domingo, 4 de enero de 2009

Invasión extra y terrestre

Ya están, por tierra también, los que han venido a salvar, en la Franja de Gaza, la civilización occidental que supuró a Bush y encarna la Unión Europea.
Por aire, mar y tierra las fuerzas que documentan a Dios ensanchan a plomo limpio la tierra prometida, esa patria viva que nació por decisión de la ONU y su resolución 181, esa patria exigente que todo lo pide y que, a cambio, sólo exige el exterminio de quienes se interponen.
La estrategia es, como lo subraya Jennifer Loewenstein, directora asociada del Programa de Estudios sobre Oriente Medio en la Universidad de Wisconsin, sepultar el sueño de un Estado palestino.
Israel, en efecto, jamás lo quiso y ahora, con Obama bancado por el lobby israelí que encabeza el radical Steven Spielberg, puede estar más seguro que nunca de que ese sueño-pesadilla (sueño para los palestinos y pesadilla para la derecha israelí) no se cumplirá.
Ayer las fuerzas terrestres del ejército israelí han entrado a no dejar vivo nada que se mueva de modo hostil en la Gaza que tampoco les pertenece, como no les pertenece la Cisjordania que ocupan y donde han construido miles de asentamientos que confirman su imparable expansión, como no le pertenecen el Valle del Jordán ni el Jerusalén Este que detentan a fuego de fusil.
Buena cosecha para ser el primer día: el fuego de artillería de Israel ha volado una mezquita en Beit Lahija, al norte de la Franja, con todos los que estaban rezando adentro. Catorce muertos y 30 heridos, todas víctimas civiles.
Hay decenas de muertos (por lo menos otros 30) que la propaganda israelí describe como “terroristas caídos en acción”. Es imposible creerle a un ejército de criminales. Sería como creerle a Hitler cuando juraba que los sudetes serían la última reivindicación que demandaría a Europa.
Y ya no hablemos de esta Europa, que ayer, a través del checo presidente semestral que padece, justificó la invasión terrestre de Israel diciendo que “es defensiva”.
¿Para esto se apartaron los checos del comunismo de los tanques? ¿Para que un pobre diablo disfrazado de idiota justificara los tanques de Israel y dijera que quien invade se defiende?
Ya son cerca de 490 los muertos y más de 2,500 los heridos. Pero son palestinos. Son muertos consentidos, casi deseados, del todo prescindibles. Son los judíos de 1936, los armenios de 1915, los fusilados de Madrid del 39.
El drama de los palestinos es que su sufrimiento no tiene fin. No hay fecha límite para lo que Israel decida hacer con ellos. Si eligen a Fatah, Abbás los termina traicionando. Si eligen a Hamás, como lo hicieron con el 60 por ciento de los votos en elecciones supervisadas internacionalmente, Israel los ahoga, primero, y los aplasta después.
Si miran a Europa, hallarán el cinismo de siglos. Si miran para el mundo árabe, encontrarán al sórdido Egipto y a las monarquías putrefactas del petróleo y al rey jordano cuyo padre estaba en la planilla de la CIA.
Entonces miran a Siria y por eso son terroristas. Entonces miran a Irán y por eso son terroristas. Y lo dicen, sin rubor alguno, quienes han hecho del terrorismo una doctrina de Estado, una ciencia asistida por las divinas providencias.
La situación de Gaza queda retratada por la descripción hecha ayer por Raji Sourani, voluntario del humanitarismo palestino:
