Mientras el BCR ha rebajado en un punto la expectativa de crecimiento de la economía peruana hasta llegar a un 4 por ciento para el 2009, el dato del INEI relativo a la parálisis del mes de febrero (0,19% de expansión del PBI) no hace sino confirmar que la crisis está aquí y que nos toca la puerta con la cara de loco de Jack Nicholson en “El Resplandor”.
Si en febrero hemos “crecido” 0,19% es porque el valor de nuestras exportaciones ha caído un 20%. Sólo en el tema de las barreras arancelarias ecuatorianas, el Perú viene perdiendo 225 millones de dólares.
Y pasar de 3,14% de crecimiento en enero a 0,19% en febrero se llama crisis aquí o en Jamaica. Y eso es algo que el voluntarismo no cura y que la verborrea no alivia.
El sector construcción, que venía creciendo a un ritmo de dos dígitos, lo ha hecho sólo en un 4,73% durante el mes de febrero del 2009. Tendrá que darse con una piedra en el pecho, sin embargo, porque sigue siendo, junto con el sector agropecuario, un islote privilegiado en un archipiélago de cifras desinfladas.
Así, por ejemplo, la minería se ha contraído 2,0%, el sector manufacturero ha decrecido un 7,45% y la pesca se ha desplomado un desastroso, aunque también estacional, 17,62%.
Cuidado. No estamos hablando de cifras disidentes ni de fuentes interesadas en inocularnos pesimismo. Las que aquí reproduzco provienen de un despacho de la agencia estadounidense Associated Press cuyo título reza así: “Crecimiento económico registra frenazo en Perú”. Y lo que ha hecho la agencia es glosar las cifras entregadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística e Informática.
Lo que nos está golpeando con mayor dureza es la demanda externa, que ha pasado de glamorosa a mediocre y, en algunos casos, de mediocre a deficitaria. Venezuela y Argentina nos están comprando bastante menos que antes y a esta lista de países remolones en adquirir productos peruanos se ha sumado –oh hada cibernética, cómo te explicas esto- Estados Unidos de América (con TLC y todo).
Si a esto agregamos que la cifra anualizada de la inflación ha llegado, de marzo del 2008 a marzo del 2009, al 4,78 por ciento, tendremos, más o menos completo, un escenario de cuidado.
Hace un mes, en una emisora radial, el muy informado lobista estadounidense PPK dijo que uno de los grandes peligros para economías como la nuestra es, precisamente, la inflación. Y contó que las máquinas impresoras de billetes de las grandes economías han trabajado sin cesar en estos últimos meses, lo que podría tener un efecto contagioso. Algo más: PPK advirtió que la crisis global recién se notará nítidamente en el Perú a partir del mes de julio.
Pues parece que la crisis ya nos dio su cuota inicial. Y lo que puede venir dependerá de con qué seriedad afrontemos el asunto.
Por eso es que da grima que empresarios exitosos como José Chlimper estén dedicados a gimotear por Fujimori en vez de dedicar todos sus esfuerzos a estimular el mercado interno y a buscar nuevas oportunidades de exportación. Si muchos como Chlimper se sienten viudas desoladas, que le cedan el puesto a quienes podrían plantarle cara a la tormenta perfecta que está por llegar. (Y a propósito: ¿No será tiempo de pensar en un aumento razonable del paupérrimo salario mínimo?)
Desde esa perspectiva, nada ayudarán la demagogia, el encubrimiento y la mentira. Y eso es lo que ha sucedido con el caso de la minera Doe Run.
Hace pocos días voceros del gobierno y de la Sociedad de Minería salieron a decir que el caso estaba solucionado gracias a una inyección de 175 millones de dólares que Doe Run recibiría de fuentes privadas.
“El Estado no ha desembolsado ni un centavo” –dijeron. Y la mayoría aplaudió.
Ya era desagradable que unos particulares peruanos se hicieran cargo de la crisis financiera de una empresa que pertenece a un archimillonario estadounidense, que ha ganado una millonada cuando los precios del cobre y el zinc estaban altos, y que ni siquiera ha cumplido con los 75 millones de dólares del último tramo de su programa ambiental.
