Hace muchos años, en 1983, el Congreso aprista vio nacer al sucesor de Haya de la Torre.
Fui testigo de ese evento e hice una crónica sobre el mismo, algo que muchos apristas, urgidos de renovación y asqueados de la vieja guardia, me agradecieron.
Estaba en disputa la elección del candidato para las elecciones de 1985.
Y las trincheras estaban bien definidas. Desde una de ellas disparaba Carlos Enrique Melgar, resumen verborreico del APRA próxima a la mugre, orador de tinieblas, barroco huamanguino, penalista con expediente propio, ex “Mister Ayacucho” y “griego” por adopción. Melgar hacía juego con Idiáquez y cantaba a dúo nasal con León de Vivero en las noches que Carlos Langberg financiaba a tiros.
En la otra orilla estaba Alan García Pérez, el joven diputado que había prometido cambiar el país, el partido, el mundo.
Cuando Melgar contó los votos que le tocaron supo que le había llegado la hora. García celebró su triunfo con un discurso hermoso porque estaba cargado de sentido.
Ya sabemos en qué acabó todo eso. La casa de Melgar en Punta Negra –oxidada, en ruinas- podría ser el monumento funerario del APRA de los 80.
Y el personaje que hoy, de pura obstinación patronímica, se sigue llamando Alan García es la encarnación del olvido y del pragmatismo a quince asaltos y la viva demostración de que en el Perú, como decía Belli, “en cada linaje el deterioro ejerce su dominio”.
Del García de los 80 sólo nos queda la inflación hecha carne y el tundete a lo Avilés de su retórica. Sería injusto no decir que también le queda al personaje un prodigioso talento para el arte del mentir y un inquebrantable apego a la impostura y al dinero negro.
Pero soy testigo ocular de que aquel Congreso aprista de los 80 fue un ejemplo de democracia interna y limpieza a la hora del conteo. Ni la maquinaria de Melgar, aceitada por la bufalería, pudo decir nada respecto de lo intachable del comité electoral y de la pulcritud con la que se reconoció a los delegados auténticamente elegidos por sus bases.
Ayer, el Congreso aprista se ha tenido que suspender durante 24 horas por razones excrementicias.
Las acusaciones van desde el mangoneo del comité electoral a la falsificación del padrón, pasando por las amenazas a los delegados díscolos, el desconocimiento de representantes legítimos, las promesas de puestos y dinero para los que transen y la intromisión de palacio de gobierno, con todo su poder corruptor, en la imposición de “la disciplina partidaria”.
Esto estaba cantado desde que, hace meses, los sectores no infectados del aprismo señalaron el apetito de García por mantener al APRA como su califato y a Mauricio Mulder –esa promesa rota- como su plenipotenciario.
Si el alanismo como banda arrasa otra vez con las bases apristas –como están temiendo muchos- la cuenta regresiva para el partido de Haya de la Torre habrá empezado. Y no importa lo que digan los Varguitas que no escriben y sí medran ni lo que hagan las tías Julias penetradas por Business Track.
García no quiere un partido en manos limpias. Un APRA en manos limpias no sólo se alejará de su deriva promiscua, su traición programática, su desarme suicida, su globalismo de madame de los commodities, sino que tendrá que tomar distancia, en su momento, de las investigaciones que vengan –y vendrán- sobre su más que quintuplicada fortuna personal (gracias Odebrecht, gracias Pepe, gracias mineros, gracias China Popular, gracias Eske, gracias a tantos por este Oscar (de la renta) y por estos años de crecimiento).
De modo que para García controlar al APRA es un asunto de sobrevivencia personal.
Y el APRA se juega la vida en este empeño. Si el partido vuelve a asustarse, si el fantasma de Idiáquez se pasea por las mesas de votación pistola al cinto, si la transfusión de pus derrota a la transfusión de sangre nueva, el APRA se reducirá a uno de los bienes inmuebles de García.
Si García vuelve a derrotar al APRA, el partido más institucionalizado del Perú llegará a ser una casona vieja que huele a desinfectante y un anexo palaciego en el que Mirtha llama a Canáan de parte de Rómulo, Nava negocia con camiones, Chirito manda mensajes de ruego y/o de intimidación, Alfredo M. aconseja y el dinero, como aquella moneda en un poema de Prevert, rueda y rueda y no deja de rodar.
O el APRA elige la historia y la refundación o se convierte en el baño de visitas del doctor García. De este Congreso depende. Veremos quiénes se atreven a rescatar al viejo partido de centro de manos de la mafia de Collique.
sábado, 6 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Sociales de “Eisha”
Antes, en los tiempos del Antipasto Gagá, Ancón era el epicentro de los mambos, Anakaona la princesa del “Pigalle”, Malena Prado la diosa de la socialité, Marianito Prado la plenitud en saco blanco y los luaus del Club Esmeralda lo más hula-hula del contoneo.
Era esa una burguesía que venía de las varias derrotas y los muchos saqueos pero también –hay que reconocerlo- de una cierta sofisticación.
Sus padres habían pasado un buen tiempo en Europa, y de allí se habían traído bibelós, idiomas, relaciones, juegos de té azulmarinados, algo de Salzburgo, un poco de los Uffizi, una pinta de la Orangerie, una sazón de Liguria.
Eran los tiempos en que Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso) era respetado y los cuadros de Hernández o Sabogal se disputaban y Sérvulo era un acontecimiento y ser más o menos culto no daba vergüenza y ser zafio sí daba y ser Crousillat era para los bragueteros.
Hoy la burguesía de “Eisha”, en cambio, baila con Tongo, bate palmas con “El grupo 5”, disfruta en Punta Cana, lee lo que Gisela Valcárcel lee, no sabe quién fue Racso, podría creer que Salzburgo es un antiácido y que Tagore es un laboratorio de Bombay y, en general, broncea su vulgaridad sin remordimientos y eructa mirando a las nanas de uniforme.
Algo tendrá que ver con todo ello el hecho de que la burguesía de “Eisha” viene, como por un tubo, de la podredumbre Fujimorista y va hacia el continuismo alano-castañedista (o alanokourista, o alanokeikista, da lo mismo). O sea que hay vasos comunicantes de los miasmas.
Con las excepciones del caso, esta es una burguesía que cree que la Música clásica da sueño y que no lee nada interesante ni escucha a nadie que la incomode y que sólo quiere la plata rápida, los divorcios económicos y la basura televisiva en versión de domingos por la noche.
De allí que no extrañe que las actuales páginas sociales de “Eisha” se parezcan poco a las de Guido Monteverde y mucho, en cambio, a las de Coco Salazar, especialista que fuera de sordideces.