“Los heridos ya no pueden atenderse. Estamos sitiados. A la lista de los muertos hay que añadir noventa cadáveres que no han podido identificarse dado el estado de destrozo en que se encuentran”.
Hamás es fuerte porque surgió en 1987, de la ira acribillada de la segunda Intifada. Y es fuerte porque no se ha vendido ni se ha dejado amaestrar como lo han hecho los herederos indignos de Arafat. Por eso es que Israel está en Gaza: para exterminar a Hamás, el único movimiento que puede hablarle a Israel con el lenguaje que Israel entiende como humano: el de la convicción y el de la fuerza.
Apenas meses después del triunfo de Hamás en las elecciones de enero del 2006, Israel declaró que Gaza era “una entidad hostil”. El plomo y la muerte que hoy caen como una maldición sobre la Franja sólo son la aplicación de una política de Estado: la liquidación de un movimiento y, si es necesario, del pueblo gazauí que lo acompaña.
A eso han llegado Bush, la mediocridad irremediable de Europa y la indiferencia del mundo: a tolerar que la política del medio oriente se haga a costa de montañas de cadáveres y a permitirle a Israel todos los desmanes que el fascismo armado puede cometer.
Y, sin embargo, es posible que Israel fracase. No por debilidad, desde luego, sino por las mismas razones que lo llevaron a la derrota ante Hizbolá en el sur de Líbano. La resistencia de Gaza está por verse y su capacidad de sacrificio también.
“Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles, bárbaros y reprensibles, sino también absurdos”, ha escrito el famoso pianista y director de orquesta judío Daniel Barenboim, un hombre lúcido que parece avergonzarse de la simpleza asesina de quienes hoy mandan en su país.
“Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción de Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverencialmente ante el poderío del ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat...”, ha reflexionado Barenboim, que fuera esposo de esa celista inigualable llamada Jacqueline Du Pré.
Frente a Barenboim y el heroico pacifismo judío están, claro, los halcones que dominan la escena.
“Patria Judía” es un sitio del Internet que se difunde en todos los idiomas, empezando por el hebreo, desde Buenos Aires. Allí se expresa, sin pudores, el “patriotismo israelí”.
¿Qué decía ayer “Patria Judía”?
Después de llamar terrorista al subcomandante zapatista Marcos por denunciar la masacre de Gaza, “Patria Judía” describía así la matanza de la mezquita en Beit Lahiya:
“Ayer volaron una mezquita que contenía misiles y bombas, mandando a otros diez genocidas palestinos al séptimo cielo del pedófilo... Flor de paliza se les viene encima”.
El pedófilo es Mahoma. Los “palestinos genocidas” eran civiles que estaban rezando.
¿Y cómo trata “Patria Judía” el asesinato del dirigente de Hamás Nizar Rayan en un bombardeo aéreo que mató a su esposa y a sus ocho hijos?
Lo trata de esta manera:
“Otra rata gorda fue a visitar a Mahoma. Israel mata a uno de los principales líderes de Hamás en la Franja de Gaza”.
Debajo de la foto de Nizar Rayan aparece la siguiente leyenda:
“Chau basura, saludos al pederasta de tu profeta”.
Y bajo la foto de la casa destruida del líder de Hamás, la frase siguiente:
“Así quedó la casita de Rayan”.
La gracia de “Patria Judía” es que expresa, sin hipocresías ni antifaces, el discurso de la derecha fascista israelí. La que hoy gobierna ese país nacido como contestación mundial al genocidio nazi.

