martes, 27 de enero de 2009

El fiasco de Obama

Eso de que Obama ha ordenado cerrar Guantánamo, la mazmorra estadounidense más global, es marketing puro destilado con el más astuto de los estilos.
La orden de Obama es “cerrar Guantánamo” en el plazo de un año. Pero si Guantánamo es una vergüenza y un oprobio, ¿por qué no actuar de inmediato? ¿O es que en Estados Unidos los crímenes son al contado y las rectificaciones a largos plazos?
Un año puede parecer poco pero es un siglo para las víctimas que hoy están enjauladas en ese enclave que Estados Unidos mantiene en tierra cubana. Y cuando se trata de cambiar de rumbo ético, someterse a las lentitudes tramposas impuestas por el Pentágono resulta patético.
Y eso de que ha empezado “una nueva era” es para que se lo crean el pato Lucas, la mami de Tarzán y Murmullos, el enemigo de Dick Tracy.
Vamos a ver “la nueva era”.
Barack Obama acaba de decir, en relación a Gaza, que “lamenta las bajas de ambos bandos” (1,325 palestinos y 11 soldados israelíes) y que cree firmemente “en el derecho de Israel a defenderse”. Es decir, Cheney en función de noche, Bush interpretado por Harry Belafonte. Mismísima chola y con las mismas bragas.
O sea que lo del secuestro de Obama por el lobby israelí que lo ha financiado parcialmente tiene ahora todos los visos de ser cierto.
¿Y el Departamento de Estado? ¿Ha cambiado su discurso de dóberman imperial?
No. Ha empeorado.
Ahora la Casa Blanca dice lo que la banda de bribones de Bush no se había atrevido a decir. Que Venezuela y Bolivia, por ejemplo, contribuyen al atraso político de la región y que sus gobiernos “no sirven a los intereses de sus pueblos”. Más todavía: de las oficinas de Hillary Clinton ha salido un repulsivo mensaje que huele a desembarcos y a Noriega y a Grenada: “Venezuela es aliada de las FARC y es complaciente, en tanto que ruta estratégica, con el narcotráfico internacional”.
En resumen, de la gran esperanza negra al gran garrote de toda la vida. Otra vez la Roma chusca ajustándole las clavijas a sus colonias. Y un mensaje para Bush: fuiste demasiado tolerante con Chávez, es hora “de actuar”.
¿Y sobre Cuba? Nada nuevo. Que no se levantará el embargo, por ejemplo. Y que no se levantará si no se ven gestos de “liberalización democrática”. Y eso lo demanda el país que auspicia la masacre de Gaza, respalda las dictaduras corrompidas del golfo pérsico y destruye la institucionalidad internacional sacando a la ONU de la escena.
Ese brillante intelectual judío que se llama Noam Chomsky ha escrito un artículo urticante en relación al nuevo presidente de los Estados Unidos.
Entre otras cosas subraya el hecho de que dos de las estrellas del equipo económico de Obama padecen de un pasado lleno de vergüenzas.
Robert Rubin, que fue parte del team de Clinton, luchó agresivamente, como Secretario del Tesoro, para que se aboliera la ley Glass-Steagall, que separaba a los bancos comerciales de las instituciones financieras dedicadas al riesgo.
Señala Chomsky, citando al economista Tim Canova, que Rubin “tenía un interés personal en ese asunto”. En efecto, apenas salió del puesto de Secretario del Tesoro Rubin fue llamado a ocupar, en 1999, uno de los puestos más altos en la jerarquía de Citigroup, un trasatlántico de las finanzas que coincidía plenamente con la prédica de Rubin y que se “benefició” enormemente –sin saber que estaba cavando su fosa- con la desregulación auspiciada desde el Tesoro.
Summers, que ganó 119 millones de dólares de salario en sus diez años de ejecutivo mayor de Citigroup, es uno de los responsables del desastre actual de la firma porque desde que entró lo único que hizo fue apostar a las audacias más extremas y a los empaquetados de hipotecas más especulativos, esos que terminarían pudriéndose en la bodega.
Tanto es así que hay quienes han acusado a Rubin, hoy consejero oficial de Obama, de ser el Bernard Madoff de la “banca seria”. El hijo de Rubin, Jamie, ha sido el cajero de la campaña de Obama en Wall Street.
Cuando Rubin dejó el Tesoro su reemplazante fue Lawrence Summers, que ahora está en la marquesina, con letras enormes, del nuevo teatro Obama: es el director del Consejo Económico Nacional.
El señor Summers, que alguna vez dijo en Harvard que los hombres eran mejores que las mujeres en matemáticas “por razones biológicas”, fue el que propuso la nefasta ley que prohibió la regulación federal de los llamados productos financieros derivados, las armas químicas responsables del colapso económico que hoy sacude al mundo.
Chomsky recurre al economista Dean Baker para calificar a Summers como uno de los más destacados villanos de la saga de las hipotecas basura. Baker afirma que “poner la política financiera en manos de Rubin y Summers es como poner a Osama Bin Laden a la cabeza de la lucha en contra del terrorismo”.
Chomsky cita en su artículo a Jonathan Weil, redactor de Bloomberg News, quien piensa que la mayoría de los llamados por Obama a enfrentar la crisis económica “lo que deberían es haber recibido citaciones judiciales”.


