lunes, 6 de abril de 2009

MARCO AURELIO DENEGRI RESPONDE A CÉSAR HILDEBRANDT

Don Marco Aurelio Denegri, en su programa del último Viernes, le respondió a César Hildebrandt quien en una de sus columnas lo había calificado de ser una especie de “presidente del club de los pesimistas”.


domingo, 5 de abril de 2009

Sinfonía del nuevo mundo

El ex director del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato, que es un conservador inteligente e ilustrado (¡los hay!), acaba de decir que esta no es una crisis cíclica sino un cambio en el modelo de la globalización, el parto doliente de nuevas reglas de juego en un panorama social distinto y la marcha hacia una economía que tendrá que interpretar los cambios de la sociedad.
Muchos economistas han estado pensando lo mismo pero nadie lo había dicho tan claramente como Rato.
Si lo que Rato dice es cierto -y todo indica que sí asistimos al nacimiento de un modelo donde el mercado dejará de ser el único referente- entonces sí podremos entender lo que, a primera vista, resulta incomprensible: cómo es que unas hipotecas empaquetadas, por más tóxicas que fuesen, han podido llevar a la quiebra técnica a General Motors y han obligado a todas las economías importantes del mundo a resignarse al crecimiento cero y aun a la deflación y a la reducción de sus productos brutos.
Pasar de la opulencia a la poquedad en muy pocas semanas puede ser explicable sólo si abordamos el asunto con una mirada que no sea la de los economistas resignados y cómplices que nos quieren dorar la píldora. Y esa mirada tiene que partir de la ética y del deber ser, palabras exiliadas por los discípulos de Friedman.
Y es que el capitalismo se convirtió en una mafia internacional. El código de esa mafia imponía reglas que hubiesen producido un soponcio a Adam Smith: el dinero se desvincularía de la realidad y se multiplicaría mágicamente gracias a la pura especulación, los apalancamientos financieros serían más importantes que la producción de bienes, los arreglos bajo la mesa valdrían más que el intercambio libre de mercancías, los precios oligopólicos serían dictados por carteles internacionales y la dependencia respecto de los combustibles fósiles se prolongaría por el interés exclusivo de la industria automotriz.
Todo esta impostura, por supuesto, necesitaría de la narcotización de las masas y del statu quo cretino que intenta hacernos creer que hay países-sirvientes y naciones-líderes y que las injusticias gigantescas del comercio internacional son no sólo inexorables sino también imprescindibles.
La caída del comunismo por implosión alentó la creencia de que el capitalismo debía abandonar cautelas y reglas. Es ese capitalismo omnipotente y encharcado en prácticas gansteriles el que se está muriendo.
Y es el calumniado Estado, el maldito Estado, el demonizado Estado el que sale ahora a salvar náufragos y a rescatar sobrevivientes. Con la plata de sus víctimas, claro está.
Gran lección para los idiotas liberales de estas tierras: Citigroup con la mano tendida, AIG en la cola de la sopa pobre, Merril Lynch vendiéndose a precio de ganga. No es que el capitalismo sea un fracaso: es que el capitalismo a lo Reagan, salvaje y sin escrúpulos, se ha terminado y es hoy un montón de escombros y un eco de plumíferos a sueldo diciendo que la culpa es de terceros.
Nadie puede saber qué será lo que se edificará en los próximos años. Lo que ya nadie con dos dedos de frente discute es que lo que vendrá no podrá ser el mundo que Dick Cheney defendió con todas las bombas y todas las mentiras posibles.
Ese mundo en ruinas que sedujo a Alan García, ese hundimiento que García ha convertido en utopía, no da para más.
Porque la paradoja triste de la historia es que cuando Bill Gates, auténtico y genial pionero de la nueva riqueza de las naciones, dominaba la escena, Alan García parecía anticapitalista. Y ahora, a la hora del crepúsculo, cuando Bernie Maddof está en el centro de las luces, es cuando García, voluntarista extremo, decide defender lo indefendible.
Que no se preocupe Mirko Lauer. No vamos a decir que su doctor García está loco. Defender al capitalismo mafioso y sus inercias no es un gesto de locura. En el caso de García se trata del programa máximo del Apra modelo 2009. Pura cordura y pura coherencia.
El capitalismo distinto y ojalá medio verde y ecológico que habrá de construirse si no queremos seguir haciendo el dos en la cocina, pasará como un tren ajeno ante los ojos de García. García está en el andén de las vejeces ideológicas. Junto a Pepe Graña.

viernes, 3 de abril de 2009

¡Qué bruta!

