jueves, 12 de noviembre de 2009

Aparta de mí estos vocales

A mí lo que me parece atroz es que usen a Vallejo como pretexto para irse a París a cuenta de una entidad cien veces litigada por no pagar beneficios sociales a sus despedidos.
Que una universidad se llame Alas Peruanas ya es extravagante. Pero que dos vocales supremos se vayan a París para hablar del poeta a cuenta de la universidad de los cien juicios –y que viajen con sus esposas- es simplemente pícaro.
Pobre Vallejo, qué tendrá que ver con estos sinvergüenzas.
Vallejo fue una de las más típicas víctimas del Perú.
Acusado de provocar un incendio durante unas jornadas de lucha social en Santiago de Chuco, su tierra natal, es encarcelado por lo menos tres meses en una cárcel de Trujillo.
Después de publicar, ante la indiferencia general o la hostilidad manifiesta de la crítica, “Los heraldos negros”, “Trilce”, “Escalas melografiadas” y “Fabla salvaje”, se va a París en 1923. Jamás regresará. Ni muerto.
No es que la pasara muy bien en París. La miseria –ese perro rabioso- lo perseguirá siempre.
En 1924, un año después de llegar a París, Vallejo enferma gravemente y tiene que ser operado. Una hemorragia intestinal ha estado a punto de matarlo.
Le escribe entonces, desde un hospital de la caridad, una carta a su gran amigo Pablo Abril de Vivero:
“Hay Pablo en la vida horas amargas, de una negrura negra y cerrada a todo consuelo. Hay horas mucho más siniestras que la propia tumba. Yo no las he conocido antes. Este hospital me las ha presentado y yo no las olvidaré...”
Negado para toda ambición, para todo sentido práctico de la vida y para todo asomo de autobombo, Vallejo se instalará en la bancarrota permanente igual que otros se acomodan en un chalé.
Alguna vez Gerardo Diego, su amigo, contará que Vallejo no tenía ni para el metro. Y Juan Larrea abundará en conmovedores detalles sobre ese estado de pobre vocacional y romántico sin concesiones.
Suficiente ha tenido Vallejo en el norte del Perú trabajando, como empleado administrativo, en la esclavista hacienda azucarera “Roma”, donde aprendió a compadecerse. Allí se le terminó la breve dosis de pragmatismo con que vino al mundo.
Vive de cachuelos, de traducciones ocasionales, de colaboraciones mal y tardíamente pagadas, de éxitos editoriales –como el de “Rusia en 1931”- que no dan dinero. No hay premios que lo socorran ni negocios que lo llamen. Vive al límite.
Encima, en ese mismo año de 1931, la policía política francesa lo señala como agente comunista y ordena su expulsión.
Se va a España con Georgette Phillippart. Allí asiste al nacimiento de la segunda República española. Se inscribe en el Partido Comunista de España. Ha roto con el Apra para siempre.
En 1932 regresa a París en secreto. Las cosas están tan duras que Georgette vende lo único que tiene –su pequeño piso de la rue Moliere-. A partir de ese momento la pareja vivirá en hoteles cada vez más sombríos.
Escribe y publica en revistas mayores y menores. Pero un intento de publicar su obra poética resulta fallido.
La agresión fascista en contra de la República española lo sacude en 1936. Y en 1937 ya está en Valencia, en el Congreso de Escritores que se pronuncia en contra de esa corriente que ha encumbrado a Hitler en Alemania, a Mussolini en Italia, al militarismo chauvinista en Japón y que está a punto de entregar España a las fauces falangistas.
Ese es el año en que termina “Poemas Humanos” y “España, aparta de mí este cáliz”.
En 1938, el día de viernes santo, Vallejo muere a los 46 años. Todo ha empezado con una fatiga banal. El médico que lo atiende en la clínica Villa Arago, adonde lo han llevado funcionarios de la embajada peruana en París, no sabe qué decir.
Vallejo morirá sin causa aparente. Los tantos años de pobreza han hecho también su trabajo. Sólo después, muchos años después, Georgette hablará de un paludismo rebrotado -diagnóstico que más parece un pretexto para escamotearnos la verdad: Vallejo pasaba hambre y su organismo estaba muy debilitado cuando lo internaron-.
Lo entierran en el cementerio de Montrouge. Sólo en 1970, sus huesos irán a parar adonde él había querido: a Montparnasse.
De modo que esta es, simplificada casi hasta la impertinencia, la dura vida de Vallejo en París.
Por eso es que una ira veteada de desprecio me sube a la cabeza y al corazón cuando pienso que un par de buscones van a París, con toga e impostura, a hablar de quien no saben y a citar a quien no debieran ni rozar.