Ya no es que la cocaína esté arrasando con el neuronaje de “Eisha” ni que muchas de sus niñitas usen el diafragma antes de LA PRIMERA regla. Esos son, al fin y al cabo, asuntos privados y decadencias íntimas.
Lo que pasa es que “Ei-sha” se está volviendo tan violenta como cualquier pollada barriobravera.
Hace unos días, por ejemplo, el ciudadano peruano Víctor Aspíllaga, campeón sudamericano de remo que iba a competir en los Juegos Odesur, salió a las 4:30 de la madrugada de una discoteca de “Eisha” y fue atacado por un grupo de vándalos que le rompieron una ceja y lo patearon a su gusto en el suelo.
El asunto es que esos vándalos no procedían de algún cono ni de ninguna república de esteras.
Esos asaltantes de a.m. y combo, de mancha y cobardía, fueron identificados plenamente por el señor Víctor Aspíllaga y son -se diría- naturales de “Eisha”, nativos de “Cosas” y admiradores de Bayly.
¿Sus nombres? Pues son estos, según el testimonio televisado del señor Aspíllaga y según consta en la denuncia formal de los sucesos:
Alfredo Neuhaus Rodríguez Larraín;
Carlitos Neuhaus Rodríguez Larraín;
Rafael Roselló Drago.
Los dos primeros son hermanos de la señorita María Isabel Neuhaus, quien estuvo saliendo con el señor Aspíllaga hasta hace unos meses.
El señor Aspíllaga dice que se encontró en la pista de baile de la discoteca con su ex amiga. La señorita Neuhaus, que se divertía con su actual enamorado, dice que el señor Aspíllaga, el que también iba adjunto a una damita, la empujó dos veces y, en un confuso accidente, le echó parte de un vaso de cerveza fingiendo que se le volcaba.
Añade la señorita Neuhaus que ella buscó a sus hermanos para que la defendieran y que no sabe qué pasó después.
“Aspíllaga me acosaba por la red enviándome correos electrónicos amenazantes”, ha dicho la señorita Neuhaus. Y ha detallado la naturaleza de su relación con la víctima de la paliza empleando las siguientes palabras, típicas de “Eisha”:
“Sí, salí con él en varias oportunidades, pero no estuve con él: esto quiero dejarlo claro: no estuve con él”.
Aspíllaga, que ya no podrá competir en Odesur por las lesiones sufridas, ha dicho que sí fue enamorado de la señorita María Isabel y que durante su emparejamiento los hermanos de la susodicha siempre se opusieron a la relación.
La señorita Neuhaus, por su parte, contó que, pocos días antes del inicidente de “Eisha”, encontró algo que describió como un presagio de escalofrío. ¿De qué se trataba?
“Me pusieron un peluchito ahorcado en mi limpiaparabrisas”, dijo ella. Y añadió: “A mí, Víctor Aspíllaga me daba pavor”.
Digamos que los tiempos han pasado, las aguas corrido, las fortunas cambiado de mano. Digamos también que de Racso sólo queda Foncho y de los solemnes y encumbrados Neuhaus este tumulto playero mucho más siciliano que alemán.
Era esa una burguesía que venía de las varias derrotas y los muchos saqueos pero también –hay que reconocerlo- de una cierta sofisticación.
Sus padres habían pasado un buen tiempo en Europa, y de allí se habían traído bibelós, idiomas, relaciones, juegos de té azulmarinados, algo de Salzburgo, un poco de los Uffizi, una pinta de la Orangerie, una sazón de Liguria.
Eran los tiempos en que Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso) era respetado y los cuadros de Hernández o Sabogal se disputaban y Sérvulo era un acontecimiento y ser más o menos culto no daba vergüenza y ser zafio sí daba y ser Crousillat era para los bragueteros.
Hoy la burguesía de “Eisha”, en cambio, baila con Tongo, bate palmas con “El grupo 5”, disfruta en Punta Cana, lee lo que Gisela Valcárcel lee, no sabe quién fue Racso, podría creer que Salzburgo es un antiácido y que Tagore es un laboratorio de Bombay y, en general, broncea su vulgaridad sin remordimientos y eructa mirando a las nanas de uniforme.
Algo tendrá que ver con todo ello el hecho de que la burguesía de “Eisha” viene, como por un tubo, de la podredumbre Fujimorista y va hacia el continuismo alano-castañedista (o alanokourista, o alanokeikista, da lo mismo). O sea que hay vasos comunicantes de los miasmas.
Con las excepciones del caso, esta es una burguesía que cree que la Música clásica da sueño y que no lee nada interesante ni escucha a nadie que la incomode y que sólo quiere la plata rápida, los divorcios económicos y la basura televisiva en versión de domingos por la noche.
De allí que no extrañe que las actuales páginas sociales de “Eisha” se parezcan poco a las de Guido Monteverde y mucho, en cambio, a las de Coco Salazar, especialista que fuera de sordideces.
Ya no es que la cocaína esté arrasando con el neuronaje de “Eisha” ni que muchas de sus niñitas usen el diafragma antes de LA PRIMERA regla. Esos son, al fin y al cabo, asuntos privados y decadencias íntimas.
Lo que pasa es que “Ei-sha” se está volviendo tan violenta como cualquier pollada barriobravera.
Hace unos días, por ejemplo, el ciudadano peruano Víctor Aspíllaga, campeón sudamericano de remo que iba a competir en los Juegos Odesur, salió a las 4:30 de la madrugada de una discoteca de “Eisha” y fue atacado por un grupo de vándalos que le rompieron una ceja y lo patearon a su gusto en el suelo.
El asunto es que esos vándalos no procedían de algún cono ni de ninguna república de esteras.
Esos asaltantes de a.m. y combo, de mancha y cobardía, fueron identificados plenamente por el señor Víctor Aspíllaga y son -se diría- naturales de “Eisha”, nativos de “Cosas” y admiradores de Bayly.
¿Sus nombres? Pues son estos, según el testimonio televisado del señor Aspíllaga y según consta en la denuncia formal de los sucesos:
Alfredo Neuhaus Rodríguez Larraín;
Carlitos Neuhaus Rodríguez Larraín;
Rafael Roselló Drago.
Los dos primeros son hermanos de la señorita María Isabel Neuhaus, quien estuvo saliendo con el señor Aspíllaga hasta hace unos meses.
El señor Aspíllaga dice que se encontró en la pista de baile de la discoteca con su ex amiga. La señorita Neuhaus, que se divertía con su actual enamorado, dice que el señor Aspíllaga, el que también iba adjunto a una damita, la empujó dos veces y, en un confuso accidente, le echó parte de un vaso de cerveza fingiendo que se le volcaba.