La Miss Universo 2008, la venezolana Dayana Mendoza, le ha dado la razón al feminismo radical aportando una dosis considerable de estupidez en estado puro.
La señorita Mendoza, que combina un cuerpo perturbador y un cerebro de bajo voltaje, fue llevada a Guantánamo, el enclave colonial que Estados Unidos tiene en Cuba desde que le quitó la isla a los españoles y la ocupó militarmente.
¿Y qué vio en Guantánamo esta diosa del papel rosé?
He aquí sus palabras:
“Visitamos los campos de detenidos y vimos las celdas, las duchas, cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros. Fue todo muy interesante, no quería irme. Es un lugar tan relajante, tan tranquilo y tan hermoso...”
Todo indica que la extrema belleza, para regocijo de las que tienen cara de desgracia, suele estar acompañada de un estado casi virginal de la función cerebral. Como si las cumbres de la tetamancia se compensaran con el encefalograma plano, más o menos.
Yo creí que la belleza que sobresalta podía ser compatible con la inteligencia superlativa hasta que oí, por primera vez, hablar a Elizabeth Taylor. Si de su boca salían invitaciones para el baile, de su cabeza salían piedras y borricos, naderías y lugares más comunes que Hollywood. Es decir que cuando hablaba se destituía.
Lo mismo me pasó, a nivel doméstico, cuando supe de qué descuidos escolares venía Cuchita Salazar, la modelo limeña de mi adolescencia. Escucharla era comprobar el dicho famoso de Proust: “dejemos las mujeres bonitas a los hombres sin imaginación”.
La última belleza que Hollywood ha lanzado para el desespero ha sido Scarlett Johansson. Sin embargo, desde que la escuché decir que pensaba darse un paseo por Irak “para animar a los muchachos” he llegado a la conclusión de que, en efecto, para ser perfectas, las gracias de la facha deberían venir con mudez incluida.
La marca que ha impuesto, sin embargo, la Miss Universo 2008 será muy difícil de superar. Desde las estupideces del marqués de Carabás en “El gato con botas” de Perrault, nadie había llevado tan lejos el arte de la mulería.
Porque eso de decir que la cárcel guantanamera es como un spá de puro relajante es algo que ni el cerebro de Chemo del Solar hubiese podido proferir. Al fin y al cabo, señorita Mendoza, Guantánamo es donde los gringos han hecho añicos los derechos humanos, la ley mosaica, el código Hammurabi y hasta los consejos del coronel de los pollos Kentucky.
O sea que se puede ser bruta, pero no tanto.
Lo que, por simetría, me lleva a algunas preguntas estúpidas, que son, como se sabe, mi especialidad. Si la austera belleza de Simone de Beauvoir hubiese dado unos pasos más allá, ¿habría tirado más para la casa Chanel que para el chiringuito de los Gallimard? Y si la Yourcenar no hubiese sido tan estupendamente fea, ¿se habría encerrado años para sumergirse en la vida de Adriano?
Pero, claro, por ese camino uno no llega a ninguna parte. Porque si así fuera, ¿entonces por qué Elsa Maxwell, la mujer más fea del mundo, no fue una gran creadora y, en cambio, se dedicó a perseguir mujeres de cabo a rabo en todos los cruceros y pachangas del mundanal ruido?
Lo que sucede es más sencillo y más radical de lo que uno pudiera imaginar: los concursos de belleza sólo pueden nutrirse de algunas déficits en la tutuma. Y, por lo tanto, las “mises” deberían usar también, y como prenda obligatoria, sujetador de boca. Una mordaza con encaje y bobos.