14 comentarios:

Manuel Gonzales Prado dijo...

- Genial César Hildebrandt con la cita del título, no podría resumirse mejor.
- En verdad estos tamaleros de la leguleyería podrían haber buscado mejor pretexto para irse de luna de hiel con sus consortes y con la plata de un descarado buscador de influencias, pero prenderse del nombre un ícono sagrado para los peruanos, que lisura. Tal vez el cumpleaños de Suharto, Cómodo, Nerón, Tiberio, Enrique VIII, el aniversario de "Mi Lucha" de Hitler, las bodas de leche de Berlusconi, un congreso de la mafia siciliana o rusa, etc. hubiesen sido - acorde a la honorabilidad de estos pícaros - un mas creíble motivo de su viaje.

Salvador Núñez dijo...

Vallejo y San francisco, que grandes amigos en ese espacio-tiempo que lo contiene todo (los sueños).
El hombre fue un santo sin lugar para las dudas, ya es eterno.¿Pero cuanto poetas peruanos con talento viven de esa forma? Si tuviera mucho dinero uno de mis deseos sería crear un premio para el poeta pobre, buscarlo en las calles, en la biblioteca, en la universidad o cantina y a ese llevarlo para París o simplemente darle un trato digno para toda la vida.

cecilia dijo...

Ya ven que hay peruanos excelentes y desde hace mucho.
Por otro lado , "ninos salid a buscar a Espana", que Espana ya no es Espana, y prefiero a Espana!.
No se pasen tampoco los del dinero...
saludos.

Anónimo dijo...

Algún traductor en la sala que nos ayude a entender que quiso decir Cecilia?

Anónimo dijo...

La justicia, es una palabra que solo Dios deberia pronunciarla, pero para desgracia de los humanos, tambien la usamos, y peor aun, osamos administrarla, si leemos las obras literarias del Gran Vallejo, Ciro Alegria, Jose Maria Arguedas, nos daremos cuenta con suma facilidad los origenes y la forma de administrar justicia en el Peru desde sus origenes como Republiqueta bananera, cuando el mas humilde campesino va a pricion por robar una gallina y el cruel hacendado puede hacer lo que le biene en gana sin temor al "Juez".
Desde sus origenes el poder judicial Peruano es de los mas abyectos y vomitivos del mundo, y ahora no es distinto por eso es repugnante que estos cerdos de la peor especie se atreban a usar el nombre de un Peruano universal, para consumar uno mas de sus tantos trapicheos.

Edgar dijo...

Coincido contigo anónimo (el segundo) aún así es bueno acotar que el Perú ha sido desde siempre la madrastra de sus propios hijos, Vallejo es uno de los tantos ejemplos, todo peruano que realmente triunfa (digo realmente porque estamos llenos de charlatanes) o talentoso ha tenido que escapar de las fronteras y regresar para ser homenajeado, ahí tenemos a nuestro tenor, que, demos gracias, no tuvo que morir para que ser considerado un icono peruano.

Otro ejemplo, la famosa inversión extranjera libre de impuestos que gobierna y saquea nuestro país, mientras que el resto de los peruanos tenemos que luchar con el 3er IVA más alto de latinoamérica.

El Perú está lleno de Vallejos que imagino han de ser recordados sólo después de muertos.

Anónimo dijo...

El tema es sobre los vocales supremos y alas peruanas. Está clarísimo que se trata de un "toma y daca". No es sobre la situación económica de Vallejo en París.

Anónimo dijo...

Que dijo la eopleada domestica que radica en España???
Pues Nada!

Anónimo dijo...

aparten de mi estos ladrillos de dólares

armando limaco dijo...

es interesante que una universidad se ponga el nombre de alas y se vallan "en viaje y vuelen"; Vallejo si supieras lo que hacen en tu nombre ya no te votarían del Perú te irías con tus propios pies.

armando limaco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
cecilia dijo...

¿Pronto tendra que salir otro Vallejo a decir:"ninos salid a buscar el Peru"?
Aunque todas las estrategias son para decir , (por estos lares donde me encuentro)mejor estaba Franco!!!!!!!!!!!!!!!!!!y mejor estabamos con la iglesia , o mejor estabamos con la represion en las escuelas osea que nooooo esto es una locura.....
Y en Peru cual sera el jueguesito, aunque felizmente no estamos partidos en dos.....y los de las manadas son pocos......
Y los huev...nes pa siempre tambien son pocos.
saludos.

Iván Enrique dijo...

Que pueden saber de Vallejo esos tinterillos? Eso ya era el colmo.

Anónimo dijo...

Hildebrandt, la reserva moral del Peru, tiene razon cuando dice que este par de putos, no deberian ni siquiera referirse, al gran vate peruano.