Añade la señorita Neuhaus que ella buscó a sus hermanos para que la defendieran y que no sabe qué pasó después.
“Aspíllaga me acosaba por la red enviándome correos electrónicos amenazantes”, ha dicho la señorita Neuhaus. Y ha detallado la naturaleza de su relación con la víctima de la paliza empleando las siguientes palabras, típicas de “Eisha”:
“Sí, salí con él en varias oportunidades, pero no estuve con él: esto quiero dejarlo claro: no estuve con él”.
Aspíllaga, que ya no podrá competir en Odesur por las lesiones sufridas, ha dicho que sí fue enamorado de la señorita María Isabel y que durante su emparejamiento los hermanos de la susodicha siempre se opusieron a la relación.
La señorita Neuhaus, por su parte, contó que, pocos días antes del inicidente de “Eisha”, encontró algo que describió como un presagio de escalofrío. ¿De qué se trataba?
“Me pusieron un peluchito ahorcado en mi limpiaparabrisas”, dijo ella. Y añadió: “A mí, Víctor Aspíllaga me daba pavor”.
Digamos que los tiempos han pasado, las aguas corrido, las fortunas cambiado de mano. Digamos también que de Racso sólo queda Foncho y de los solemnes y encumbrados Neuhaus este tumulto playero mucho más siciliano que alemán.
jueves, 4 de marzo de 2010
Carta de un general
El 20 de febrero de este año el mayor general de la Fuerza Aérea Peruana Carlos Ordóñez Velázquez le dirigió una segunda carta al presidente de la república Alan García. No conozco el contenido de LA PRIMERA, pero el de esta segunda misiva podría llegar a ser histórico. He considerado que vale la pena ceder hoy esta página a la valentía inusual de un hombre de armas retirado. He aquí un resumen de la carta.
Sr. presidente:
Hace unos días le dirigí una carta abierta en la que le hacía ver -en forma sencilla- que a pesar de ser el Jefe Supremo de las FFAA y PNP, tal como lo establece la Constitución, sus afirmaciones sobre el reajuste de salarios del personal de las FF.AA. y de la Policía Nacional habían ido cambiando errática y demagógicamente.
Lamentablemente, no me equivoqué, pues, con su proceder, usted sigue desdiciéndose de los planes y promesas hechas cuando se encontraba en campaña electoral.
Esta bonificación que ha dispuesto para las FF.AA. y la PNP, mediante el Decreto de Urgencia Nº 014-2010, es solamente un minúsculo paliativo, sobre todo para el personal subalterno.
Además, como dispone el artículo 4º del dispositivo arriba citado, dicho bono será financiado con cargo a los presupuestos de Defensa y del Interior, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público.
Si esto es así, le pregunto: ¿Por qué al anunciar su otorgamiento dijo usted que había dispuesto su entrega “después de un minucioso estudio del presupuesto nacional y de las obras públicas… habiendo hecho reserva de recursos y postergando algunas inversiones”?
Yo se lo puedo decir: Lo hizo utilizando el arte de la demagogia y del engaño. Un discurso que pretende hacerle creer al pueblo que se están postergando obras como carreteras, postas médicas, escuelas, etc., y todo por darles un bono a los militares, no es más que una vieja táctica suya, la de enfrentar a unos con otros para obtener réditos políticos.
Pero el pueblo no es tonto, presidente. El pueblo peruano se ha dado cuenta de esta burda maniobra y está apoyando a sus Fuerzas Armadas y a su policía.
Además, presidente, esto ha sido tomado por la inmensa mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas como una burla y como un signo inequívoco del profundo desprecio ancestral que tiene usted por las Fuerzas Armadas y la Policía. Es decir, además de mantener diezmada la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas, ahora afrenta usted la moral del personal militar. ¡Craso error, señor García! Tener equipamiento inadecuado e inoperativo ya es malo, pero ahondar esta situación burlándose del personal, no tiene nombre. Usted no se da cuenta, pero esto le va a reventar en la cara.
Lo peor que ha hecho usted es crear diferencias donde no las hay. Al disponer que el bono llamado: “Compensación por Defensa, seguridad Nacional y Orden Interno”, se entregue (por única vez) sólo al personal en situación de actividad a partir del grado de Comandante hasta el de Suboficial de Tercera (o equivalentes) y al personal lisiado o discapacitado en combate, así como a las viudas, no hace sino confirmar su absoluta ignorancia de lo que es la naturaleza de la labor militar.
O acaso, ¿usted cree que el personal en retiro no tiene iguales o mayores necesidades que el personal en actividad? ¿Por qué hace usted esa diferencia?
No puede usted negar que su propósito es crear desunión y enfrentamiento entre sus miembros. Pero, no se equivoque: el personal en situación militar de retiro nunca va a ver mal que a sus compañeros en actividad se les entregue ese bono, aunque sea una ínfima cantidad. Lo que sí vemos mal, pero muy mal, es su accionar, señor presidente, el que haga usted esas distinciones. Diferencias que no pueden ni deben presentarse. Sino veamos:
-El personal en retiro ha dado también su cuota de sacrificio en su momento. Muchos de ellos han sido vencedores en Falso Paquisha, mientras usted estaba bien acomodado en su curul.
-Muchos de ellos también combatieron en la Guerra del Cenepa, en inferioridad de condiciones, entre otros motivos – y cito el libro “Pájaros de alto vuelo”, de Carlos Malpica, – por la venta, bajo oscuras condiciones, de doce (12) aviones Mirage 2000 y todo su armamento. Dicha venta fue anunciada por usted al tomar el mando en 1985.
-El personal que se encuentra en retiro actualmente, también es aquél que peleó y GANÓ en la lucha contra el terrorismo en los momentos más duros de la demencial arremetida del senderismo entre 1980 y 1995. ¿Pero mientras tanto, qué hacía usted, señor presidente? Se lo vuelvo a recordar: usted destrozaba la economía nacional y llevaba al país, del 85 al 90, a la inflación más grande de su historia.
Por otro lado, es indudable que el personal que sufrió mutilaciones y las viudas de aquellos que resultaron muertos en combate requieren de una atención de parte del Estado en agradecimiento a su enorme sacrificio. Eso no está en discusión. El problema está en la discriminación que usted hace.
En ese sentido, yo le pregunto, presidente García: Aquellos que no tuvieron la “suerte” de perder una pierna, un brazo, un ojo (o ambos), o los que no murieron en combate, ¿deben ser ignorados acaso? ¿Se trata de un castigo para aquellos que, ganando una guerra, regresaron a casa ilesos?
