martes, 11 de marzo de 2008

La encuesta del poder

Hay tontos que se la creen. Hay tontas que piden un champancito, hermanita.
Eso de la encuesta del poder, que todos los años organizan los Apoyos, es un festival de egos supurados, una trampa para ratones, una humorada que los Ortiz de Zevallos organizan para distraer a la hinchada.
Como durante muchos años figuré, sin pedirlo, en la cima de todos los poderes de mentira –o sea de la prensa–, creo tener algo de autoridad moral para decir que eso de la encuesta anual de los que “importan” es un ensueño opiáceo en el que figuran los que parecen y un álbum de cromos que los niños más cojudos coleccionan con desesperación.
Ahora también, desde el exilio, figuro en “puesto honroso” entre los periodistas de la radio, de la prensa escrita y aun en el hit parade que consagra a los Emmy del burdelito televisual. Pura inercia, por supuesto. Condecoración de hojalata que uno no necesita. Suspirito limeño que siempre empalagó.
Porque los periodistas, sencilla y felizmente, nunca tuvimos poderes reales. Porque la prensa es la espuma de la ola, la invención sin patente, la marquesina pero no la película.
Los verdaderamente poderosos no salen en las encuestas de Semana Económica: salían en los libros de Carlos Malpica, aparecían una noche en una lista de la DEA, estornudaban suavemente en los directorios de los bancos. Lo que intenta hace años Semana Económica es que nos olvidemos del ranking del billetón y de la autoridad fáctica.
¿Alguien puede creer que Alan García es el hombre más poderoso del país? No me hagan reír. El hombre más poderoso del país se llama George Bush, que el otro día se fue a su provincia ultramarina de Irak. Es tan poderoso George Bush que hasta García ha logrado farfullar un inglés fronterizo sólo para intercambiar algunas palabras con el hombre en la cita de Apec.
¿Alguien puede creer que la señora Kuki Cheesmann no está en la lista de las personas que más influyen en el jefe de Estado, según Semana Económica?
¿Puede admitirse que Cecilia Valenzuela figure sólo en el puesto 22 de la lista de las 30 personas más poderosas del Perú, detrás de Fujimori y Pedro Brescia, cuando todos somos testigos del poder que irradia y cuando todos sabemos de sus desayunos en Palacio de Gobierno, entrando a la derecha, junto a la pérgola?
Además, nadie podría explicar por qué mezquinas razones no figura el doctor Alan García en la lista de las personas que mayor poder desestabilizador tienen. Ni por qué diablos no aparece don Jorge del Castillo como el abogado en activo más influyente de la subregión. Ni por qué Los Chistosos han sido cancelados en el rubro de funcionarios públicos que les correspondía. Ni mucho menos por qué Aldo Mariátegui aparece traspapelado y desaparecido entre los empresarios con más peso. Ni por qué Juan Paredes Castro, que sigue escribiendo en plomo de linotipo, sale con más punche que Mirko Lauer, que por lo menos tiene el plus de la literatura y la buena sintaxis. ¡Exijo una explicación!
Por otra parte, ¿cómo es que no figuran en esta encuesta de los poderosos del Perú, Luis M. Sánchez Cerro –cada vez más influyente–, Vladimiro Montesinos –inmortal intérprete criollo–, Víctor Joy Way –ahora encarnado en Alva Castro–, y, por supuesto, la inolvidable Tongolele, que también sale a escena a las 11 de la noche?