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Posdata:
en la columna “El evangelio de Gastón” apareció la siguiente inexplicable frase:“...el catolicismo ciprianudo y hoy desciende meteóricamente en el rating celestial”. El error es mío por haber dejado ese cookie (“y hoy”) a la deriva. La frase completa era esta: “...el catolicismo ciprianudo y hoy garateico desciende meteóricamente en el rating celestial”. Las disculpas son mías también. No se me ha ocurrido, desde luego, solicitar la compasión del corrector de “La Primera”.

12 comentarios:

amor dijo...

todo un gusto encontrar un blog que recoge escritos de césar hildebrandt, al que admiraba hace años

aldito m. dijo...

Este Presidente-electo no tiene nada que ver con el candidato presidencial y mucho menos con el recién estrenado Senador de hace cuatro años. Ningún otro mandatario de este país había traicionado su propia conducta en tan poco tiempo. Y lo ha hecho de una forma fulminante, sin caretas ni vergüenza, a la luz del pleno día, sin el menor complejo. Hasta los peores mandatarios del imperio esperaban al menos dos o tres meses después de la toma de posesión para traicionar a sus electores. Obama lo ha hecho cuando aún faltan dos meses para el cambio de poderes, o sea se ha divorciado de sí mismo antes de la boda. Debe aparecer en el Record de Guiness como el único mandatario de la historia que convirtió un gran tiunfo enun lamentable fracaso en menos de tres semanas.

Todo esto prueba, una vez más, que en Estados Unidos no existe la llamada ‘democracia multipartidista’ porque los dos partidos políticos que dominan al país son, en rigor, uno solo, o sea el partido del imperio: dos caras idénticas de una sola moneda, el mismo perro con distinto collar. Esto lo han denunciado los socialistas de este país aun desde antes de Eugene Debs y la huelga ferroviaria de 1894 (Pullman Strike).

A pesar de que Ralph Nader obtuvo 2.883,000 votos en el 2000, no se le permitió tomar parte de los debates en el 2004 y el 2008 y fue desconocido por la gran prensa corporativa, dominada por el sionismo, porque es de ascendencia árabe y un cruzado de la ecología. Disponía, por ello, de muy escasos fondos. Los candidatos delpartido único, o sea el demócrata-republicano, gastaron más 1,000 millones de dólares para convencer al pueblo de una falacia, que eran adversarios entre ellos. La democracia representativa sólo representa al capital. Lo demás es pan y circo, como en la otra Roma.

Veamos ahora el turbio nacimiento de ese imperio, así como en artículos posteriores veremos su desarrollo en el Siglo XIX y de como llegó a ser, en el XX, el más poderoso de la historia humana, hasta convertirse, a fines de ese siglo, en el único del planeta.

Ese imperio atraviesa hoy su peor crisis en casi ochenta años y tendrá que desaparecer para que, al fin, haya paz en el mundo y los países puedan vivir sin destruirse unos a otros.

La humanidad tiene hoy sólo dos grandes enemigos: el calentamiento global y el imperio yanki-sionista. Todo lo demás es armonía … más o menos.

LARS dijo...

Otra vez Hildebrant comentando la misma cantaleta. Critica a Obama por cerrar Huantánamo en un plazo que a él (HIL), le parece de siglos. Se acaba de dar la noticia que un par de elementos recién salidos de esa cárcel se han unido inmediátamente a las huestes de Osama.
Otra cosa peor se deja ver en su entrelíneas, que defiende a Chávez y Castro, dictadores que han mermado la democracia en América Latina. Y todavía hay gente que admira a este comunistoide señor. Vamos, despierten de su letargo.

el de siempre dijo...