Bien, la respuesta a esa debilidad política, a esa generosidad auspiciada desde el Estado, llegó ayer. Doe Run mandó a su casa al 75 por ciento de su personal y dijo que seguiría parada hasta que el ofrecimiento de la ayuda “se hiciese efectivo”.
La agencia noticiosa Reuters ha confirmado que la colaboración prometida a Doe Run -75 millones de dólares en crédito revolvente y 100 millones en concentrado mineral- estaba entrampada y sólo podría darse en las próximas semanas. Vieja experta en el arte de la extorsión, Doe Run exige que le cumplan lo ofrecido. Y tiene una “razón legal” que la asiste.
Y los trabajadores -1,800 en este caso, los que ganarán durante los 30 días de este pre-despido 65 soles diarios- son los que pagan el pato. Como siempre. Como le gusta a Chlimper. Como le place al fujimorismo empresarial, que nunca tuvo un cholo más barato que con el condenado japonés.
Si con patrañas como la de Doe Run vamos a encarar la crisis, arreglados estamos.
Y lo que es de rogar es que ahora no salga el doctor Alan García a insuflarnos confianza y a darnos una clase magistral de litio. La cosa no está para humoradas.
jueves, 16 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
Canal de cable
Jaime de Althaus ha convertido al Canal N, el canal que alguna vez se atrevió a difundir el video Kouri-Montesinos, en la televisión nostálgica del fujimorismo. Ahora Canal N parece la TV Karaoke que canta mal las canciones que otros le escriben. Y en ese terreno, el Agustín Lara del momento es, precisamente, Jaime de Althaus.
No es mayor novedad que este señor, que piensa como escribe y escribe como habla, sea un publicista aguerrido del dos veces condenado señor Fujimori.
En la primera etapa del fujimorismo, como se recuerda en varias Cepris, algunos directorios y en las páginas inmortales de “Expreso”, Jaime de Althaus fue un fujimorista entusiasta: pasó del vargasllosismo con gritito y bandera a vivar al que empezó a roncar a gritos y con dos banderas.
En la segunda etapa, cuando ya se sabía de qué levadura podrida estaba hecho el wasabi bamba de Montesinos y compañía, Jaime fue un fujimorista matalascallando.
En el que iba a ser el tercer periodo del ingeniero que sumaba maletas y multiplicaba tránsfugas, De Althaus también exhibió su fujimorismo de autista con programa propio. Lo hizo en su mejor estilo solapa, pero lo hizo. Y allí están los recortes y sus eventuales apariciones en la TV desbravada por el billetón.
Y ahora, en los comienzos del cuarto fujimorismo –el llamado fujimorismo reo-, De Althaus exhibe nuevamente su lealtad hacia el caudillo de Barrios Altos y La Cantuta. De Althaus es pura coherencia. Y si para eso tiene que organizar debates premeditadamente asimétricos, entrevistas serviles, emboscadas agresivas a invitados a quienes no se les advierte cuál es el tema a tratar, pues De Althaus no duda en hacerlo.
Este señor, que dice ser descendiente de Flora Tristán pero que parece el hijo predilecto de Andrés Bedoya Ugarteche, lo que defiende, por supuesto, son ideas y no avaricias.
La primera idea que defiende es que Manuel Pardo está vivo y que se ha encarnado en él. ¿No han visto en él la sombra epónima del fundador del civilismo? ¿No presienten que la cara de Jaimito tira para retrato de sala congresal? ¿No hay en él mucho de borbón republicano?
La segunda idea es que Gonzalo Prialé es el sucesor de Pedro Beltrán (cuando en realidad es un montón de arrobas de algodón hidrófilo importado). ¿No ven que ya lo ha entrevistado doscientas ocho veces? Y en el prognatismo de Prialé, ¿no está la herencia adoptada de Alfonso XIII?
La tercera idea de Jaimito es que la derecha peruana no ha tenido hasta ahora su oportunidad. O sea que él cree que la derecha no es esa vieja pelleja sin culo y con cara de matamaridos sino una novicia rebelde que acaba de debutar y a la que hay que darle una oportunidad. O sea que Jaimito cree en el punto de oro y en la vulcanización de las intimidades.
