viernes, 8 de enero de 2010

El otro Ampuero

Yo creía que el único Ampuero malo como escritor era el nuestro, pero tengo ahora que admitir mi error.
Hay uno peor y se llama Roberto Ampuero. Este Ampuero es chileno, goza de una fama editorial construida a punta de gacetilleros amigos y dice que es uno de los autores “más leídos de América Latina”.
No lo dudo. Ahora se lee todo lo que los periódicos recomiendan y el 90 por ciento de ese material es de usar y tirar y tiene el sello de deleznable junto a la fecha de impresión.
Y muchos críticos recomiendan leer esas nimiedades porque eso es lo que ellos leen y porque no vivimos una época en la que la buena literatura tenga prestigio.
Ahora basta con ser pupilo de alguna Carmen Balcells para que las reseñas catapulten y las vitrinas se amiguen con el bodrio a la venta.
Entre otras cosas, acabo de leer, aprovechando estas semanas en España, “El caso Neruda” y tengo que decir que el libro del tal Roberto Ampuero es uno de los más exhaustivamente peor escritos de los últimos tiempos.
Y es que Ampuero está infectado de lugares comunes (“una muchedumbre compacta copaba ya la calle”), de cursilerías sin vergüenza (“un moderado optimismo alentó su alma”), de torpes inverosimilitudes (los personajes hablan con su sintaxis, con su solemnidad, con sus estropicios seriabundos).
Pero eso no es lo peor de “El caso Neruda”. Lo peor es la historia: un detective cubano afincado en Miami –o sea un gusanazo- se halla en medio de las vísperas golpistas del Chile de 1973.
¿Qué hace allí este lector de “El diario de las Américas”, este oyente de “Radio Mambí?” ¿Espía para la embajada de los Estados Unidos? ¿Se infiltra en la izquierda?
Nada de eso. El triste Ampuero chileno lo pone como marido de una cubana revolucionaria que vive en el Chile de Allende y que viaja a Cuba a prepararse para la guerra civil que se viene en el país de Diego Portales.
Y encima este esperpento de personaje resulta que es contratado por nadie menos que Pablo Neruda para que averigüe si él –el poeta, que se está muriendo de cáncer a la próstata en julio de 1973- resulta ser el papá de una señorita que pudo haber ayudado a traer al mundo durante una relación adulterina con la mexicana Beatriz de Bracamonte.
Y para investigar pista tan ridícula el protagonista perpetrado por Ampuero –es decir, el detective privado y a la vez gusano y revolucionario Cayetano Brulé- tiene que viajar a Cuba, Alemania Oriental, México y Bolivia. Todo para que el libro tenga pinceladas de Atlas turístico y un cierto cosmopolitismo de postal.
“Trama” tan rebuscada es, en realidad, el pretexto para denigrar a Neruda en los aspectos más personales e íntimos.
Porque lo que este Ampuero quiere hacernos creer, desde la supuesta información y el chisme seudoliterario, es que Neruda fue un mal bicho con sus mujeres, un padre canalla con la hija que tuvo con la holandesa María Antonieta Hagenaar, un vividor que usó a Delia del Carril mientras pudo, un traidor de marras porque llegó a acostarse con la sobrina de Matilde Urrutia y hasta un “batistiano” de alquiler que habría elogiado al dictador cubano allá por los años 40 (y que “por eso” nunca habría sido favorito de Fidel Castro o de Nicolás Guillén, fíjense qué “datazo”).
Magaly Medina del antinerudianismo envidioso, Viborita chilena salida de “Condorito”, este Ampuero reincidente quiere que despreciemos a Neruda de lo puro malo que fue como persona.
Y todos los que hemos sabido algo de Neruda sabíamos también que al poeta le sobraba libido, le faltaba delicadeza y lo afeaban algunos desplantes dictados por su corazón de veleta y pirata del catre.
Pero de allí a la caricatura sentimentaloide con la que Ampuero intenta birlarnos la imagen compleja de Neruda, hay una distancia importante. La que media entre un moralista hipócrita –que ese es el caso de Ampuero- y un lector que comprende que el lado humano de Neruda tiene las sombras y las verrugas de cualquier biografía.
Pero de lo que se trataba es del asesinato simbólico de Neruda –personaje en el fondo incómodo en el Chile de los Ampuero que hacen “el muertito” y de los Piñera que vuelven a las andadas-.
Tiro por la culata, Ampuerito. Para matar a Neruda ni un regimiento de los tuyos bastaría. Ni sesenta libros salidos de tu neceser alcanzarían.
Con sus miserias y sus enormidades, con su egoísmo beligerante y sus orfandades, con su genio y sus hallazgos allí está Neruda con sus odas elementales y sus cantos generales y sus varias residencias en la tierra de todos.
Allí está Neruda y acá está Roberto Ampuero. Uno como el Aconcagua. El otro como el cerro Santa Lucía. Porque así es la orografía, compadre.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Los grandes Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, están por encima de la miserias de los pequeños. Esto me recuerda cuando el laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa, fue criticado duramente por Hildebrandt, por asistir a Venezuela a participar en una reunión en favor de la libertad y la democracia. El periodista le dijo de "TODO". Propagandista del capitalismo. Que fue a Venezuela como "plenipotenciario" de aquellos valores que permitieron la criminal hegemonía invasiva de los EE.UU. en américa latina. Porque censurar a Chávez y olvidar a Arbenz y a Boch y a Panamá y a Granada y al bloqueo cubano???. Incluso, dijo que el gran novelista Vargas LLosa se debía enfrentar a Alan García como lo hizo con Hugo Chávez, en relación al tema de canal 5??? etc., Muy fuerte. Porque Hildebrandt tiene la creencia que el mundo se divide, pobremente, entre los que piensan como él (osea los buenos y justos) y, los que piensan distinto (osea los peligrosos). El roto mapuche se fue de hocico, está muy mal.