ESTABA CANTADO Y SE SABIA DE ANTEMANO QUE ESTE SAN MARTINCITO ES EL TITERE DISFRASADO DE PASTOR DEL SIEMPRE ORDEN MUNDIAL....ALLA LOS COJUDOS QUE SIGUEN CREYENDO QUE EL MUNDO VA HA MEJORAR, QUE ESTAMOS CAMBIANDO Y TODA ESA PORQUERIA....PARECIERA QUE ESTA PREPARANDO EL ZAMBITO UN NUEVO ORDEN ECONOMICO REGIDO POR OTRAS POLITICAS "MAS ABIERTAS" OSEA TE HACE CREER QUE ESTAS GANANDO ...PERO ESTAS MAS ESCLAVO QUE ANTES Y NO TIENES REMEDIO, QUE ASI ES LA GLOVALOZACION Y QUE LOS TIEMPOS CAMBIAN, Y HAY QUE INVERTIR MAS EN LOS POBRES, EN INFRAESTRUCTURA QUE ESO DA TRABAJO Y BLA, BLA, BLA... Y HAY QUE EDUCAR MAS..PERO NADA DE INFORMACIÓN OSEA NADA DE VERDADERA EDUCACIÓN, OSEA TERCERMUNDISTA POR SIEMPRE, OSEA LARS.

Kamus dijo...

Era patético y hasta sarcástico, ver a toda esa gente celebrando en distintas partes del mundo, desde Kenia hasta El Carmen, ver a todas esas ingenuas “carnes de cañón” bailando y celebrando, con una alegría y un brillo en sus ojos inigualables; era la alegría ciega de los “melcochitas” del mundo felices por la asunción de ese personaje de piel negra pero el cerebro de “blanco”, el espíritu anglosajón y con el corazón en Wall Street. Esperanzados ciegamente y viendo a ese Obama como el libertador moderno, el salvador predestinado, el mesías que iba ayudar al mundo de la opresión yanqui; y no era así, más pronto que tarde se dieron cuenta, de que todos los líderes de los EUA, hacen lo correcto para ellos, mantener la hegemonía mundial a costa de todo y de todos, sus presidentes lo primero que aprenden es actuar de acuerdo al manual del “El príncipe” de Maquiavelo……y listo

Anónimo dijo...

oe carajo ya cierra este blog falso.

J.C. Vásquez dijo...

Como siempre el chato no es capaz de esperar siquiera una semana para pelearse con el "poder", pobrecito tiene tal trauma y ensalada mental que para su robespierreana mente todo debe ser siempre al todo o nada. Con razón siempre para fracasando en cada programa y proyecto que hace. Obama me parece mas un proyecto de Carter o Bush II (es decir presidentes mediocres), que de estadistas tipo Lincoln, Jefferson o Adams; pero salir desde ya a descalificarlo sin esperar por lo menos un mes o un año en que ya se tenga delimitadas sus políticas y acciones es simplemente de mentes enfermizas, que ven conspiraciones en todas partes.

Anónimo dijo...

HABLANOS DEL AMERO.. PORFAVOR ES CIERTO TODO LO QUE SE ESTA DICIENDO POR LA WEB DEL AMERO. ES UNA NOTICIA QUE NADIE LA QUIERE PUBLICAR..

Kamus dijo...

Anónimo, Si te refieres al "Amero", no te alarmes, es simplemente, una nueva moneda supranacional y que....

Anónimo dijo...

A propòsito de las barbaridades que se dicen de Obama, no hay nada que hacer que la ignorancia es madre de todas las mentiras.

Anónimo dijo...

?De qué fiasco hablan?
Deshacer las burradas de Bush y sus malandros durante 8 anos de sastroso gobierno,es una tarea nada facil, sobre todo cuando se trata de marcos legales medianamente enraisados en la constituciòn y en las enmiendas norteamericanas

Anónimo dijo...