La cuarta idea que habita los sesos a la mantequilla de tan ilustre periodista es la de que estamos “en plena revolución capitalista” en el Perú. Esta idea, como se sabe, fue idea original de Caridad Bravo Adams, adaptada a la televisión por Genaro Delgado, ejecutada en China por Víctor Joy Way, adoptada años más tarde por los hermanos Wong, consagrada por los Rodríguez (banda) y subida al olimpo de las ideas indiscutibles por José Luis Sardón, descendiente de la momia Juanita y amante, por ende, de los sacrificios humanos.
La quinta idea responde a la aristocracia de su muy disimulada inteligencia. Jaimito está convencido de que el sistema que él defiende será el último que conozca la civilización humana (tal es el grado de su superioridad). De allí que no hable sino que aleccione, disfrazado de Sumo Pontífice de la UPC y de miembro secreto del Klu Klux Klan de Wall Street.
La sexta idea de Jaime es que su club es grande. En eso también tiene razón: a esas planillas doradas están suscritos, entre otros, Jorge Morelli –esa seta crecida a la sombra del fujimorismo-, Vicente Silva Checa (o Cheque, no me acuerdo), Chemita Salcedo, Nicolás Lúcar, Moisés Wolfenson, Augusto Bressani (dos veces malogrado), Miguel Jesús Calderón, el negro Valdés, la Mónica Delta y el colchonero que volvió de esa amnesia que le permitió ser decente por algunos años.
Y la séptima idea de este antropólogo que es don Jaime de Althaus es que el fujimorismo –la más firme representación de “la revolución capitalista”- tiene que volver al poder. Porque con esa sonora matancera (con Martin Rivas tocando la tumba) –piensa De Althaus- la salsa de la Confiep suena mejor que nunca. Y con esa mano que no tembló ni para felicitar a los Colina –insiste De Althaus- la nave del Estado (o sea el yate de él y sus amigos huasqueados cualquier fin de semana) no conocerá derivas ni extravíos y se dirigirá al puerto del orden y el progreso, he dicho.
Jaime de Althaus es el Niño Goyito del civilismo resurrecto. Sólo que en vez de transmitir en la frecuencia OAX4X lo hace por Canal N, canal de cable. De cable lanzado al fujimontesinismo. Jaimito es la versión beligerante de “Cosas”.
No es mayor novedad que este señor, que piensa como escribe y escribe como habla, sea un publicista aguerrido del dos veces condenado señor Fujimori.
En la primera etapa del fujimorismo, como se recuerda en varias Cepris, algunos directorios y en las páginas inmortales de “Expreso”, Jaime de Althaus fue un fujimorista entusiasta: pasó del vargasllosismo con gritito y bandera a vivar al que empezó a roncar a gritos y con dos banderas.
En la segunda etapa, cuando ya se sabía de qué levadura podrida estaba hecho el wasabi bamba de Montesinos y compañía, Jaime fue un fujimorista matalascallando.
En el que iba a ser el tercer periodo del ingeniero que sumaba maletas y multiplicaba tránsfugas, De Althaus también exhibió su fujimorismo de autista con programa propio. Lo hizo en su mejor estilo solapa, pero lo hizo. Y allí están los recortes y sus eventuales apariciones en la TV desbravada por el billetón.
Y ahora, en los comienzos del cuarto fujimorismo –el llamado fujimorismo reo-, De Althaus exhibe nuevamente su lealtad hacia el caudillo de Barrios Altos y La Cantuta. De Althaus es pura coherencia. Y si para eso tiene que organizar debates premeditadamente asimétricos, entrevistas serviles, emboscadas agresivas a invitados a quienes no se les advierte cuál es el tema a tratar, pues De Althaus no duda en hacerlo.
Este señor, que dice ser descendiente de Flora Tristán pero que parece el hijo predilecto de Andrés Bedoya Ugarteche, lo que defiende, por supuesto, son ideas y no avaricias.
La primera idea que defiende es que Manuel Pardo está vivo y que se ha encarnado en él. ¿No han visto en él la sombra epónima del fundador del civilismo? ¿No presienten que la cara de Jaimito tira para retrato de sala congresal? ¿No hay en él mucho de borbón republicano?