Usted se ha olvidado del principio constitucional que dice que pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de la diferencia de personas.
Por eso, esta disposición del Ejecutivo, contrariamente a lo calculado por usted, no va a ser aplaudida por el personal en actividad y menos por los lisiados y las viudas, pues, además de tratarse de un “caramelito” que se diluirá rápidamente, ellos saben que se está cometiendo una injusticia con sus camaradas de armas.
Por otro lado, ha anunciado usted que se va a conformar una comisión encargada de estudiar y proponer la reestructuración del sistema remunerativo y de pensiones de las FF.AA. y de la Policía Nacional; sin embargo, vemos que esa comisión está integrada por los representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros, del ministerio de Economía y Finanzas, del ministerio del Interior y del ministerio de Defensa, es decir, por un equipo de personas dependientes todas del Ejecutivo, además de una Secretaría Técnica encargada a una persona de reconocido prestigio. Esperemos que no se trate de algún prestigioso miembro del partido del pueblo.
En este punto debo resaltar lo siguiente: Cuando paralizaron los gremios de transportes, las comisiones de alto nivel del gobierno se reunieron con ellos y llegaron a un acuerdo. Cuando el turno le correspondió al gremio de construcción civil, igualmente, y en forma reactiva, han tenido que llegar a acuerdos con sus directivos. Y así lo han hecho con todos los gremios y con las comunidades campesinas y nativas de la selva, logrando inclusive derogar leyes o decretos legislativos que consideraban nocivos o injustos para sus intereses.
La pregunta lógica sería: ¿Por qué no conforman esta comisión también los directamente afectados? La respuesta cae por su propio peso: porque los militares y policías no pueden hacer huelga, ni hacer paros, ni tomar carreteras ni otras medidas de fuerza. Es por eso que este gobierno abusivo mira despectivamente a los miembros de las fuerzas del orden y no los considera para asuntos tan trascendentales como este.
En lo que respecta al Sistema de Pensiones, su novel ministra de economía ha afirmado que se trata de un “sistema quebrado”, mencionando la posibilidad de cambiar la administración previsional de la Caja de Pensiones Militar Policial, por una Administradora de Fondo de Pensiones (AFP). Por ese motivo me veo en la necesidad de aclararle a usted y a su ministra aspectos que, al parecer, no son de su conocimiento o donde ambos están pésimamente asesorados, lo cual, al tratarse de una segunda administración, en su caso, señor, es imperdonable.
¿Por qué el sistema de pensiones debe funcionar como lo establece la ley 19846 y no a través de una AFP, tal como lo ha propuesto la ministra Aráoz?
La ministra debería saber que la Tasa de Siniestralidad para el caso de personal de las fuerzas del orden se encuentra, en el último quinquenio, en una cifra de alrededor del 27%. Esa tasa de siniestralidad es producto de la naturaleza de las operaciones militares y policiales, un régimen y modalidad de trabajo diferente a otros regímenes públicos o privados. Con dicha tasa ninguna AFP podría sostener un sistema de carácter solidario, es decir un sistema de reparto y capitalización colectiva como lo es la CPMP y como lo son los sistemas pensionarios del personal militar tanto de los países de la región como de países de otras latitudes cuyos gobernantes sí entienden el tema.
El sistema de AFP’s no es solidario. Funciona a través de una Cuenta de Capitalización Individual (CCI), por lo cual un suboficial u oficial que, en sus primeros grados, sufra un siniestro o muera en acto o con ocasión del servicio, tendría una CCI muy baja que no permitiría cubrir sus requerimientos o los de su familia.
Como segundo punto es necesario hacer saber a la opinión pública el porqué de la actual situación caótica de la CPMP; situación que es de su conocimiento, pero que por falta de decisión o por cálculo político permanece en ese estado:
Al comenzar este sistema, en enero de 1973, la Tasa de Aporte era del 6%, correspondiéndole 3% al miembro aportante y 3% al Estado. Esta tasa debía haberse actualizado conforme iba ingresando más personal al sistema y de acuerdo a estudios actuariales que debían formularse cada cinco (05) años.
En el año 1979, y después del estudio actuarial respectivo, se incrementó la tasa de aporte al 12%, correspondiéndole 6% al aportante y 6% al Estado. A partir de ese año comenzaron los problemas, pues el aporte correspondiente del Estado dejó de pagarse por inexplicables razones (o por desidia o indiferencia de los sucesivos gobiernos).
A la fecha, la tasa de aporte debería estar (de acuerdo a cálculos actuariales) en el orden del 27 al 30%, lo cual no es novedad, pues diferentes países de la región tienen su sistema previsional militar en porcentajes similares, sino veamos:
En Argentina, la tasa de aporte asciende a 36%, correspondiéndole 11% al miembro aportante y 25% al Estado.
En Colombia, la tasa de aporte asciende a 27%, correspondiéndole 8% al miembro aportante y 19% al Estado.
En Venezuela, la tasa de aporte asciende a 30%, correspondiéndole 5% al miembro aportante y 25% al Estado.
Pero como usted puede decir que en Venezuela existe un gobierno cuasi militarizado, entonces le presento a continuación el enfoque de Chile, país que usted considera un ejemplo a seguir:
En Chile, la tasa de aporte asciende a 26%, correspondiéndole 7% al miembro aportante y 19% al Estado. A esta situación debe agregarse que, sólo en el presente año, la Presidenta Bachelet ha aumentado los salarios del personal de sus Fuerzas Armadas y carabineros hasta en un 12,7% adicional. Y es que los gobernantes Chilenos son estadistas que consideran que sus Fuerzas Armadas son un seguro para su supervivencia como Estado y para proteger sus inversiones.
Es bueno saber que el incumplimiento del aporte estatal que le corresponde según ley, ha causado que, al mes de enero del 2010, la deuda del Estado con la Caja ascienda a la suma de MIL TRESCIENTOS MILLONES CUATROCIENTOS CINCUENTA Y TRES MIL NUEVOS SOLES (S/.1,300´453,000.00, según datos de la Gerencia de Pensiones de la CPMP).
Señor presidente, admítalo: tanto usted (en sus dos administraciones), como los otros presidentes en las dos últimas décadas, han incumplido el pago que están obligados a hacer y que, actualmente, es la principal causa del desfinanciamiento de La Caja. ¡Ordene usted el pago de la deuda, presidente!
Presidente, está usted a tiempo de rectificarse.