Hola,publicado hace unos meses en mi blog a propòsito del criticado Obama:
Cuando Abimael Guzmán -ese mesías estólido de toda una generación de muchachos sin más esperanzas que la protesta anárquica, la revuelta, el crimen y la mal conducida catarsis social, tiraba las primeras balas en el altiplano peruano, para veinte años más tarde acabar como todo déspota en el rincón de una fría celda y el vacío fatuo del rechazo popular -son solo abigeos, aseguraba el Arquitecto, aludiendo a las huestes de Guzmán, quienes alardeaban desgarrando las montañas con sus plomos, -no hay de qué preocuparse, sentenciaba confiado-, Don Fernando Belaunde Terry acababa de inaugurar su segundo mandato, años después que tanques y metrallas lo expulsaran de Palacio en pijamas y sin nada en la mano -puesto que el General Juan Velasco Alvarado había decidido patear el tablero de un juego cuyas reglas no había entendido ni jamás lo haría, invistiéndose de poder como jefe de una Junta Militar cuyo objetivo principal sería redimir abruptamente los derechos hurtados al Indio, aquel día que Atahualpa caía asesinado por el invasor, una liberación quién sabe justa pero plagada de las mismas sinrazones que harían más profundas las heridas y arengas de ambos lados, enredos sociales que el Perú viene arrastrando desde que Pizarro asaltara nuestras tierras, allá por el siglo XVI-, rumbo al primer avión de alguna Línea Aérea de bandera Americana, meses antes de terminar su primer mandato. En Norteamérica, fruto de una campaña plagada de pretensiones fundamentalistas y de renovado conservadurismo Republicano, un histrión anodino de esos que Hollywood acostumbra guardar para papeles secundarios de cualquier film llegaba al poder en los Estados Unidos. Hacía muchísimo tiempo que Abraham Lincoln había presentado su candidatura a la presidencia y con ella detenido la expansión de la esclavitud al resto del país, acabado una guerra que desgarraba al país hacía más de cuatro años y dado los primeros pasos hacia la libertad definitiva del esclavo importado del África para trabajar en los campos sureños del algodón. Hacía mucho tiempo también que Franklin Delano Roosevelt tras cuatro victorias consecutivas había acabado con la Gran Depresión, sufrido los golpes terribles de la Segunda Gran Guerra y forjado un nuevo pacto social –su «New Deal»- de décadas de vigencia y que haría de esa gran nación un modelo para el mundo, una sociedad más justa y equitativa para sus ciudadanos y un inmenso hermoso y apaciguado terruño donde vivir. Habían muerto asesinados John F. Kennedy, Robert Kennedy, y Martin Lutter King; restituido los Derechos Civiles a los negros y el Derecho de Voto a la mujer, terminado la segregación racial, acabado las guerras con Corea y con Vietnam, caído Nixon y se vendría abajo el Muro de Berlín con lo que la repartición del mundo entre bostonianos y soviéticos llegaba transitoriamente a su fin. Jimmy Carter había perdido la Casa Blanca frente al actor, más que nada porque el pueblo había vivido casi en carne propia la terrible experiencia de las familias de los rehenes de la Embajada Americana capturada por estudiantes de una Universidad islamista en Irán (dicen que por ahí andaba metida también la mano de los tigres del GOP) -inconveniente que se prolongaría por meses- y desaprobado la forma como condujo el asunto de los exiliados, quienes por miles, mezclando en la mancha a los más peligrosos delincuentes sacados de todas las cárceles comunes de la Isla, Fidel había empujado a las costas estadounidenses, metiendo a Carter en un problema del Carajo.

La elección de Ronald Reagan llegaba pues en una coyuntura de descontento popular y con renovados y profundos aires conservadores, es decir, con la intención perversa, no solo de amenazar con sus bombas, misiles, dinero y mentiras a la URSS y a todos sus enemigos, sino arrasar como un buldócer los valores solidarios que Roosevelt había forjado para su país, reduciendo los Sindicatos a la nada y la Seguridad Social al exclusivo manejo de las Pensiones de los Jubilados -veinticinco años después, otro Republicano intentaría esfumarla, sin lograrlo-, acabando con la promoción del empleo y el salario mínimo vital, cerrando el caño a las grandes inversiones del Estado, asfixiando aun más al debilitado Seguro de Salud, que no era universal; reduciendo los impuestos a los ricos y desregulando la economía toda, penalizando a los más necesitados y profundizando aun más las diferencias, cuando en Perú, finalizado el segundo gobierno del Arquitecto, una esperanza de cambio, joven y pugnaz, hechizaba todo escepticismo y señalaba con cierta claridad y exageradas elocuencia y convicción la vía del cambio en momentos en que el terror, la muerte, la desolación, el desorden político y el caos social se apoderaban de la Sierra, amenazando la capital y toda la costa peruanas, donde llegarían no mucho tiempo después. Pero Alan García no solo no cumpliría con lo ofrecido en su populista mensaje el día que juramentaba, sino que acabaría abriéndole las puertas de Palacio a la corrupción y a las bandas de pillos cuyos negociados, aunque no haya nada que lo pruebe hasta el día de hoy, se dice, el mismo dirigió, cuando en los Estados Unidos, William Clinton era elegido presidente tras el desastre social dejado por el actor y su legatario George H.W. Bush (I).