La segunda idea es que Gonzalo Prialé es el sucesor de Pedro Beltrán (cuando en realidad es un montón de arrobas de algodón hidrófilo importado). ¿No ven que ya lo ha entrevistado doscientas ocho veces? Y en el prognatismo de Prialé, ¿no está la herencia adoptada de Alfonso XIII?
La tercera idea de Jaimito es que la derecha peruana no ha tenido hasta ahora su oportunidad. O sea que él cree que la derecha no es esa vieja pelleja sin culo y con cara de matamaridos sino una novicia rebelde que acaba de debutar y a la que hay que darle una oportunidad. O sea que Jaimito cree en el punto de oro y en la vulcanización de las intimidades.
La cuarta idea que habita los sesos a la mantequilla de tan ilustre periodista es la de que estamos “en plena revolución capitalista” en el Perú. Esta idea, como se sabe, fue idea original de Caridad Bravo Adams, adaptada a la televisión por Genaro Delgado, ejecutada en China por Víctor Joy Way, adoptada años más tarde por los hermanos Wong, consagrada por los Rodríguez (banda) y subida al olimpo de las ideas indiscutibles por José Luis Sardón, descendiente de la momia Juanita y amante, por ende, de los sacrificios humanos.
La quinta idea responde a la aristocracia de su muy disimulada inteligencia. Jaimito está convencido de que el sistema que él defiende será el último que conozca la civilización humana (tal es el grado de su superioridad). De allí que no hable sino que aleccione, disfrazado de Sumo Pontífice de la UPC y de miembro secreto del Klu Klux Klan de Wall Street.
La sexta idea de Jaime es que su club es grande. En eso también tiene razón: a esas planillas doradas están suscritos, entre otros, Jorge Morelli –esa seta crecida a la sombra del fujimorismo-, Vicente Silva Checa (o Cheque, no me acuerdo), Chemita Salcedo, Nicolás Lúcar, Moisés Wolfenson, Augusto Bressani (dos veces malogrado), Miguel Jesús Calderón, el negro Valdés, la Mónica Delta y el colchonero que volvió de esa amnesia que le permitió ser decente por algunos años.
Y la séptima idea de este antropólogo que es don Jaime de Althaus es que el fujimorismo –la más firme representación de “la revolución capitalista”- tiene que volver al poder. Porque con esa sonora matancera (con Martin Rivas tocando la tumba) –piensa De Althaus- la salsa de la Confiep suena mejor que nunca. Y con esa mano que no tembló ni para felicitar a los Colina –insiste De Althaus- la nave del Estado (o sea el yate de él y sus amigos huasqueados cualquier fin de semana) no conocerá derivas ni extravíos y se dirigirá al puerto del orden y el progreso, he dicho.
Jaime de Althaus es el Niño Goyito del civilismo resurrecto. Sólo que en vez de transmitir en la frecuencia OAX4X lo hace por Canal N, canal de cable. De cable lanzado al fujimontesinismo. Jaimito es la versión beligerante de “Cosas”.
martes, 14 de abril de 2009
La democracia no es idiota
Suena irónico que la ministra del Interior diga que el gobierno “no variará su estrategia en el Vrae”.
Si el desfile de ataúdes y el goteo de cadáveres y la retahila de emboscadas impunes son una estrategia, habría que preguntarse si no será una parecida a la que concibió Nicolás de Piérola para defender Lima de las tropas chilenas.
Los que saben del tema no dudan en decir que en el Vrae no hay un planteamiento militar vigoroso para derrotar a la chusma armada que habla de comunismo y trasiega con coca para el tráfico.
Lo que está ocurriendo es que el ministro de Defensa, que del tema sabe lo que mi abuelita sabía de teoría de la relatividad, cree que poner énfasis en “el asunto social” es ser moderno y sofisticado. Y que cargar las tintas en “el asunto militar” puede llevar a excesos, es políticamente incorrecto y puede darle a las Fuerzas Armadas más protagonismo del que les corresponde.
Grave error de cálculo. El problema es que “el asunto social” no funcionará ni siquiera como propuesta si el narcobandolerismo no es derrotado y segado de raíz.