Mayor General FAP
Carlos Ordóñez Velázquez
DNI: 43314159
Sr. presidente:
Hace unos días le dirigí una carta abierta en la que le hacía ver -en forma sencilla- que a pesar de ser el Jefe Supremo de las FFAA y PNP, tal como lo establece la Constitución, sus afirmaciones sobre el reajuste de salarios del personal de las FF.AA. y de la Policía Nacional habían ido cambiando errática y demagógicamente.
Lamentablemente, no me equivoqué, pues, con su proceder, usted sigue desdiciéndose de los planes y promesas hechas cuando se encontraba en campaña electoral.
Esta bonificación que ha dispuesto para las FF.AA. y la PNP, mediante el Decreto de Urgencia Nº 014-2010, es solamente un minúsculo paliativo, sobre todo para el personal subalterno.
Además, como dispone el artículo 4º del dispositivo arriba citado, dicho bono será financiado con cargo a los presupuestos de Defensa y del Interior, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público.
Si esto es así, le pregunto: ¿Por qué al anunciar su otorgamiento dijo usted que había dispuesto su entrega “después de un minucioso estudio del presupuesto nacional y de las obras públicas… habiendo hecho reserva de recursos y postergando algunas inversiones”?
Yo se lo puedo decir: Lo hizo utilizando el arte de la demagogia y del engaño. Un discurso que pretende hacerle creer al pueblo que se están postergando obras como carreteras, postas médicas, escuelas, etc., y todo por darles un bono a los militares, no es más que una vieja táctica suya, la de enfrentar a unos con otros para obtener réditos políticos.
Pero el pueblo no es tonto, presidente. El pueblo peruano se ha dado cuenta de esta burda maniobra y está apoyando a sus Fuerzas Armadas y a su policía.
Además, presidente, esto ha sido tomado por la inmensa mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas como una burla y como un signo inequívoco del profundo desprecio ancestral que tiene usted por las Fuerzas Armadas y la Policía. Es decir, además de mantener diezmada la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas, ahora afrenta usted la moral del personal militar. ¡Craso error, señor García! Tener equipamiento inadecuado e inoperativo ya es malo, pero ahondar esta situación burlándose del personal, no tiene nombre. Usted no se da cuenta, pero esto le va a reventar en la cara.
Lo peor que ha hecho usted es crear diferencias donde no las hay. Al disponer que el bono llamado: “Compensación por Defensa, seguridad Nacional y Orden Interno”, se entregue (por única vez) sólo al personal en situación de actividad a partir del grado de Comandante hasta el de Suboficial de Tercera (o equivalentes) y al personal lisiado o discapacitado en combate, así como a las viudas, no hace sino confirmar su absoluta ignorancia de lo que es la naturaleza de la labor militar.
O acaso, ¿usted cree que el personal en retiro no tiene iguales o mayores necesidades que el personal en actividad? ¿Por qué hace usted esa diferencia?
No puede usted negar que su propósito es crear desunión y enfrentamiento entre sus miembros. Pero, no se equivoque: el personal en situación militar de retiro nunca va a ver mal que a sus compañeros en actividad se les entregue ese bono, aunque sea una ínfima cantidad. Lo que sí vemos mal, pero muy mal, es su accionar, señor presidente, el que haga usted esas distinciones. Diferencias que no pueden ni deben presentarse. Sino veamos:
-El personal en retiro ha dado también su cuota de sacrificio en su momento. Muchos de ellos han sido vencedores en Falso Paquisha, mientras usted estaba bien acomodado en su curul.
-Muchos de ellos también combatieron en la Guerra del Cenepa, en inferioridad de condiciones, entre otros motivos – y cito el libro “Pájaros de alto vuelo”, de Carlos Malpica, – por la venta, bajo oscuras condiciones, de doce (12) aviones Mirage 2000 y todo su armamento. Dicha venta fue anunciada por usted al tomar el mando en 1985.
-El personal que se encuentra en retiro actualmente, también es aquél que peleó y GANÓ en la lucha contra el terrorismo en los momentos más duros de la demencial arremetida del senderismo entre 1980 y 1995. ¿Pero mientras tanto, qué hacía usted, señor presidente? Se lo vuelvo a recordar: usted destrozaba la economía nacional y llevaba al país, del 85 al 90, a la inflación más grande de su historia.
Por otro lado, es indudable que el personal que sufrió mutilaciones y las viudas de aquellos que resultaron muertos en combate requieren de una atención de parte del Estado en agradecimiento a su enorme sacrificio. Eso no está en discusión. El problema está en la discriminación que usted hace.
En ese sentido, yo le pregunto, presidente García: Aquellos que no tuvieron la “suerte” de perder una pierna, un brazo, un ojo (o ambos), o los que no murieron en combate, ¿deben ser ignorados acaso? ¿Se trata de un castigo para aquellos que, ganando una guerra, regresaron a casa ilesos?
Usted se ha olvidado del principio constitucional que dice que pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de la diferencia de personas.
Por eso, esta disposición del Ejecutivo, contrariamente a lo calculado por usted, no va a ser aplaudida por el personal en actividad y menos por los lisiados y las viudas, pues, además de tratarse de un “caramelito” que se diluirá rápidamente, ellos saben que se está cometiendo una injusticia con sus camaradas de armas.
Por otro lado, ha anunciado usted que se va a conformar una comisión encargada de estudiar y proponer la reestructuración del sistema remunerativo y de pensiones de las FF.AA. y de la Policía Nacional; sin embargo, vemos que esa comisión está integrada por los representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros, del ministerio de Economía y Finanzas, del ministerio del Interior y del ministerio de Defensa, es decir, por un equipo de personas dependientes todas del Ejecutivo, además de una Secretaría Técnica encargada a una persona de reconocido prestigio. Esperemos que no se trate de algún prestigioso miembro del partido del pueblo.
En este punto debo resaltar lo siguiente: Cuando paralizaron los gremios de transportes, las comisiones de alto nivel del gobierno se reunieron con ellos y llegaron a un acuerdo. Cuando el turno le correspondió al gremio de construcción civil, igualmente, y en forma reactiva, han tenido que llegar a acuerdos con sus directivos. Y así lo han hecho con todos los gremios y con las comunidades campesinas y nativas de la selva, logrando inclusive derogar leyes o decretos legislativos que consideraban nocivos o injustos para sus intereses.
La pregunta lógica sería: ¿Por qué no conforman esta comisión también los directamente afectados? La respuesta cae por su propio peso: porque los militares y policías no pueden hacer huelga, ni hacer paros, ni tomar carreteras ni otras medidas de fuerza. Es por eso que este gobierno abusivo mira despectivamente a los miembros de las fuerzas del orden y no los considera para asuntos tan trascendentales como este.
