama

Anónimo dijo...

Yo les recomendaria, al Sr. Hildebrandt, HUMANO 666, aldito m., y Kamus que se dejen de quejar y de fijarse en lo que gastan estos gringos de mierda, que dejen de culparlos por algo que es tambien nuestra responsabilidad (oportuno comentario de Aquiles Martin) y se pongan a trabajar CARAJO y ayuden a los mas cercanos a Uds. porque esa es la forma de empezar a mejorar este mundo, si es que se puede. Dejen de estar jodiendo con lo malos que son los gringos o los judios y contribuyan en algo a que el Peru sea un poco mejor.... resentidos inutiles!!

Anónimo dijo...

Cuando Alejandro Toledo candidateaba a la presidencia del Perú se hacía llamar Pachacutec y cuando ganó los comicios, juramentó pomposamente en Machu Pichu. El objetivo era claro, identificarse y ganarse a los sectores indígenas tradicionalmente olvidados. Emergía de esta manera como la gran esperanza de cambio y reivindicación andina. Luego llegó al poder y, whisky en mano, se hizo rodear de empresarios y banqueros y los indios siguieron tan o más pobres que antes.

¿Qué sucedió con su mensaje? Dos explicaciones (o su combinación) al respecto. O sólo se trataba de histrionismo de marketing político, o una vez en el poder se dio cuenta de lo difícil que es cambiar un sistema dirigido férreamente por el poder económico. Me temo que lo mismo sucederá con Barack Obama y todas las expectativas de cambio que ha generado.

Veamos. Nadie puede negar el avance que significa que un negro llegue por primera vez a la presidencia. Eso dice mucho sobre el arrinconamiento del racismo cavernario y genera un momento auspicioso para cambios. Sin embargo las reformas estructurales tienen un precio muy alto. Abraham Lincoln tenía claro que, sin la fraticida guerra de Secesión, no podría consolidarse la libertad de los esclavos – no fomento un hecho, sólo lo constato – y Luther King sabía que su vida peligraba cuando luchaba pacíficamente por los derechos de los negros.

Además de la enorme estatura moral, hay que considerar que el color de la piel no define necesariamente las convicciones reivindicativas y su energía para realizarlas. A propósito de EE. UU. Citaré dos ejemplos de personajes negros que, lejos de actuar en función de ideales elevados, más bien promovieron sendas invasiones. El general (r) Collin Powell comandó las tropas estadounidenses en la guerra del Golfo Pérsico. Condoleezza Rice fue el brazo derecho del saliente Bush, cabeza del régimen más rapaz, belicista y brutal de la historia norteamericana.

Del mismo modo en nuestro país cuantos clérigos blanquecinos trabajan día a día junto a los pobladores de comunidades empobrecidas. En el lado contrario, cuantos alcaldes o gobernadores abusan de sus hermanos nativos. Definitivamente más importante que el carácter étnico o racial, es la mentalidad, la solidez moral y la energía para vencer grandes desafíos. Estas virtudes deben correr en proporción directa al poder de la estructura socioeconómica a reformar. Consecuentemente, el reto de Barack Obama es tan monumental e histórico como sobrehumano.

Billy Crisanto Seminario dijo...

Cuando Alejandro Toledo candidateaba a la presidencia del Perú se hacía llamar Pachacutec y cuando ganó los comicios, juramentó pomposamente en Machu Pichu. El objetivo era claro, identificarse y ganarse a los sectores indígenas tradicionalmente olvidados. Emergía de esta manera como la gran esperanza de cambio y reivindicación andina. Luego llegó al poder y, whisky en mano, se hizo rodear de empresarios y banqueros y los indios siguieron tan o más pobres que antes.

¿Qué sucedió con su mensaje? Dos explicaciones (o su combinación) al respecto. O sólo se trataba de histrionismo de marketing político, o una vez en el poder se dio cuenta de lo difícil que es cambiar un sistema dirigido férreamente por el poder económico. Me temo que lo mismo sucederá con Barack Obama y todas las expectativas de cambio que ha generado.

Veamos. Nadie puede negar el avance que significa que un negro llegue por primera vez a la presidencia. Eso dice mucho sobre el arrinconamiento del racismo cavernario y genera un momento auspicioso para cambios. Sin embargo las reformas estructurales tienen un precio muy alto. Abraham Lincoln tenía claro que, sin la fraticida guerra de Secesión, no podría consolidarse la libertad de los esclavos – no fomento un hecho, sólo lo constato – y Luther King sabía que su vida peligraba cuando luchaba pacíficamente por los derechos de los negros.

Además de la enorme estatura moral, hay que considerar que el color de la piel no define necesariamente las convicciones reivindicativas y su energía para realizarlas. A propósito de EE. UU. Citaré dos ejemplos de personajes negros que, lejos de actuar en función de ideales elevados, más bien promovieron sendas invasiones. El general (r) Collin Powell comandó las tropas estadounidenses en la guerra del Golfo Pérsico. Condoleezza Rice fue el brazo derecho del saliente Bush, cabeza del régimen más rapaz, belicista y brutal de la historia norteamericana.

Del mismo modo en nuestro país cuantos clérigos blanquecinos trabajan día a día junto a los pobladores de comunidades empobrecidas. En el lado contrario, cuantos alcaldes o gobernadores abusan de sus hermanos nativos. Definitivamente más importante que el carácter étnico o racial, es la mentalidad, la solidez moral y la energía para vencer grandes desafíos. Estas virtudes deben correr en proporción directa al poder de la estructura socioeconómica a reformar. Consecuentemente, el reto de Barack Obama es tan monumental e histórico como sobrehumano.

Anónimo dijo...

Hay una esperanza de cambio. El pueblo americano y el mundo estan al tanto. Veremos que pasa

Anónimo dijo...

Al Perù llegò un cholo(Toledo) a la presidencia, en Bolivia un Indio aymara (Evo), en Chile una mujer de izquierda (Bachelet) y en Argentina, Cristina,tambien de izquierda. En Estados Unidos, donde no hace màs de 60 anos existìa todavia la segregaciòn racial, el KKK y la discriminaciòn hacia todo loque no fuera blanco, un meztizo es ahora el jefe supremo de ese gtran paìs(Obama). Son sintomas tangibles de que el mundo esta evolucionando aceleradamente. Que sean o no buenos presidentes, borrachos, ladrones omentirosos, es otro cuento. El hecho es que el tema racial y machista (en esta parte del continente) esta dejando de ser un inconveniente.
Yo si creo que OBAMA VA A HACER UN EXCELENTE GOBIERNO. Y SI AL CHOLO MORALES LO DEJAN GOBERNAR, Y SE ALEJA UN POCO DEL GORILA VENEZOLANO, TAMBIEN.

Anónimo dijo...

Pero analizad fríamente. El pastón que se han gastado en las celebraciones está más que justificado por el control de la inflación. Al poner este dinero fuera del alcance del público reducen la inflación como si lo hubieran destruído. Lo que están haciendo es revalorizar el dolar.

Mirad la evolución del dolar los días después.

javier dijo...

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