¿Qué hacemos con llevar Estado a ese escenario si ese mismo Estado es incapaz de controlar a los asesinos?
¿Le vamos a dar al senderismo coquero que nos queda postas médicas y escuelas para que las vuelen? ¿Gobernadores para que los maten? ¿Garitas aisladas e incomunicadas para que se ensañen con ellas? ¿Cultivos alternativos para que venga una horda y los queme y dinamite los almácigos?
¿Qué clase de estupidez es esta?
¿Hay gente que trabaja para Sendero o que desea que Sendero avance?
Porque, según las informaciones más contrastadas, en el Vrae ni la policía ni las fuerzas militares tienen la logística adecuada o la Inteligencia que sería de esperarse en una zona de guerra.
El foquismo coquero en que degeneraron las FARC empezó más o menos como es el Vrae hoy. Un Estado con sentimientos de culpa, unos gobernantes atrapados en su indefinición, un discurso castrosindicalista que las FARC emplearon para sumar gente y crear “zonas liberadas”.
Las FARC tuvieron la ventaja de venir del heroísmo: eran la contestación armada y moralmente legítima a décadas de asesinatos perpetrados por la derecha colombiana y se inauguraron poco antes de que el Che ensayara sublevar a los bolivianos. Que esos varios Vietnam, de los que hablaba el Che, se convirtieran en varios centros de maquila fue una de las más despiadadas cachitas del destino.
En el Vrae lo que se ensaya es una Tijuana en plena jungla, un Medellín que dé al río Apurímac. El concho prontuariado de Sendero no tiene allí ideas sino intereses. Y no se enfrenta a los asesinos de Gaitán, como en Colombia, sino a una democracia que no puede esperar a otro Fujimori que pretenda sacarle las castañas del fuego a costa de una infecta satrapía.
Los policías y militares en el Vrae no tienen ni las armas necesarias ni el aparato de comunicaciones adecuado. Y el sistema de recolección de datos está paralizado por el miedo que Sendero ha impuesto y los bajos presupuestos destinados a esa tarea vital. Ya no hablemos de la escasez de helicópteros, de la incompetencia para diseñar desplazamientos o de la infiltración senderista que padecen las fuerzas del Estado.
El hecho de que Javier Velásquez Quesquén haya propuesto que una delegación parlamentaria vaya al Vrae, es un gesto positivo pero ingenuo y peligroso. Una zona como esa no se visita con esquelas ni anuncios en la prensa. Más práctico sería que el Vrae visitara al Congreso. Y eso se podría lograr llamando a especialistas como Jaime Antezana para un ciclo urgente de conferencias y a unas sesiones más cerradas de información clasificada.
Sendero fue el cáncer polpotiano del que nos libramos. En el Vrae hay una enterocolitis que amenaza tenernos secuestrados en el baño.
La democracia tiene el deber de demostrarle al país que no es idiota ni distraída ni atarantable.
Que no requiere, en suma, de las cirugías mayores que nos ofrecen los caudillos de ocasión.
Si el desfile de ataúdes y el goteo de cadáveres y la retahila de emboscadas impunes son una estrategia, habría que preguntarse si no será una parecida a la que concibió Nicolás de Piérola para defender Lima de las tropas chilenas.
Los que saben del tema no dudan en decir que en el Vrae no hay un planteamiento militar vigoroso para derrotar a la chusma armada que habla de comunismo y trasiega con coca para el tráfico.
Lo que está ocurriendo es que el ministro de Defensa, que del tema sabe lo que mi abuelita sabía de teoría de la relatividad, cree que poner énfasis en “el asunto social” es ser moderno y sofisticado. Y que cargar las tintas en “el asunto militar” puede llevar a excesos, es políticamente incorrecto y puede darle a las Fuerzas Armadas más protagonismo del que les corresponde.
Grave error de cálculo. El problema es que “el asunto social” no funcionará ni siquiera como propuesta si el narcobandolerismo no es derrotado y segado de raíz.
¿Qué hacemos con llevar Estado a ese escenario si ese mismo Estado es incapaz de controlar a los asesinos?