En lo que respecta al Sistema de Pensiones, su novel ministra de economía ha afirmado que se trata de un “sistema quebrado”, mencionando la posibilidad de cambiar la administración previsional de la Caja de Pensiones Militar Policial, por una Administradora de Fondo de Pensiones (AFP). Por ese motivo me veo en la necesidad de aclararle a usted y a su ministra aspectos que, al parecer, no son de su conocimiento o donde ambos están pésimamente asesorados, lo cual, al tratarse de una segunda administración, en su caso, señor, es imperdonable.
¿Por qué el sistema de pensiones debe funcionar como lo establece la ley 19846 y no a través de una AFP, tal como lo ha propuesto la ministra Aráoz?
La ministra debería saber que la Tasa de Siniestralidad para el caso de personal de las fuerzas del orden se encuentra, en el último quinquenio, en una cifra de alrededor del 27%. Esa tasa de siniestralidad es producto de la naturaleza de las operaciones militares y policiales, un régimen y modalidad de trabajo diferente a otros regímenes públicos o privados. Con dicha tasa ninguna AFP podría sostener un sistema de carácter solidario, es decir un sistema de reparto y capitalización colectiva como lo es la CPMP y como lo son los sistemas pensionarios del personal militar tanto de los países de la región como de países de otras latitudes cuyos gobernantes sí entienden el tema.
El sistema de AFP’s no es solidario. Funciona a través de una Cuenta de Capitalización Individual (CCI), por lo cual un suboficial u oficial que, en sus primeros grados, sufra un siniestro o muera en acto o con ocasión del servicio, tendría una CCI muy baja que no permitiría cubrir sus requerimientos o los de su familia.
Como segundo punto es necesario hacer saber a la opinión pública el porqué de la actual situación caótica de la CPMP; situación que es de su conocimiento, pero que por falta de decisión o por cálculo político permanece en ese estado:
Al comenzar este sistema, en enero de 1973, la Tasa de Aporte era del 6%, correspondiéndole 3% al miembro aportante y 3% al Estado. Esta tasa debía haberse actualizado conforme iba ingresando más personal al sistema y de acuerdo a estudios actuariales que debían formularse cada cinco (05) años.
En el año 1979, y después del estudio actuarial respectivo, se incrementó la tasa de aporte al 12%, correspondiéndole 6% al aportante y 6% al Estado. A partir de ese año comenzaron los problemas, pues el aporte correspondiente del Estado dejó de pagarse por inexplicables razones (o por desidia o indiferencia de los sucesivos gobiernos).
A la fecha, la tasa de aporte debería estar (de acuerdo a cálculos actuariales) en el orden del 27 al 30%, lo cual no es novedad, pues diferentes países de la región tienen su sistema previsional militar en porcentajes similares, sino veamos:
En Argentina, la tasa de aporte asciende a 36%, correspondiéndole 11% al miembro aportante y 25% al Estado.
En Colombia, la tasa de aporte asciende a 27%, correspondiéndole 8% al miembro aportante y 19% al Estado.
En Venezuela, la tasa de aporte asciende a 30%, correspondiéndole 5% al miembro aportante y 25% al Estado.
Pero como usted puede decir que en Venezuela existe un gobierno cuasi militarizado, entonces le presento a continuación el enfoque de Chile, país que usted considera un ejemplo a seguir:
En Chile, la tasa de aporte asciende a 26%, correspondiéndole 7% al miembro aportante y 19% al Estado. A esta situación debe agregarse que, sólo en el presente año, la Presidenta Bachelet ha aumentado los salarios del personal de sus Fuerzas Armadas y carabineros hasta en un 12,7% adicional. Y es que los gobernantes Chilenos son estadistas que consideran que sus Fuerzas Armadas son un seguro para su supervivencia como Estado y para proteger sus inversiones.
Es bueno saber que el incumplimiento del aporte estatal que le corresponde según ley, ha causado que, al mes de enero del 2010, la deuda del Estado con la Caja ascienda a la suma de MIL TRESCIENTOS MILLONES CUATROCIENTOS CINCUENTA Y TRES MIL NUEVOS SOLES (S/.1,300´453,000.00, según datos de la Gerencia de Pensiones de la CPMP).
Señor presidente, admítalo: tanto usted (en sus dos administraciones), como los otros presidentes en las dos últimas décadas, han incumplido el pago que están obligados a hacer y que, actualmente, es la principal causa del desfinanciamiento de La Caja. ¡Ordene usted el pago de la deuda, presidente!
Presidente, está usted a tiempo de rectificarse.
Mayor General FAP
Carlos Ordóñez Velázquez
DNI: 43314159
miércoles, 3 de marzo de 2010
La libertad en Barranco
Dicen que el alcalde de Barranco es un déspota y que la policía a su servicio actuó como una falange fascista la noche en que intentó restablecer el orden tras los desmanes y la bullanga del carnaval.
Bueno, eso dicen algunas prensas que se autotitulan libertarias a la hora de fomentar el vocerío y la cumbiamba al aire libre.
La verdad es que caos es lo que había en Barranco aquella noche de caras pintarrajeadas para la guerra, de apaches fumados, de borrachos y borrachas bien cheleados y cheleadas, de aguateros a domicilio y de untadores de betún con sobandanga incluida.
A mí que no me vengan a decir que eso es libertad ciudadana y uso limpio de los espacios públicos.
Yo lo que vi, por la misma tele que hizo causa común con los revoltosos alcoholizados, fue una turba meneándose y haciendo un ruido espantoso y convirtiendo la calle en un espacio privatizado a la fuerza, secuestrado por la “alegría” llameante del trago, orinado a discreción.
Y si eso es libertad, pues entonces que venga el orden. Porque si aquello es libertad, prefiero la autoridad. Prefiero ser prusiano con tal de no ser un anarquista del brindis.
Lo mismo, más o menos, ha sucedido en Miraflores con un festival musical no autorizado.
Que haya grupos que crean que la calle es de ellos y que el vecindario no cuenta, es un problema. Pero que haya prensa que hable de “libertad amenazada” cuando la policía quiere recuperar el espacio público tomado, eso es algo todavía más grave.
Hay gente progre para algunas cosas y reaccionaria para los asuntos que incumben al sistema. Es progre a la hora de defender las tremolinas en distritos que no son los suyos. Es reaccionaria, por ejemplo, a la hora de defender derechos sindicales maltratados y soberanías difuntas por los TLC. Es prensa del barrio que ejerce la crítica en contra de algunas alcaldías menores. Ha renunciado a otros horizontes que no sean el ayuntamiento.