Patricio Lynch Solo de Saldivar dijo...

Lo mas divertido es que el eneno aforindignea de HildenRAT es un pobre simio acomplejado lleno de odio y sarna... desde su tierna infancia politraumatizado como los hermanitos Humala.... y como casi todos los peruanos...

HileRAT aprende tu eres SARNA ANIMAL, no calificas en la especie humana, ni siqueira calificas de escritor en la pais de los simios, menos de periodista... en fin eres un asco, una degradacion de una mutacion subhumana....

Ampuero es un exitoso escritor, no un cholo mal nacido como tu.-


No sera demasiado que un cholo opine de literatura... los cholos no saben lo que es cultura... solo son descendientes de esclavos e indigenas abusados.-


Saludos Cordiales.-

PD: Los cholos nunca han tenido ni siquera UN SOLO escritor decente,jajajajaj como tampoco han tenido siqueira UN solo presidente decente... Enano resentido responde, porque sera esto? porque Peru es un basural.- y Lima siempre seguira llamandose lima la horrible?

el de siempre dijo...

Una cosa es la vida personal y otra la vida literaria y otra es la vida politica.

Con Neruda solo se lo que he leido, lo que ha escrito.

Con Vargas Llosa la coherencia es escasa, la dignidad es limitada y la imparcialidad nula, cualidades estas imprescindibles para referirse a una nación y más aún si es tu país. Sobre su literatura, todavía me falta leer.

Anónimo dijo...

ya pues sr. Hache controlese un poco, es muy pesimista y un mayusculo resentido social o ¿acaso todo le parece un abismo?

Charlie Simons dijo...

La verdad, primer Anónimo, es que Vargas Llosa ya es una figura del capitalismo. De su pasado cuasi-revolucionario no se recuerda nada. Pero ya lo dijo Borges: Un escritor no se puede leer por sus opiones. Y la literatura no está como para opiniones.

La Madriguera de Charlie Simons

Charlie Simons dijo...

Como Neruda no hay otro.
Ampuero es entonces, eso, un MagalyMedina.

Patricio Lynch Solo de Saldivar dijo...

Charlie Simions

Que hace un peruano hablando de Neruda, o de Ampuero, ustedes solo estan acostumbrados a leer la razon y tener presindetes como Garcia, Fuchimono, Cholerdo o cualquier payaso, el peruno es inmune a la cultura y a la decencia....

Saludos,

quedense con su cholo vallejos o el plagiador de Bryce esos son perunaos de pura cepa.- pero de literatura no hablen... a trabajar a tomar la pala, la escoba y las sartenes no les da para mas.-

Patricio Lynch Solo de Saldivar dijo...