jueves, 2 de abril de 2009

García en salsa Alfredo

El señor Alfredo Marcos defendió antier “la necesidad” de que Canal 7 transmitiera el alegato de Alberto Fujimori, jefe de la banda de ladrones y criminales que asoló al Perú, prontuariado cuyos orígenes y hasta creación puede rastrearse en los diarios “Página Libre”, dirigido por ese todoterreno que se llamó Guillermo Thorndike, y en “La República”, bajo la dirección de Alejandro Sakuda y el patrocinio directo del primer (y archipodrido) alanismo.
Como el señor Marcos asesora a Alan García y acude a ciertos consejos de ministros como invitado –aparte de haber trabajado en planilla para un ente estatal, lo que determinó su reciente salida de “La República”- es posible que muchas de sus tiras pueden expresar no sólo su opinión sino la de su muy aconsejado líder y guía.
De modo que tras la publicación de su caricatura, en efecto, Canal 7 ha transmitido ayer, con un amplio despliegue de cámaras y planos, el discurso político de Fujimori, sin haber hecho anteriormente lo mismo con los argumentos de sus víctimas y de sus abogados representantes. O sea, el Canal del Estado otra vez inspirado en los Bressani, los Crousillat y los Vera Abad.
Me imagino que, después de esto, don Alfredo Marcos será también padrino de la anunciada boda del alanismo, con sede en París, y del fujimorismo, con casa matriz en la Yakuza de Kumamoto.
A los que puedan preguntarse por qué el Apra ha caído tan bajo, habría que decirles que no se trata de ninguna caída sino de un paso más en ese camino abierto por Mantilla con autorización remota de García.
Muerto el discurso antiimperialista de Haya de la Torre, asesinada la tercera vía, queda la Vía Veneto de Bettino Craxi y las coimas del socialismo entendido como negocio. De allí a pactar con asaltantes del tesoro público como los fujimoristas, sólo restaba un corto trecho.
Al día siguiente de su defensa de Fujimori, Alfredo Marcos se desliza hacia las sentinas del régimen para defender a César Vega Vega, quien ha demostrado que los apristas militantes y notorios también pueden presidir la Corte Superior de Lima.
En una tira que habrá de avergonzarlo más que cualquiera de sus zalamerías delivery, Marcos le hace formular al simpático perro de su serie “El mejor enemigo del perro” esta reflexión palaciega:
“El señor Vega Vega tiene un amigo, Carlos Roca. Este cumple años. Vega Vega va a su fiesta, ¿cuál es el problema?...”
El pobre perro, convertido en búfalo por obra y gracia de un milagro gráfico, añade:
“...Si mañana un juez X se encuentra con un líder del Apra en un centro comercial, se estrechan la mano y hay foto, se insinuaría que hay un enjuague...”
Este perro sí que le mueve la cola al amo. Podría competir con aquel secretario general aprista a quien algunos llaman, callejoneramente, “perro de chacra”.
Porque, vamos a ver. El señor Vega Vega es una altísima autoridad del “neutral” Poder Judicial y es el que ha secuestrado, jurisdiccionalmente hablando, el asunto de los petroaudios, cuyas implicancias –ya no cabe duda al respecto- llegan al dormitorio del doctor Alan García, a la secretaría general de la Presidencia y al entorno de amigotes y cajeros del presidente de la República.
Hacer grosera ostentación de su militancia oficialista es un mensaje de dudosa moral que Vega Vega le ha querido lanzar a la judicatura y a la sociedad.
Porque no es verdad que los cumpleaños de Carlos Roca sean fiestas abiertas donde se rinde culto a la amistad desinteresada. Son, al contrario, legítimas reuniones partidarias donde -sobre todo en vísperas del lanzamiento de candidaturas a la secretaría general, como es el caso- la política, los acuerdos, las alianzas, la Marsellesa en versión Sabroso y los recuerdos endogámicos del viejo partido constituyen la sal y la agenda.
¿Qué hacía Vega Vega, presidente de la Corte Superior de Lima, en una reunión facciosa del partido de gobierno? Pues decirnos, como en los viejos tiempos de Pacheco y moña: “esta es el Apra, ¿qué les parece?”
A mí me da mucha pena que el muy talentoso Alfredo Marcos se haya convertido en una caricatura. Y me da más pena haber perdido, con esta columna imprescindible para mi salud, a un gran amigo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Desde el centro del universo