Hay también una tribu urbana que parece salida de “Somos” y que lo que intenta es convertir la ciudad en su garito, los parques públicos en sus discotecas sin boletería, los jardines municipales en sus guariques.
Son los que ensayan sus Músicas a todo volumen y linchan la paz con sus alaridos, sus aplausos, su estereofonía a la intemperie, su “medalagana” de tiro corto.
Detrás de ellos están viejas glorias del hippismo derrotado, veteranos del alcohol y de los tronchos y abuelas rockeras que aspiran a que la bulla, de algún modo, las despierte.
Y esta masa de bividíes y sobacos libertarios y mausoleos de largo aliento chupa como loca, se entusiasma, se excita y se pone en marcha. Y, claro, todo estaría bien si alquilaran un local donde desahogarse como les diera la gana y desordenarse como quisieran y multiplicarse como Dios manda.
Pero no. Eligen la calle, que debería ser de todos. Y, sin referéndum, sin consulta vecinal, sin respeto alguno, se apropian de lo público con fines de tumulto y de cebada.
Un grupo de vecinos, entonces, llama al serenazgo y la policía viene y es insultada y provocada y, luego, llegan los gases, las respuestas, los excesos, las brutalidades de la suboficialidad.
Cuando la humareda se despeja, viene después la prensa “progre” para algunas cosas y decide quién es la víctima y quién es el verdugo.
Y por supuesto que el verdugo lleva uniforme y las víctimas son la encarnación del libre albedrío interrumpido por una porra.
Por eso es que la democracia, a veces, tiene en el Perú la cara de la anarquía y la mirada maleva del desorden. Por eso es que siempre estaremos expuestos a un Fujimori cualquiera que confunda al país con un burdel, a la ciudadanía con una gran pandilla, al ejército con una banda destructora y al BCR con la caja registradora de una bodega ponja.
Porque la libertad no consiste en gritar un sábado por la noche ni en mear debajo de un árbol comunal. Esa era la libertad de John Travolta. Esa es la libertad de los esclavos.
Bueno, eso dicen algunas prensas que se autotitulan libertarias a la hora de fomentar el vocerío y la cumbiamba al aire libre.
La verdad es que caos es lo que había en Barranco aquella noche de caras pintarrajeadas para la guerra, de apaches fumados, de borrachos y borrachas bien cheleados y cheleadas, de aguateros a domicilio y de untadores de betún con sobandanga incluida.
A mí que no me vengan a decir que eso es libertad ciudadana y uso limpio de los espacios públicos.
Yo lo que vi, por la misma tele que hizo causa común con los revoltosos alcoholizados, fue una turba meneándose y haciendo un ruido espantoso y convirtiendo la calle en un espacio privatizado a la fuerza, secuestrado por la “alegría” llameante del trago, orinado a discreción.
Y si eso es libertad, pues entonces que venga el orden. Porque si aquello es libertad, prefiero la autoridad. Prefiero ser prusiano con tal de no ser un anarquista del brindis.
Lo mismo, más o menos, ha sucedido en Miraflores con un festival musical no autorizado.
Que haya grupos que crean que la calle es de ellos y que el vecindario no cuenta, es un problema. Pero que haya prensa que hable de “libertad amenazada” cuando la policía quiere recuperar el espacio público tomado, eso es algo todavía más grave.
Hay gente progre para algunas cosas y reaccionaria para los asuntos que incumben al sistema. Es progre a la hora de defender las tremolinas en distritos que no son los suyos. Es reaccionaria, por ejemplo, a la hora de defender derechos sindicales maltratados y soberanías difuntas por los TLC. Es prensa del barrio que ejerce la crítica en contra de algunas alcaldías menores. Ha renunciado a otros horizontes que no sean el ayuntamiento.
Hay también una tribu urbana que parece salida de “Somos” y que lo que intenta es convertir la ciudad en su garito, los parques públicos en sus discotecas sin boletería, los jardines municipales en sus guariques.
Son los que ensayan sus Músicas a todo volumen y linchan la paz con sus alaridos, sus aplausos, su estereofonía a la intemperie, su “medalagana” de tiro corto.
Detrás de ellos están viejas glorias del hippismo derrotado, veteranos del alcohol y de los tronchos y abuelas rockeras que aspiran a que la bulla, de algún modo, las despierte.
Y esta masa de bividíes y sobacos libertarios y mausoleos de largo aliento chupa como loca, se entusiasma, se excita y se pone en marcha. Y, claro, todo estaría bien si alquilaran un local donde desahogarse como les diera la gana y desordenarse como quisieran y multiplicarse como Dios manda.
Pero no. Eligen la calle, que debería ser de todos. Y, sin referéndum, sin consulta vecinal, sin respeto alguno, se apropian de lo público con fines de tumulto y de cebada.
Un grupo de vecinos, entonces, llama al serenazgo y la policía viene y es insultada y provocada y, luego, llegan los gases, las respuestas, los excesos, las brutalidades de la suboficialidad.
Cuando la humareda se despeja, viene después la prensa “progre” para algunas cosas y decide quién es la víctima y quién es el verdugo.
Y por supuesto que el verdugo lleva uniforme y las víctimas son la encarnación del libre albedrío interrumpido por una porra.
Por eso es que la democracia, a veces, tiene en el Perú la cara de la anarquía y la mirada maleva del desorden. Por eso es que siempre estaremos expuestos a un Fujimori cualquiera que confunda al país con un burdel, a la ciudadanía con una gran pandilla, al ejército con una banda destructora y al BCR con la caja registradora de una bodega ponja.
Porque la libertad no consiste en gritar un sábado por la noche ni en mear debajo de un árbol comunal. Esa era la libertad de John Travolta. Esa es la libertad de los esclavos.
martes, 2 de marzo de 2010
El vuelo de García
Más huachafo que nunca, más sometido que nunca, más teatral que nunca, Alan García vuela a Chile, con autorización del Congreso del Perú, “para supervisar –según afirma la agencia oficial Andina- la entrega de la ayuda humanitaria enviada por el Perú”.
¿Supervisar la entrega de la ayuda humanitaria? ¿Para eso se necesita a un presidente de la república? ¿Es que García sospecha que la ayuda peruana pueda ser derivada a otras manos, como sucedió en Pisco con las donaciones extranjeras y, especialmente, con los 800,000 dólares aportados por el sindicato magisterial mexicano?