UN peruano chato y acomplejado, que es la lado de un chileno educado, culto y capaz?

comparen la cholo hildenbRATS un oscuro mirmidon afroindigena odioso, con un Chileno ario decente, digno y librepensador.-


Fin del monopolio cultural
por: ROBERTO AMPUERO

A partir de esta campaña presidencial, nada será ya como antes en el debate cultural de Chile. En el último medio siglo —excluyendo la etapa de la dictadura militar—, sectores de izquierda dominaron sin contrapeso la discusión en este ámbito de la vida nacional. Se trató de un monopolio que discriminó a intelectuales, artistas o gestores culturales no sólo de derecha, sino también de visión liberal, de centro o democratacristiana.

La reciente actividad de respaldo a la candidatura de Sebastián Piñera, celebrada en la Biblioteca Nacional, donde descollaron los premios Cervantes Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, simbolizó precisamente el inicio de una nueva época, una que en cultura dejó atrás el monólogo y abrió el cauce a la pluralidad y el debate; una que dejó en evidencia que no es premisa ser militante de izquierda para ser artista, escritor o intelectual de verdad.

Es bueno que naufraguen los clisés también en este sentido. No hay democracia donde no se incluyan en esta dimensión diversas sensibilidades nacionales. La cultura de un país, y también el modo en que ésta se impulsa mediante recursos fiscales y privados, concierne a todos, puesto que en el fondo ella es el modo en que una nación se ve y se relata a sí misma, se recuerda, se divierte y se proyecta al mundo y el futuro. Por ello importa este cambio de época. Fue posible gracias al coraje civil de intelectuales, artistas y gestores culturales que desafían presiones y que sienten que también en la promoción de la cultura es preferible el diálogo al monólogo, la diversidad a la homogeneidad, la pluralidad a la unanimidad monolítica.

Desgraciadamente, la izquierda dura ha reaccionado con violencia a través de los medios, injuriando a creadores que participan en actividades de la oposición. Carente de argumentos, pero pletórica de epítetos, ella define como “traidores”, “vendidos” y “fascistas” a colegas que apoyan las propuestas opositoras, que son fruto de dos años de labor del grupo Tantauco, representan a un vasto sector de la ciudadanía y recogen un ansia natural por impulsar la cultura de forma diferente, de modo más amplio, inclusivo, libre de los favoritismos que se han entreverado en estos años como enredaderas en torno al poder. Particularmente los artistas y escritores que condenamos por igual a dictaduras de izquierda y derecha, exigimos también en democracia el fin de cualquier exclusión, especialmente en el ámbito cultural, y consideramos lamentable la aparición de quienes se consideran tocados por la varita de la verdad y una supuesta superioridad moral.

¿Por qué este sector actúa con intolerancia ante sensibilidades disidentes? ¿Por qué reacciona como si fuese el dueño de la verdad, la cultura y los recursos fiscales para promoverla? ¿Por qué niega a creadores liberales, de centro o de derecha el derecho a proponer modos alternativos para emplear fondos que financiamos los chilenos? Inquietan estos exabruptos que no se observan en otros terrenos de la campaña oficialista. Manifiesta que el monopolio llegó a su fin y que la promoción cultural es algo infinitamente más importante que el destino de ciertos fondos y puestos públicos. Tiene que ver con la forma en que una nación construye su identidad, su memoria y enhebra sus sueños de futuro.

Anónimo dijo...

Valga la valentia de un actor con cuarto poder de hablar de otro, sabemos con muchas influencias, lastima por no haber feedback con este, pero lo que es realmente espectacular es el roto este que se atreve hablar hasta de plagios.
Pero yo se como moriras pedazo de caca de gato, ufff disculpa, no te vayas a volver peruano de apocos.

EL PISCO

Anónimo dijo...

Para el neonazi imbesil lynch: El reciente novel vargas llosa es mejor escritor e intelectual que cualquier chileno.

María Isabel dijo...

Ampueros (escritores malos y desleales amigos) los hay en todo el mundo seguramante. Pero no por eso nos vamos a sentir mal, nosotros tenemos a nuestro Nóbel de Literatura Vargas Llosa. Ampuero no le llega ni a la suela de los zapatos a Hildebrandt.