¿Le vamos a dar al senderismo coquero que nos queda postas médicas y escuelas para que las vuelen? ¿Gobernadores para que los maten? ¿Garitas aisladas e incomunicadas para que se ensañen con ellas? ¿Cultivos alternativos para que venga una horda y los queme y dinamite los almácigos?
¿Qué clase de estupidez es esta?
¿Hay gente que trabaja para Sendero o que desea que Sendero avance?
Porque, según las informaciones más contrastadas, en el Vrae ni la policía ni las fuerzas militares tienen la logística adecuada o la Inteligencia que sería de esperarse en una zona de guerra.
El foquismo coquero en que degeneraron las FARC empezó más o menos como es el Vrae hoy. Un Estado con sentimientos de culpa, unos gobernantes atrapados en su indefinición, un discurso castrosindicalista que las FARC emplearon para sumar gente y crear “zonas liberadas”.
Las FARC tuvieron la ventaja de venir del heroísmo: eran la contestación armada y moralmente legítima a décadas de asesinatos perpetrados por la derecha colombiana y se inauguraron poco antes de que el Che ensayara sublevar a los bolivianos. Que esos varios Vietnam, de los que hablaba el Che, se convirtieran en varios centros de maquila fue una de las más despiadadas cachitas del destino.
En el Vrae lo que se ensaya es una Tijuana en plena jungla, un Medellín que dé al río Apurímac. El concho prontuariado de Sendero no tiene allí ideas sino intereses. Y no se enfrenta a los asesinos de Gaitán, como en Colombia, sino a una democracia que no puede esperar a otro Fujimori que pretenda sacarle las castañas del fuego a costa de una infecta satrapía.
Los policías y militares en el Vrae no tienen ni las armas necesarias ni el aparato de comunicaciones adecuado. Y el sistema de recolección de datos está paralizado por el miedo que Sendero ha impuesto y los bajos presupuestos destinados a esa tarea vital. Ya no hablemos de la escasez de helicópteros, de la incompetencia para diseñar desplazamientos o de la infiltración senderista que padecen las fuerzas del Estado.
El hecho de que Javier Velásquez Quesquén haya propuesto que una delegación parlamentaria vaya al Vrae, es un gesto positivo pero ingenuo y peligroso. Una zona como esa no se visita con esquelas ni anuncios en la prensa. Más práctico sería que el Vrae visitara al Congreso. Y eso se podría lograr llamando a especialistas como Jaime Antezana para un ciclo urgente de conferencias y a unas sesiones más cerradas de información clasificada.
Sendero fue el cáncer polpotiano del que nos libramos. En el Vrae hay una enterocolitis que amenaza tenernos secuestrados en el baño.
La democracia tiene el deber de demostrarle al país que no es idiota ni distraída ni atarantable.
Que no requiere, en suma, de las cirugías mayores que nos ofrecen los caudillos de ocasión.
lunes, 13 de abril de 2009
Chávez promueve en China la creación de “nuevo orden mundial”
08 de Abril de 2009, 09:55am ET
BEIJING (AP) - El presidente venezolano Hugo Chávez afirmó que su visita de dos días a Beijing forma parte de la creación de un “nuevo orden mundial”, al tiempo que su colega chino lo llamó “el viejo y gran amigo de China”.
El mandatario sudamericano, que el miércoles se reunió con Hu Jintao, presidente chino y líder del Partido Comunista, dijo a la prensa que el péndulo mundial del poder está cambiando a países como Irán, Japón y China.
Chávez dijo que “estamos creando un nuevo orden mundial” y “un mundo multipolar”, al considerar que el “mundo unipolar” se ha derrumbado. Los nuevos polos de poder en mundo se están fortaleciendo, dijo en alusión a “Beijing, Tokio, Teherán”.
El presidente venezolano siguió con su temática en su reunión con Hu.
“No tenemos duda de que China es el más grande motor que existe para conducir al mundo más allá de la crisis del capitalismo, y nadie puede dudar que el centro de gravedad del mundo se ha desplazado hacia Beijing”, señaló.