sábado, 3 de enero de 2009

Irregularidades en Licitación Pública - La aceitada de fin de año

Nuevamente nos vemos sorprendidos con la denuncía hecha por el congresista Yonny Lescano en el programa "Las Entrometidas" de CPN. En dicho medio el parlamentario manifiesta que los canales 2, 4 y 9 fueron favorecidos con publicidad Estatal "sin haber sido sometida a licitación pública". De ser cierta y probada dicha denuncia, estaríamos ante un hecho que compromete seriamente al Ministerio de Transportes en una irregularidad atroz y sobre todo al Ministro Cornejo, quien nos tiene tan acostumbrado a sus deficiencias y metidas de pata. Cuidado que puede terminar cojo. Estos favorcitos ¿Serán para evitar denuncias o para callar criticas al gobierno?. A continuación un fragmento del audio perteneciente al programa "Las entrometidas" transmitido hoy a las 9:30 a.m.



Tomado del blog "El Escudo de Orlac".

La obediencia como crimen

Hace 50 años un psicólogo norteamericano llamado Stanley Milgram hizo un experimento destinado, en suma, a demostrar que el ser humano es un borrego peligroso.
El experimento consistió en lograr que unos voluntarios aplicaran supuestas descargas eléctricas a otros supuestos voluntarios (que en realidad eran actores cómplices del experimento).
Milgram quería saber si los “picaneadores” obedecerían a su autoridad de médico hasta el punto de causar daño a sus víctimas.
El asunto empezaba con 150 voltios –lo que ya era una teórica barbaridad-. Milgram, que enseñaba en Yale y sabía qué cosa era ser cruel exigiendo notas y plazos, se quedó estupefacto.
Con 150 voltios simulados, el actor que fingía ser sujeto pasivo del experimento se retorcía de dolor y gritaba como un animal desesperado. Entonces el verdugo miraba a Milgram buscando su asentimiento. Milgram decía que sí con la cabeza y luego ordenaba:
-Doscientos voltios.
El 82,5% de los voluntarios que oficiaban de torturadores prefirió obedecer antes que actuar según el mandato de su conciencia. Y siguió administrando su obediencia debida hasta los 200, los 250, los 300, los 350, los 400 y los 450 voltios (a este último rango de sadismo llegó exactamente el 79% de los sujetos de la experimentación).
Milgram estaba horrorizado.
Había ideado esta prueba a raíz del asunto Adolf Eichmann, un nazi particularmente asesino que juraba ante la corte de Jerusalén que lo condenó a la horca que él sólo había cumplido órdenes y que no había tenido alternativa.
Milgram quería saber hasta qué punto el ser humano promedio podía ser un instrumento dócil de la autoridad –de cualquier autoridad- en “condiciones ideales y con la impunidad garantizada”.
Pues bien, comprobó empíricamente que el primate superior de la escala puede torturar a otro primate si recibe órdenes de la persona adecuada y si esas órdenes parecen estar respaldadas por un bien superior.
En el caso del Experimento de Milgram –que así llegó a llamarse en los anales de la psicología- ese bien superior era, aparentemente, comprobar el umbral del dolor y la posibilidad de rastrear sus verdaderos efectos en los sujetos pasivos del test.
Todos los voluntarios que obedecieron a pesar de su evidente disgusto parecieron tener una inteligencia promedio. No hubo datos de esa naturaleza sobre el 17,5% de voluntarios que decidió desobedecer y largarse, en ocasiones a gritos, de tan sombrío “laboratorio”.
Pero aquí no acaba el asunto. Lo más interesante es que el experimento de Milgram acaba de ser repetido, bajo condiciones menos duras y con menor dosis de manipulación quizá, por el psicológo Jerry Burger, de la Santa Clara University. Y los resultados, según publica la revista American Psychological Association, son apenas dos puntos porcentuales menos que los que Milgram obtuvo en 1961.
O sea que cuando se mata en Gaza a mujeres, niños y viejos; cuando se mata en Islamabad cuantiosamente; cuando se barre del mapa una pequeña aldea en las afueras de Kabul; cuando, en fin, el primate mayor de este planeta convierte al odio en causa y a la muerte en lección y a Dios (a cualquier Dios) en Gran Secuaz, debemos pensar no sólo en la triste infantería que aprieta el gatillo sino en los peces gordos que dan la orden.
El Experimento de Milgram y su reciente repetición son una prueba: la humanidad que produjo a Beethoven y a Joyce también es una inmensa manada de homicidas anuentes, miríadas de corderos dirigidos por lobos.
La obediencia puede ser el peor de los crímenes.