Clinton, redujo las desigualdades y la pobreza, promovió y creó empleos, pero nunca pudo hacer aprobar por el Congreso –dominado por los Republicanos en ese momento-, como tampoco lo había logrado Truman en su momento, un proyecto revolucionario que abriría las puertas al Estado para crear un Seguro de Salud obligatorio para todos sus ciudadanos, sin excepciones de clase, raza o condición social, pero dejaría una nación más o menos sin problemas y con una economía revitalizada y bastante sana. En el Perú, «Honradez, Tecnología y Trabajo» era la frase que adornaba la campaña del Agrónomo Alberto Fujimori, mudo lema para las clases medias y altas que apoyaban acertadamente la candidatura de Mario Vargas Llosa -un tipo íntegro y colmado de gloria, un soñador de talento y de extraordinaria calidad humana, uno de los mejores, brillantes y más lúcidos escritores peruanos-, pero picotero y bien entendido para la mayoría pobre marginada del país que, silenciosa, lo catapultaba a la cima del poder, del que se valdría para cometer las más graves fechorías y los mas infames crímenes, las peores fabulaciones y las miserias más bajas. Tristes y documentadas historias de corrupción política nunca antes vistas en el Perú, que hicieron trisas los valores primigenios del alicaído Estado Peruano. Muchos, a pesar de no haber apoyado su candidatura, fuimos segados por el éxito de su Gobierno en la captura del abigeo -tras más de diez años y dos gobiernos de infructuosos intentos-, por su exitosa lucha contra el terror de Sendero Luminoso y del MRTA y por algunos de sus logros en la trama económica y social, no viendo -o no queriendo ver o entender- que el guión que se cocinaba tras las cortinas del tablado estaba podrido y totalmente enlodado, cual albardilla de un arado. Con un rimbombante e improvisado show mediático, iniciaba la supuesta búsqueda de su principal asesor o de las pruebas que lo inculpaban. Días después, ante la farsa manifiesta, tras un viaje oficial, una renuncia cobarde del otro lado de la tierra, Japón el país de sus ancestros, sellaba el final de su mugriento reinado. El Perú quedaba molido, despedazado y dividido y las llagas aun hoy no han cicatrizado. En Norteamérica, gracias a prácticas dudosas y al fraude electoral, saldría elegido otro Gobernador sureño para la Presidencia de los Estados Unidos, el texano George Walker Bush II. El país observaría atónito el laberinto de corrupción, despilfarro y abuso de poder de los dos mandatos del texano. Las heridas terribles causadas por el magnicidio de las Torres Gemelas y el Pentágono, atacados con aviones civiles convertidos en proyectiles humanos, cegarían la venganza del presidente y de la mayoría de sus ciudadanos. El caos de dos guerras con su cota de vidas y de billones de dólares, de inversiones dudosas y de escándalos financieros, de prisiones de tortura y exenciones fiscales -a los afortunados, a los ricos, a los súper ricos, a sus herencias y a sus conglomerados-, sumado a la hegemonía arcana de las grandes firmas farmacéuticas y de los poderosos lobbies apiñados en el alma del poder, al tácito afecto del gobierno por las grandes petroleras y sus descomunales inversiones y ganancias, y a su indolencia -o ignorancia manifiesta- frente la desbocada polución mundial, marcarían para siempre los ocho años de gobierno del cowboy. La situación parecía no tener punto de retorno cuando, a la mitad del segundo de sus dos desastrosos mandatos, el partido Demócrata recuperaba la mayoría del Congreso y atajaba definitivamente el desenfreno del segundo de los Bush, soterrando a los Republicanos en el osario del destino y la paradoja irreconciliable de la sinrazón.

Hoy, una propuesta Progresista y Liberal ha sido la consecuencia de ese absurdo y elegida como una moderna opción tras arrolladora victoria a un rival que ofrecía menos y más de lo mismo. Barack Obama es el actual presidente electo de los Estados Unidos de América, uno de los países más ricos y poderosos del planeta pero que irónicamente y contra la lógica común y la realidad de los otros ricos de la tierra, cuenta con más de cuarenta y siete millones de electores en el desamparo, uno de los principales y más graves problemas sociales que tiene por resolver. No me cabe la menor duda que Obama se ha convertido en un modelo positivo para la comunidad Negra de Norteamérica y para todos los jóvenes del Continente Africano, pero su éxito o su fracaso dependerán no solo de sus cualidades innatas como líder de masas sino, sobre todo, del cumplimiento estricto de su palabra. El pueblo parecía no haber aprendido las lecciones que Lincoln y Roosevelt escribieron con brillo y pasión en los libros de historia de esa gran nación. Barack Obama ha prometido: ¡Este será el inicio de un nuevo New Deal! -Vamos a ver si es así.


Tucho