El mandatario consideró que “China está jugando y jugará un papel fundamental y altamente positivo en la búsqueda de soluciones a la crisis del capitalismo”, que actualmente enfrenta una grave crisis económica mundial, y dijo que esta nación oriental es el principal motor que impulsa el mundo en medio de esta crisis.
Por su parte, Hu calificó a Chávez como “el viejo y gran amigo de China” y recordó que durante su mandato ha visitado seis veces ese país del Lejano Oriente, lo que interpreta como “una prueba palpable de la importancia que concede a las relaciones bilaterales”.
“Su visita ofrece una oportunidad excepcional para que podamos tener un intercambio de opiniones cara a cara sobre los temas bilaterales y de interés común”, agregó.
Chávez ha realizado en Beijing escalas frecuentes en su giras internacionales para promover un frente antiestadounidense en el mundo. Ha estado en la capital china al menos seis veces desde que llegó al poder en las elecciones de 1998.
Ahora llega a Beijing luego de recorrer el Medio Oriente la semana pasada. En Irán dijo que tenía pocas esperanzas de mejorar las relaciones con Washington durante la presidencia de Barack Obama al considerar que Estados Unidos sigue actuando como “imperio”.
Aunque los líderes comunistas chinos han sido discretos en su respuesta a la retórica política de Chávez, las industrias estatales chinas se han apresurado en aprovechar Venezuela como un puente para su entrada en Sudamérica. Compañías chinas en los sectores de minería y petróleo se han mostrado particularmente interesadas por asegurarse recursos minerales sudamericanos. Durante su visita, Chávez dijo que planea revisar con los líderes chinos el objetivo de aumentar las exportaciones petroleras venezolanas a China de los 380.000 barriles del año pasado a un millón de barriles para el 2013, parte de la estrategia venezolana de diversificar sus ventas petroleras. Estados Unidos compra aproximadamente la mitad del petróleo de ese país, pese a las tensiones políticas entre ambos.
Esa estrategia incluye planes de China y Venezuela de construir cuatro buques cisterna y tres refinerías en China capaces de procesar el crudo venezolano pesado y sulfuroso.
China y Venezuela también han invertido en un fondo de 12.000 millones de dólares para financiar proyectos conjuntos en terrenos que incluyen producción petrolera, infraestructura y agricultura.
Tomado de "El Blog del Movimiento Anti NWO".
BEIJING (AP) - El presidente venezolano Hugo Chávez afirmó que su visita de dos días a Beijing forma parte de la creación de un “nuevo orden mundial”, al tiempo que su colega chino lo llamó “el viejo y gran amigo de China”.
El mandatario sudamericano, que el miércoles se reunió con Hu Jintao, presidente chino y líder del Partido Comunista, dijo a la prensa que el péndulo mundial del poder está cambiando a países como Irán, Japón y China.
Chávez dijo que “estamos creando un nuevo orden mundial” y “un mundo multipolar”, al considerar que el “mundo unipolar” se ha derrumbado. Los nuevos polos de poder en mundo se están fortaleciendo, dijo en alusión a “Beijing, Tokio, Teherán”.
El presidente venezolano siguió con su temática en su reunión con Hu.“No tenemos duda de que China es el más grande motor que existe para conducir al mundo más allá de la crisis del capitalismo, y nadie puede dudar que el centro de gravedad del mundo se ha desplazado hacia Beijing”, señaló.
El mandatario consideró que “China está jugando y jugará un papel fundamental y altamente positivo en la búsqueda de soluciones a la crisis del capitalismo”, que actualmente enfrenta una grave crisis económica mundial, y dijo que esta nación oriental es el principal motor que impulsa el mundo en medio de esta crisis.
Por su parte, Hu calificó a Chávez como “el viejo y gran amigo de China” y recordó que durante su mandato ha visitado seis veces ese país del Lejano Oriente, lo que interpreta como “una prueba palpable de la importancia que concede a las relaciones bilaterales”.
“Su visita ofrece una oportunidad excepcional para que podamos tener un intercambio de opiniones cara a cara sobre los temas bilaterales y de interés común”, agregó.
Chávez ha realizado en Beijing escalas frecuentes en su giras internacionales para promover un frente antiestadounidense en el mundo. Ha estado en la capital china al menos seis veces desde que llegó al poder en las elecciones de 1998.