viernes, 2 de enero de 2009

La otra libertad de Magaly Medina

La señora Magaly Medina está libre. Está libre desde el punto de vista judicial, penitenciario y penal.
¿Pero está libre de las ataduras y los compromisos a que la somete la construcción del personaje en que se ha convertido?
Magaly Medina ha salido de la cárcel y eso es una buena noticia. Pero la diva temible de la tele no saldrá fácilmente de la cárcel de ATV, esa cárcel que disimula ser un canal pero que tiene alcaide (El Fantasma González), administrador (Marcelo Cúneo), y jefe de Custodios (Ney Guerrero).
En esa mazmorra fenicia Magaly Medina no es una persona sino un cajero automático. No es sólo una periodista exitosa: es la clave de la caja fuerte.
En suma, que Magaly Medina para la olla grande en ese expendio de tacos que teledirige, desde Miami, un mafioso mexicano capaz de reciclar a Nicolás Lúcar.
Y como para la olla haciendo de mala, cada día le exigen ser peor. Y como sostiene a un montón de zánganos siendo intrusa, cada día tiene que ser más audaz (hasta llegar al baño de sus víctimas, a la felación como espectáculo, al engaño venéreo como renta básica).
Y todo eso en nombre de “descubrir la verdad”. Como si alguien pudiese creer que a los empleados del fantasma González –o sea a Marcelo Cúneo y su entorno- la verdad los obsesiona.
Si la verdad los desvelase tendrían que empezar por admitir que el mafioso para el que trabajan posee, ilegalmente, los canales 9 y 13 (este último a través de notorios hombres de paja).
No es la verdad la mercancía que Magaly Medina vende por lo general. Lo que vende es la crueldad, el asesinato moral y el pillaje (amatorio o alcohólico) con dejo de moralina.
Crueldad para mostrar a una mujer que le hace, con todo el derecho de sus forros, sexo oral a un futbolista; asesinato moral cuando embosca a una prostituta que en horas diurnas es extra precisamente en algunos programitas de TV; pillaje con farisaísmo agravado cuando irrumpe en un lugar para mostrar los excesos de un actor pasado de tragos.
Que Magaly Medina no se engañe. No es que en Canal 9 la adoren o la estimen. Es que necesitan exprimirla hasta que no dé más.
Y que no se engañe con las portátiles que su emisora le armó pagándole a señoras hambreadas.
Y que no se engañe con los consejos descerebrados de quienes la urgen a no pensar en nada que no sea el coliseo y las fieras.
Y que no se engañe con Nakazaki, que lo que ha logrado es que la condenen en demasía.
Fue la presión del Canal 9 la que empujó a la señora Medina a acercarse cada vez más al Miura que terminaría por cogerla. El 9 le exige estar siempre en el paraíso artificial de la megasintonía –y no porque quiera su éxito sino porque quiere la plata de la taquilla diaria- y no importa que, para lograrlo, apele a cualquier arma y desestime todas las prudencias.
Con tantos años de borrachera de éxitos, la señora Medina olvidó que había empezado como periodista que criticaba los desmanes de la televisión. Ella misma, convertida en desmán, contrajo la amnesia necesaria como para seguir en el papel que le ha dado al 9, en primer lugar, tantos dividendos.
¿O acaso no es un exceso mentir sabiendo que se miente, empujar a un fotógrafo a mentir ante un juez y luego desaparecerlo para que evite preguntas incómodas?
¿O no ha sido un exceso “desconfigurar” el fechador de una cámara fotográfica con tal de mantener lo insostenible?
Ahora el Canal 9 le exigirá a Magaly Medina mayores desmadres y más escrutinios en camas ajenas. Y se lo exigirán diciéndole “¡No cambies!” cuando lo que en realidad quisieran decirle es “¡Sigue siendo nuestro tesorito!”
El problema es a costa de qué.
Si Magaly regresa tan furiosa como el 9 pretende, tan recargada como sueñan sus vendedores, y tan virulenta como la desean los que esperan debajo de la cornucopia, ¿de qué liberación hablamos?
Si Magaly Medina permite que prevalezca el personaje goyesco que casi se construyó a sus espaldas, los contadores de Cúneo estarán felices. ¿Pero serán ellos quienes afronten los juicios del futuro?
La invulnerabilidad de Magaly Medina ha muerto. Dos meses y medio en una cárcel son prueba de que hay un sector del país que está harto de ese intrusismo sin escrúpulos, de ese estilo que consiste en entrar a saco en la privacidad ajena y rasgarse las vestiduras desde un Canal cuya propiedad es delictiva.
Y los procesos judiciales que puedan venir -la fiera está herida y ha dejado un rastro de sangre- hallarán a Magaly con el antecedente de una condena severísima que antier fue ampliada a dos años.
La periodista más importante de la televisión peruana está en libertad. De ella dependerá qué hacer con su albedrío. Y la disyuntiva es clara: o sigue siendo la Terminator que llena los bolsillos y mece la cuna de Cúneo, o, más bien, vuelve a hacer el periodismo crítico y de investigación que se hacía en la revista donde comenzó.
¿No sería de lo más apetecible un programa en el que el talento carnívoro de Magaly Medina se dirigiese a la investigación de la corrupción de alto vuelo y no a los pecados mayores o menores de la farándula?
¿Aceptaría el Fantasma González un proyecto así?
No, no lo aceptaría. Porque González subsiste como propietario irregular de dos canales peruanos gracias al pacto no escrito de no meterse en política.
Una cosa es aguaitar a ver con quién tira una vedette. Y otra es averiguar quién se está tirando tanta plata en el gobierno.

