martes, 8 de septiembre de 2009

Fritz Du Bois

“Me hacía lavarle los pies”, dice el titular de Perú 21 aludiendo a la denuncia de la señorita María Elena Medianero en contra de la congresista Rosario Sasieta.
¿Venderá ese titular?
No parece. Porque titulares parecidos ya se han ensayado decenas de veces en ese periódico y Perú 21 sigue siendo, desde que llegó el pesado de Fritz Du Bois a la dirección, el patito feo del grupo “El Comercio”.
Ese es el problema de sacar a un periodista para meter a un entumecido caballero que se hace pasar por economista cuando su verdadera profesión es fujimorista.
Sí, porque el fujimorismo, que es una rama del lobismo y un plano superior del oportunismo, es toda una profesión. Y Du Bois, que fue asesor de Carlitos Bologna (nada menos), lobista de éxito de cuanta empresa le pagara en procura de una canonjía y franelero friedmanita desde su autodenominado Instituto Peruano de Economía (IPE), es, desde esa perspectiva, un doctor y todo un maestro. Y sus hazañas financieras están registradas en notarías y bufetes.
Pero siendo doctor y maestro en fujimorismo contante y sonante, Du Bois, como alguna vez lo demostró Zenón Depaz, es también un divertido analfabeto funcional que confunde las preposiciones, desconoce el significado de algunos verbos, ametralla la sintaxis...¡y todo en un artículo referido a la necesidad de mejorar la educación!
No sólo eso. Du Bois, que se sirvió tanto de la dictadura, conoce las artes de ese mimetismo que, chequera en mano, puebla la política, el periodismo, la farándula y la repostería del Perú. Ahora, por ejemplo, es alanista acérrimo y forma parte del círculo del poder que García convoca cuando recuerda que él no es quien gobierna sino Dionisio y la tribu del billetón que lo bancó.
“Me hacía lavarle los pies” es un titular que parece dictado por Judas Iscariote. Pero sólo lo parece. Lo que es, en realidad, es un intento desesperado de vender un poco más en una calle tan dura y con lectores tan renuentes.
Pero ese periodismo de las declaraciones y las comillas es el que hacen los becarios y los meritorios en las radios más tugurizadas del dial. Es la banalización extrema del periodismo. Es el cromañismo del oficio.
O sea que mañana sale cualquier maruja a decir que Du Bois le cortaba las uñas al Chino al que sirvió y un diario enemigo se sentirá con el derecho de citar esa desmesura como si de una verdad mayúscula se tratara.
El problema de Du Bois, como decíamos, es que sabe de periodismo lo que sabe de economía. Es decir, muy poco, porque él es un abogado que no ejerce y un perito en enjuagues que sí ejerce y un caballero tan conservador que le echaría preservante a las tradiciones (las de Palma y compañía) para que nunca se pudrieran.
Eso sí: nadie puede negarle prontitud para el olfato. Hace unos meses, cuando el general Edwin Donayre parecía un candidato y no un adefesio, dijo poco menos que el tal uniformado era un héroe. No fuera a ser que por allí hubiera un camino a seguir.
Y Álvaro Portales puede dar fe, con sus viñetas censuradas en Perú 21, de la “amplitud de mente” de este Du Bois que no sabe que está allí tan sólo porque Paco Miró Quesada, que no lo aprecia un mango, carece de la fuerza accionaria para darle una patada en el trasero.

----------------------------------------------------

Posdata.- En una columna reciente me atreví a decir que en el Perú se envidia tanto que hasta se envidia lo inferior. A propósito: ¡qué envidiable resulta Beto Ortiz!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Fritcito no merece comentario alguno, más bien debería pagarles mejor a los que escriben los artículos que él firma. Sus chicos de la U de Lima y las otras.

Anónimo dijo...

Y tiene 7 redactores a su entera disposicion:

http://ow.ly/p2UB

y un poderoso bloger tambien:

http://ow.ly/p2UB

sebastianx2007 dijo...

jajaja ese "hache" siempre tan venenoso, me has hecho reir pigmeo.