Más allá del insulto implícito en esa posible sospecha, García cree haber encontrado la ocasión perfecta para demostrar qué lazos de corazón y qué intereses cuantiosos lo ligan a Chile. Lo que no sabe es que los presidentes no hacen cosas como esta ni son del todo bienvenidos a la hora en que ha habido que balear a algunos de los cientos de saqueadores e imponer el orden, en Concepción, con cinco mil efectivos del ejército “autorizados a tirar a matar”.
Y justo en el momento en que Chile muestra su cara menos agradable, su tercermundismo caché, sus desigualdades maquilladas, sus vicios ocultos y su capacidad de ser brutal a la hora de exigirle a los pobres que esperen, justo, en ese momento, el inoportuno doctor García que padecemos hace maniobras para aterrizar en Santiago y salir en la foto de la catástrofe, a ver si le quita unos minutos de protagonismo a Hillary Clinton.
Bueno, no tengo duda de que la señora Bachelet será protocolar y bien educada y recibirá a García unos minutos (aunque para sus adentros reniegue de un metiche sentimental y de un oportunista lacrimógeno de tal calibre).
¿Es que Joselo, el Canciller de Cobre, no puede decirle a García que hay cosas que no se hacen?
No, no puede. Tiembla Joselo si tiene que decirle a García algo que le vaya a disgustar.
Mientras tanto, como si nada hubiera sucedido, LAN, la empresa del electo presidente de Chile (y ahora también de sus testaferros provisorios), amenaza al club peruano “Universitario de Deportes” con represalias severísimas si es que la “U” luce hoy, en su encuentro con Sporting Cristal, el logotipo de “Star Perú”.
“Star Perú” ha cerrado un trato con la “U”. Ese trato, sin embargo, contraría un contrato global firmado entre LAN y la apestosa “Asociación de Fútbol”, esa mafia que, usurpando intereses individuales, se ha comprometido a que ningún equipo de fútbol peruano luzca otro logo aéreo que no sea el de LAN.
La empresa peruana “Star Perú” es diminuta y su participación en el mercado, a partir de una flota rala, es marginal. Pero la Chilena LAN, con terremoto y todo, nos quiere imponer su virtual monopolio “por la razón o por la fuerza”.
Los directivos de la Asociación, que firman sobre cualquier línea punteada que huela a dinero, han hecho causa común con LAN y han amenazado a la “U” con suspender el torneo si “el contrato marco” no se respeta.
El problema, que podría tener un normal cauce judicial, quiere LAN resolverlo de una patada en la canilla. El gerente de recursos institucionales de la empresa Chilena amenazó ayer “con dejar sin pasajes aéreos” a todos los clubes peruanos si la “U” se atreve a desafiarlos. “Allí veremos cómo es que llegan a sus partidos”, añadió el patán de la estrella.
Y mientras eso ocurre, el doctor García, aconsejado por Velásquez Quesquén, (a) “Teníanos”, y por Alfredo M., (a) “Tenemos”, se va a Chile a sacarse la foto, a dicharachearle a “El Mercurio” y a desacreditar a la congoja.
¿Nadie le ha dicho que la sobriedad es una virtud y la pertinencia un mérito?
No. García no tiene consejeros. Sólo tiene sirvientes y amigos de lo ajeno.
¿Supervisar la entrega de la ayuda humanitaria? ¿Para eso se necesita a un presidente de la república? ¿Es que García sospecha que la ayuda peruana pueda ser derivada a otras manos, como sucedió en Pisco con las donaciones extranjeras y, especialmente, con los 800,000 dólares aportados por el sindicato magisterial mexicano?
Más allá del insulto implícito en esa posible sospecha, García cree haber encontrado la ocasión perfecta para demostrar qué lazos de corazón y qué intereses cuantiosos lo ligan a Chile. Lo que no sabe es que los presidentes no hacen cosas como esta ni son del todo bienvenidos a la hora en que ha habido que balear a algunos de los cientos de saqueadores e imponer el orden, en Concepción, con cinco mil efectivos del ejército “autorizados a tirar a matar”.
Y justo en el momento en que Chile muestra su cara menos agradable, su tercermundismo caché, sus desigualdades maquilladas, sus vicios ocultos y su capacidad de ser brutal a la hora de exigirle a los pobres que esperen, justo, en ese momento, el inoportuno doctor García que padecemos hace maniobras para aterrizar en Santiago y salir en la foto de la catástrofe, a ver si le quita unos minutos de protagonismo a Hillary Clinton.
Bueno, no tengo duda de que la señora Bachelet será protocolar y bien educada y recibirá a García unos minutos (aunque para sus adentros reniegue de un metiche sentimental y de un oportunista lacrimógeno de tal calibre).
¿Es que Joselo, el Canciller de Cobre, no puede decirle a García que hay cosas que no se hacen?
No, no puede. Tiembla Joselo si tiene que decirle a García algo que le vaya a disgustar.
Mientras tanto, como si nada hubiera sucedido, LAN, la empresa del electo presidente de Chile (y ahora también de sus testaferros provisorios), amenaza al club peruano “Universitario de Deportes” con represalias severísimas si es que la “U” luce hoy, en su encuentro con Sporting Cristal, el logotipo de “Star Perú”.
“Star Perú” ha cerrado un trato con la “U”. Ese trato, sin embargo, contraría un contrato global firmado entre LAN y la apestosa “Asociación de Fútbol”, esa mafia que, usurpando intereses individuales, se ha comprometido a que ningún equipo de fútbol peruano luzca otro logo aéreo que no sea el de LAN.
La empresa peruana “Star Perú” es diminuta y su participación en el mercado, a partir de una flota rala, es marginal. Pero la Chilena LAN, con terremoto y todo, nos quiere imponer su virtual monopolio “por la razón o por la fuerza”.
Los directivos de la Asociación, que firman sobre cualquier línea punteada que huela a dinero, han hecho causa común con LAN y han amenazado a la “U” con suspender el torneo si “el contrato marco” no se respeta.
El problema, que podría tener un normal cauce judicial, quiere LAN resolverlo de una patada en la canilla. El gerente de recursos institucionales de la empresa Chilena amenazó ayer “con dejar sin pasajes aéreos” a todos los clubes peruanos si la “U” se atreve a desafiarlos. “Allí veremos cómo es que llegan a sus partidos”, añadió el patán de la estrella.
Y mientras eso ocurre, el doctor García, aconsejado por Velásquez Quesquén, (a) “Teníanos”, y por Alfredo M., (a) “Tenemos”, se va a Chile a sacarse la foto, a dicharachearle a “El Mercurio” y a desacreditar a la congoja.
¿Nadie le ha dicho que la sobriedad es una virtud y la pertinencia un mérito?
No. García no tiene consejeros. Sólo tiene sirvientes y amigos de lo ajeno.
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