jueves, 1 de enero de 2009

GRATO CORREO ELECTRÓNICO

Por Pedro Armando Rosario Ubarnes

“…si quieres saber cuál es un buen gobierno y cuál no lo es, mira cómo anda la situación en el sector educación. El gobierno que invierte en educación tiene que ser un buen gobierno, en todos los sentidos. No sólo porque permite a las siguientes generaciones estar mejor preparadas, sino porque si un gobierno quiere cometer actos ilícitos le conviene tener gente ignorante, no gente educada, capaz de cuestionar, refutar y preguntar qué es lo que pasa en su país. Por eso de gobiernos como el de Velasco podrán siempre decir muchas cosas, mas nunca que fue deshonesto o poco patriota. Velasco cometió muchos errores, quizá demasiados, quizá desprestigió a la izquierda peruana, pero jamás se podrá decir que no quiso hacer de este otro país, un país mejor”.
“Velasco fue el único presidente que mi memoria recuerda que invirtió el 10% del presupuesto nacional en educación, queriendo sacar a todos los peruanos de la ignorancia. No cabe duda de que se equivocó con la reforma agraria y con tantas otras medidas económicas y comerciales como la prohibición de importaciones, pero su sueño era el de un Perú grande. De estos gobiernos neoliberales no se puede esperar que inviertan tanto dinero en educación. No porque no puedan o porque no quieran. Porque no les conviene tener a un ‘cholo’ educado”.
“(…) Los presidentes ni bien entran al poder se olvidan de las promesas de campaña, se sirven del pueblo, privatizan, venden o regalan como si el Perú fuera su parcela. Mira nomás a Toledo, que de indio se convirtió en caballero, que olvidó sus raíces y que cree que por haber estudiado fuera del país ya puede ‘cholear’ como al él antes seguramente lo ‘choleaban’ (…) y que cree que la gente se va tragar el cuento de que la privatización es la solución a los problemas del estado. Mentira. Al privatizar una mina o una hidroeléctrica, es como si un hombre vendiera su casa y en lugar de comprarse otra se gastara el dinero obtenido por la transacción. Evidentemente con el tiempo ese hombre se quedará sin plata y sin un techo donde dormir. Porque esa mina o esa hidroeléctrica el estado ya no la vuelve a recuperar, el estado la pierde y casi siempre el dinero se va en dos o tres pequeñas obras o en gasto corriente. Esto me molesta, pero no tanto como me molesta que piensen que les creemos sus mentiras”.
“(…) la educación es lo más importante en todo país. Con ella se forman nuestras siguientes generaciones. Y si hay algo similar en importancia a la educación es la salud del pueblo. En Chile los médicos ganan poco menos de 2 mil dólares, en el Perú un medico se muere de hambre, trabaja en pésimas condiciones, sin instrumental, sin medicinas, en un hospital que más parece un corral de animales (…) y encima se quejan de que ellos (los médicos) no trabajan bien. Cómo se puede trabajar así. Pero estos de arriba, los que están en el poder, lo saben. Y saben que la gente se desquitará con el medico, como si fuera él el responsable de todo. Y como lo saben lo dejan así (…) ‘que entre ellos se maten’ parece que dijeran. Un pobre no puede perder la salud, porque sino ya no la recupera (…) enfermarse es un lujo en el Perú”.
“(…) el Perú es el país de los boatos y las quimeras, basta ver a la gente que trabaja y la que trabaja como se debe, con todas las de la ley. Tener trabajo es ser un privilegiado en nuestro país (…) el desempleo sería de más del 50% si no se considerara empleados a los trabajadores independientes (taxistas, ambulantes, etcétera) y tener trabajo con todas las de la ley es utópico. Ya pocos empleadores respetan las 8 horas o cumplen con todos los pagos a los que la ley los obliga. Eso es porque tienen las billeteras llenas de plata y con ella se compran a los gobiernos o los financian en campaña para luego cobrarles el favor. Culpa también tienen los empleados por no ser capaces de renunciar al trabajo si acaso son victimas de abuso (…) aunque la necesidad casi siempre está por delante. Responsables también son los sindicados laborales no sólo porque no saben defender a sus agremiados, sino porque para complacerse con ellos exigen más y más derechos, lo que incrementa los costos laborales al punto que los empleadores ya no lo puedan pagar o simplemente se nieguen a pagarlo pues les parece excesivo”.
“(…) me causó risa escuchar que Bolivia tenía marina de guerra. Para qué, dije, si no tienen mar. Entonces un Boliviano me respondió que en el Perú no hay justicia pero hay Poder Judicial y ellos no se quejan de nosotros (…) eso es porque la fama de Perú como país injusto trasciende fronteras. Si a un pobre le violan a la hija, la chica se queda violada. Si a un rico le violan a la hija, el culpable aparece así esté en Japón. (…) El Perú es el país de la desigualdad: el pobre no tiene salud, no tiene educación, no tiene justicia (…) y así se proclama país democrático. Como si la democracia comenzara por elegir. La democracia empieza por tener libertad, y para tener libertad tienes que saber en qué te metes, si no siempre estarás sometido a lo que otros te digan (…) y qué libertad va haber si la educación es para unos pocos, así como lo es la salud o la justicia (…) consolidados estos valores, debe haber respeto mutuo, de unos a otros (…) sólo así habrá verdadera democracia, respetando lo que otro piense, diga ó haga, sin sancionarlo o sancionarla por ser disidente, sin usar al organismo dador de justicia o al ente recaudador de impuestos para perseguir a aquel o aquella que no piensa como uno lo hace (…) así finalmente se puede hablar de derecho de elección. Pero reducir la democracia a una elección o votación es de un ignorante o de un sinvergüenza de esos que abundan en nuestro Perú (…).

Copiado de un mail que recibí hace casi 2 años de un amigo que por distintas razones tuvo que irse del Perú.

Tomado del blog "El Escudo de Orlac"