Como el doctor García está convencido “de que estamos en el centro del universo”, y no obstante de que somos tristes porque no venimos –entre otros- de “antropófagos primitivos” como nuestros hermanos colombianos, parece ser este un buen momento para darle recetas económicas a Barack Obama.
Así que el doctor García le ha enviado al presidente de los Estados Unidos una carta dándole una específica sugerencia para afrontar la crisis económica que, simultáneamente, sigue considerando pasajera y fácilmente superable.
Lo que el doctor García ha propuesto es que los Estados Unidos aporten mil quinientos millones de dólares para un aumento de capital del Banco Interamericano de Desarrollo.
El despacho de la agencia oficial de noticias “Andina” cita textualmente al doctor García:
“Creo, señor presidente, que un aumento de capital, que en el caso de Estados Unidos no superaría los 1,500 millones de dólares a pagar en varios años, y que el Perú está dispuesto a acompañar aumentando su participación y su aporte, sería fundamental...”
Bueno, imagino que lo primero que va a hacer Obama es encargar una respuesta protocolar a tan gentil envío.
En segundo lugar, si el asunto llegara a interesarle con la intensidad que el doctor García espera, quizá mande a preguntarle al embajador de los Estados Unidos en Lima qué es lo que piensa de la sugerencia de tan eminente líder hemisférico.
El embajador se verá en aprietos. Porque, para ser prolijo, tendrá que contarle a su presidente que el mandatario del Perú es el que hace unas semanas sostenía que esta crisis se arreglaba rápido, que el Perú estaba blindado ante ella y que todo se resolvería en dieciocho meses a lo sumo.
También tendrá que decirle que el doctor García acaba de sostener, ante un grupo de banqueros de la región, que la actual crisis está siendo sobreestimada tanto en Europa como en los Estados Unidos, que muchos se están asustando más de la cuenta y que, en el fondo, se trata “de una crisis de velocidad”.
Llegado a este párrafo, el embajador estadounidense tendrá que explicar, en un pie de página de letra menuda, qué puede interpretarse de esa frase salida del intelecto siempre inusitado del doctor García.
Y la verdad es que podrá hacer poco al respecto. Porque lo que el doctor García cree –y lo ha dicho explícitamente más de una vez- es que la rapidez con la que se ha extendido la crisis se debe “a la interconexión computacional de la economía y la información globalizada”, argumento que podría enloquecer a un economista, convertir en asesino serial a un historiador de la crisis de 1929 y que sólo un gramático generativo podría intentar desentrañar.
En fin, que el embajador consultado tendrá que decirle a Barack Obama que la sugerencia de los 1,500 millones de dólares como aporte de capital al BID resulta extrañamente modesta para alguien que ha sostenido textualmente lo siguiente:
“Dios me ha dado la capacidad de convencer a las personas...”
El Perú es, según el doctor García, “uno de los centros del mundo”.
Y si desde este centro del mundo, desde esta fortaleza victoriosa sale una carta con tamaña sugerencia anticrisis lo menos que podría hacer Obama es ponerse a trabajar en ello –y de inmediato-.
A no ser que, frívolamente, le preocupen mucho más bagatelas como la quiebra inminente de la industria automotriz estadounidense, el zarpazo brutal que la riqueza de todas las naciones está sufriendo, o el anuncio catastrófico que ayer mismo ha formulado el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick: “el comercio mundial caerá un 6,1 por ciento en el 2009”.
¿Qué pueden ser estas minucias planetarias frente a la idea de aumentar el capital del Banco Interamericano de Desarrollo?
¿O serán más importantes, para hablar de pequeñeces subregionales, los impedimentos arancelarios que Ecuador les ha puesto a nuestras exportaciones y la ola de proteccionismo importado que puede arrasar con el libre comercio en América Latina?