lunes, 10 de marzo de 2008

CARTA PÚBLICA A ALAN GARCÍA

Dr. Alan García Pérez
Presidente constitucional de la republica

No sé por qué no se lleva bien con el ex presidente Toledo. Si tiene tanto parecido a él.
El líder de “Perú Posible” alguna vez dijo; “el Perú es un país difícil de gobernar…la gente tiene baja autoestima” y ahora usted afirma que la población está conformada por “perros del hortelano” y que éstos están contra los pobres. Qué curioso. Usted llama perros del hortelano a los huelguistas. ¿No son ellos, también, pobres? ¿Y no es su pobreza la que los obliga a protestar? Tenga por seguro que en las marchas nunca hallará a alguno de sus amigos de la CONFIEP.
En fin. Nadie puede creer que “todo capital es un robo del trabajo ajeno y que la inversión siempre es explotación y dominación…”. Quien crea eso, efectivamente, está desconectado de la modernidad. Pero, lamentablemente, en nuestro país, al estar tan mal administrado, sea creado ese supuesto. El cual nace en la explotación que sufren los trabajadores de las empresas o la destrucción ecología que causan las mineras. Hechos frente a los cuales su gobierno no hace nada. Por eso la gente le teme a la inversión. Le han perdido la confianza. Así como se la pueden perder a usted, si sigue con mentiras como, por ejemplo, que nuestro “país crecerá al 9% anual”. Según muchos economistas, en el mejor de los casos, creceremos a 7%. No le siembre más falsas esperanzas a la gente. Ya bastante ha mentido en campaña como para seguir estafando a los peruanos.
Bueno. Del total de su artículo, el tercer bloque es el que más me ha sorprendido. Pues muestra en él un conformismo digno del “perro del hortelano”; ‘Tal como fue mi compromiso….las 2/3 partes de toda la inversión se hará por los gobiernos regionales y locales. Mas allá de sus problemas de eficacia, hay que mantener ese rumbo, que asegura mayor participación democrática….”
¿Debemos, entonces, de entender que no importa que el dinero se despilfarre (eso significa tener “problemas de eficacia”) pues no es el suyo, sino el de todos los peruanos?
Eso si es digno de un mediocre. De un antipatriota. De un “perro del hortelano”.
Pero, en fin. Hace, también, usted, una enumeración de miles de millones de soles que recibirán los municipios este año. Por esa parte, lo felicito. El estado cumple con entregar el canon minero, petrolero o según corresponda. Pero, bien digo; el estado entrega el canon. No lo hacen las empresas como debería de ser. Pues del 30% que los inversionistas pagan como impuesto a la renta, el estado deduce un porcentaje que es el que se convierte en canon. Es decir, quienes se llevan nuestros recursos naturales, pagan sólo por sus ganancias. No pagan por el mineral extraído, que nunca más estará en nuestro suelo.
Respecto a salud o educación, temas en los cuales pone tanto énfasis, le pregunto ¿cómo pretende mejorar ambos sectores, si no trabaja junto con quienes se encargan de impartirlos? Los médicos y maestros, han sido blanco constante de sus ataques, indignos de un presidente. Calificativos de “terroristas o comunistas” son los más mesurados. ¿Eso no enloda la banda presidencial que usted usa desde el 28 de Julio del 2006?
Sin otro particular, enviándole mis mejores deseos a nivel personal, pero sobretodo, a nivel profesional (pues el éxito de su gobierno es el éxito de 27 millones de peruanos), se despide este humilde ciudadano.

Pedro Armando Rosario Ubarnes.

Tomado del blog "Matices de Opinión".
Autor: Pedro Armando Rosario Ubarnes

domingo, 9 de marzo de 2008

LAS MENTIRAS DE UN PRESIDENTE

Esta es una noticia que no la verán en la tele de los Ivcher, en la radio del los Delgado o el los diarios de los Miró Quesada;
El señor García escribió, exactamente, lo siguiente, en su artículo “El perro del hortelano contra el pobre”, entregado el domingo pasado:
Pues, bien. Tan sólo 48 horas después, en el diario “EL Peruano” se publicaba el suplemento “Lo que hemos hecho en 18 meses”. En él se informaba sobre los avances de este gobierno. Consistía, principalmente, en la publicación de más cifras estadísticas. Las que nos importan son las siguientes:

Las diferencias, y por ende, las mentiras, son notorias. Mientras en “El perro del….” se afirma que se invirtió.497 millones de soles en el programa “Juntos”, el suplemento de “El peruano” dice que sólo se han dispuesto 319 millones para tal programa. Es decir casi 180 millones de soles de diferencia.
Respecto al PRONAA (Programa Nacional de Alimentos). En la columna presidencial, expuesta en “El Comercio”, se manifiesta que éste distribuyó alimentos a más de 6 millones de peruanos. Según el diario oficial, el PRONAA ha beneficiado a, a penas, poco más de medio millón de peruanos. Casi 5 millones y medio, menos, que la cifra dada por el presidente.
La pregunta lógica e inmediata es; ¿por qué miente tan descarada y tan desvergonzadamente el señor García? ¿Cómo es posible que tanta desfachatez emane de un sólo hombre?
Así es el señor García.
¡Litio para el presidente, por favor!

Tomado del blog "Matices de Opinión".
Autor: Pedro Armando Rosario Ubarnes

sábado, 8 de marzo de 2008

ESO ES LO QUE LE GUSTA A LA GENTE

Eso de los consejos psiquiátricos por la radio es algo parecido al hospital de la solidaridad que se monta sobre un vagón viejo, médicos nuevos, genéricos al paso y tratamientos mayoristas.El pionero en este campo ha sido el reconocido sicoanalista Fernando Maestre. Este caballero, que receta en megahertzios y tras un minuto de consulta, inventó el fast track freudiano y logró que la gente, que antes se avergonzaba de hacer el amor con las luces encendidas, hablara con total sencillez del sexo oral que el marido ya no valora, del herpes genital contagiado por un primo exhaustivo o del relumbrón de las multiorgásmicas de a ocho.En fin, que don Fernando Maestre convirtió las 4 de la tarde de RPP en diván de multitudes. Uno puede decir que, muchas veces, sus consejos fueron de vértigo, que debe ser remoto responsable de algunos homicidios de pareja y que su sentido de la tolerancia linda a veces con los parámetros papúas, pero lo cierto es que Maestre abrió trocha y creó el mercado de la información sexual y la consulta hecha fast food sin honorarios.Después le han seguido un montón de publicaciones y hemos venido a descubrir a esa señora gordísima que estoy seguro de que no es española porque se apellida Rampolla. Cuando la señorita Rampolla da un consejo no puede evitar parecerse a la mamá de una joven vedette de Puerto Rico, a la madame de una casa con farol y a la ex pupila de algún Pantaleón de Centroamérica. Lo que quiero decir es que a la señorita Rampolla la asiste la vulgaridad, la viste su suegra y la debe desvestir un elefante resignado. Como ustedes saben, la señorita Rampolla da consejos banales en La República y se sigue desgañitando en un canal de cable mientras hace gestos indescifrables con una vagina de plástico en la mano.Nadie, sin embargo, como el doctor Maestre, que sería impecable si no dijera “dijistes” y “oístes”, que es cuando Freud da un paso al costado y entra el Melcochita que muchos hombres cultos llevan dentro. Digamos que en un país como el nuestro, que habla muy mal el castellano –y no me refiero al bilingüismo atravesado de quechua–, decir “oístes” no es muy grave si te lo dice el médico de turno del Carrión. Pero que te lo diga un señor que te va a echar en su diván puede ser peligroso. Si a mí mi psicoanalista me dijera “qué mal lo que escribistes”, cojo mis cosas y me voy a plantear una queja al Indecopi. Y siempre me he preguntado de qué Edipo no absuelto le viene al doctor Maestre, tan carismático él, eso de “tuvistes” y “fuistes”. ¿A quien le sobran las eses, qué le está faltando? Le dejo la pregunta a intelectuales como Neira. Pero, en fin, de esto no es lo que quería escribir. Quería escribir de este turbomanicomio que es hoy un poco la radio, donde RPP tiene desde el 3 de septiembre, al doctor Maestre hablando de los genitales y sus daños colaterales; a su hija, Lupe Maestre, hurgando en el concolón de los sufrimientos en su programa “Confidencias”; y a la también psicoanalista Carmen González con sus consejos a veces compulsivos a las 9 de la noche.O sea que sólo falta el ministro de Salud hablando del cáncer (aunque ya tienen al doctor Huerta en la hora y media de salud corporal que transmiten por la mañana), a Poggi con sus especiales sobre técnicas del interrogatorio conductual y a un Bayly radial dando consejos sobre cómo hacer del closet el dormitorio principal de la casa.Lo que no es chiste es que RPP, de lejos la emisora más importante del país, haya decidido dedicarle tantas horas de su programación a la medicina de gorra y al descerraje psíquico con comba. Eso puede pasar –me atrevo a un diagnóstico por supuesto que falible– porque la salud es la más alta prioridad de los oyentes o porque la política está de mírame y no me toques con este gobierno que se pudre en plata y no ata ni desata (pero eso no hay que decirlo porque a la banca le va excepcionalmente bien, Bush está feliz, Kuczynski le toca la flauta a las ratas y Chile nos sigue comprando por pedazos). –Así que díganos, señora, ¿por qué cree que su marido ya no la quiere? –preguntó el psicoanalista.–Porque se fue de la casa hace treinta años –respondió la oyente.–¡Eso es lo que le gusta a la gente! –dijo Pocho más gordo que nunca.

viernes, 7 de marzo de 2008

Verdades sobre Colombia

Se calla en siete idiomas, cien dialectos, novecientos silencios la gran prensa de uniforme caqui.
Nos quiere hacer creer que en la computadora portátil de Raúl Reyes –una de las tres “que quedaron intactas” después de un bombardeo que mató a 22 personas y defolió 800 metros cuadrados de selva tupida– figuraban “las próximas citas clandestinas” (sic) con Hugo Chávez, el “agradecimiento” por “los 300 millones de dólares recibidos de Chávez” (sic) y la “posible compra de 50 kilos de uranio enriquecido” (sic). Esa gran prensa es estúpida y cree que todos somos estúpidos. Y la verdad es que la ignorancia y la desinformación producen miríadas de estúpidos creyéndose lo que leen, escuchan y ven. Pero no se puede estupidizar a todo un pueblo y menos a un continente entero.
La gran prensa latinoamericana y la prensa peruana en particular no les dicen a sus lectores algunas verdades de a puño.
No les dicen, por ejemplo, que el operativo en Sucum­bíos, Ecuador, fue un diseño de los asesores militares israelíes que actúan junto a los norteamericanos detrás de la inteligencia colombiana. El vínculo entre el Mossad y Colombia empezó con el agente israelí Yair Klein, entrenador de las primeras fuerzas paramilitares colombianas en el Magdalena Medio. Klein llegó a entrenar a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Eduardo Rueda Rocha, uno de los ­asesinos del candidato Luis Carlos Galán. Ahora Klein está detenido en Moscú por una orden de Interpol. El gobierno de Colombia no hace muchos esfuerzos por extraditarlo, a pesar de una orden dictada al respecto por un tribunal de Manizales.
No les dice a sus lectores la gran prensa que esta provocación colombiana tiene como telón de fondo el intento de ­Uribe de reelegirse, contando como cuenta con el apoyo de la extrema derecha colombiana y del Estado terrorista que preside George Bush. Por eso es que incluir a Chávez “en los hallazgos de la computadora de Reyes” era imprescindible. Por eso es que evitar cualquier otra liberación coordinada por Chávez era un imperativo (y la liberación de Ingrid Betauncourt ya se insinuaba como posible después de las coordinaciones entre Sarkozy y Chávez). Matando al segundo de las FARC se daba un paso de gigante en el bloqueo de cualquier salida política o diplomática del conflicto y se ponía un punto final sanguinario a cualquier otra mediación de Chávez.
Tampoco les dice la gran prensa a sus desavisados oyentes y televidentes que el hecho de que la OEA no haya condenado la agresión colombiana es una de las peores vergüenzas de la historia de esta región. Hemos vuelto a la época en que la OEA era, como en 1960, la toallita higiénica superabsorbente de la Casa Blanca (y de su mequetrefe preferido, en este caso el señor Uribe).
Tampoco se puede leer en ­esa prensa que el operativo terrestre de Colombia estuvo destinado no sólo a llevarse los dos cadáveres que eran el botín principal –el de Reyes y el del guerrillero y cantautor de la emisora de las FARC Julián Conrado– sino a rematar a algunos heridos. Lo demuestra el hecho de que seis de ­esos cadáveres aparecieron ­apilados en una esquina del campamento y cuatro de ellos, por lo menos, tenían disparos en la espalda.
Y no se leerá en esas hojas surgidas del consenso conservador guerrerista, que está probado que no hubo combate ni persecución –tal como señaló el ministro de Defensa colombiano– y que sí, en cambio, está comprobado que el territorio ecuatoriano fue violado por segunda vez en la madrugada del 2 de marzo, cuando un comando de la Fuerza Aérea Colombiana, premunido de visores infrarrojos, sacó en helicópteros a todos los soldados que habían participado en el exterminio del frente 48 de las FARC.
También está probado que la incursión aérea penetró diez kilómetros en tierra ­ecuatoriana, dado que el ataque vino del sur –tal como no dijo el ministro de Defensa colombiano–. Eso lo prueban las marcas en la copiosa vegetación, la forma de los cráteres de las cuatro bombas lanzadas por la aviación colombiana y las marcas de fuego aéreo de metralla en los muchos árboles que ocultaban el campamento.
Colombia ha acusado al ­Ecuador, bajo el paraguas de la impunidad puesto por Bush, “de complicidad con las FARC”. Nada más irresponsable. Ecuador ha destruido, a lo largo de los últimos años, diecisiete bases de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano y se prestó inclusive para la operación de captura de Simón Trinidad, el llamado canciller de las FARC, hecho ocurrido en pleno Quito y con la colaboración de agentes de la CIA. Como se recuerda, el gobierno títere de Colombia permitió que Trinidad fuese llevado por agentes de la CIA a los Estados Unidos, donde purga una condena de 60 años de cárcel.
No sólo eso: durante el régimen de Alfredo Palacios, la inteligencia colombiana, autorizada por el ejército del ­Ecuador, capturó a una decena de guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica en Quito. Y es más: a pesar de las venenosas fumigaciones realizadas por Colombia en amplias zonas fronterizas con Ecuador –descocalización pagada por los Estados Unidos para Colombia pero que el viento convertía en binacional–, la diplomacia de Quito trató el asunto con ­una serenidad tan profesional como poco eficaz (Colombia continuó con sus vuelos tóxicos hasta que la experiencia empezó a desaconsejarlos).
Colombia es un peón de los Estados Unidos. Uribe quiere reelegirse. Estados Unidos aspira a un conflicto regional que termine con Chávez y, si se puede, con Correa. Uribe debe destruir cualquier salida pacífica al endémico problema de una izquierda que se fue al monte porque en las ciudades, sencillamente, la asesinaban. Y como si todo esto fuera poco, el 31 de diciembre de este año termina el acuerdo que le permite al gobierno estadounidense tener una base militar en Manta, Ecuador. Correa ya ha dicho que ese acuerdo no será prorrogado. Algunas azafatas de la prensa peruana ya han dicho que Tumbes podría reemplazar a Manta, pero si se mira el mapa se verá por qué Manta importa tanto para el llamado Plan Colombia, un diseño abiertamente militarista que sólo ahora empezamos a conocer en la peor de sus vertientes.