Ahora llega a Beijing luego de recorrer el Medio Oriente la semana pasada. En Irán dijo que tenía pocas esperanzas de mejorar las relaciones con Washington durante la presidencia de Barack Obama al considerar que Estados Unidos sigue actuando como “imperio”.
Aunque los líderes comunistas chinos han sido discretos en su respuesta a la retórica política de Chávez, las industrias estatales chinas se han apresurado en aprovechar Venezuela como un puente para su entrada en Sudamérica. Compañías chinas en los sectores de minería y petróleo se han mostrado particularmente interesadas por asegurarse recursos minerales sudamericanos. Durante su visita, Chávez dijo que planea revisar con los líderes chinos el objetivo de aumentar las exportaciones petroleras venezolanas a China de los 380.000 barriles del año pasado a un millón de barriles para el 2013, parte de la estrategia venezolana de diversificar sus ventas petroleras. Estados Unidos compra aproximadamente la mitad del petróleo de ese país, pese a las tensiones políticas entre ambos.
Esa estrategia incluye planes de China y Venezuela de construir cuatro buques cisterna y tres refinerías en China capaces de procesar el crudo venezolano pesado y sulfuroso.
China y Venezuela también han invertido en un fondo de 12.000 millones de dólares para financiar proyectos conjuntos en terrenos que incluyen producción petrolera, infraestructura y agricultura.
Tomado de "El Blog del Movimiento Anti NWO".
domingo, 12 de abril de 2009
La muerte de Corín
Ahora resulta que, después de Cervantes, la Corín Tellado era el mayor éxito editorial en lengua castellana.
James Joyce es una pulga frente a ella. Celine es un nanoautor. Donoso es microscópico.
Cuatrocientos millones de ejemplares vendidos, producto de 4,000 historias fabricadas por esta asturiana al galope, es una cifra de vértigo.
Hasta la Unesco tuvo que admitirla en su salón de la fama reconociendo la desmesura marquetera de esta señora fea que escribía historias bonitas que terminaban mejor.
Con la Tellado muchas mujeres soñaron, desde las cárceles de sus matrimonios mediocres, las grandes fantasías que las hacían libres en secreto y felices a contramano. Y hubo una época, en América Latina, en que Corín Tellado cumplió las funciones balsámicas que hoy cumplen algunas telenovelas (cuando no son, desde luego, mexicanas; éstas, como se sabe, son venéreas e inmunodepresivas).
Pero esta escritora industrial, que parecía escribir en una máquina Singer de su invención, también hizo más pasable la posguerra del estraperlo y del franquismo de todas las miserias. O sea que te tomabas un sorbo de Tellado cada seis horas y hasta el Generalísimo te parecía un hombrón.
Si la señora Tellado no hubiese existido, Franco la habría inventado.
Porque la señora Tellado vendía un ultramarino de lo más cotizado: la ilusión, el sueño de los amores viajeros en un tiempo de inmovilidad y pocas pesetas, la extravagancia de la libertad en plena escasez de ella, el amor en el epicentro del desamor falangista y godo.
Entrabas a una de sus páginas y, de pronto, el mundo desaparecía y sólo veías el castillo de cartón-piedra donde las chicas buenas tenían su recompensa, las arpías su castigo y los hombres honestos, al final, el calzón por el que habían luchado.
Claro, eso del calzón era una referencia sólo implícita, una alusión delicadísima, una sutileza desvaída surgida de la censura y de las faldas largas con enaguas y los ganchillos de a centavo para el pelo.
Lo que más éxito le dio a Corín Tellado fue su maestría de artesana para los finales, que si no eran plenamente felices por lo menos dejaban abiertas las puertas de la esperanza. Eran finales que, en todo caso, jamás se parecían a los tristes adioses de la vida.
No importaba cuántas vicisitudes pudiesen pasar sus protagonistas ni qué separaciones los amenazaran ni qué pasado los quisiera demorar. Al final, el amor se imponía y los sobresaltos se recordaban con sonrisas.
Cuando el franquismo se hundió como una Atlántida ibérica, Corín Tellado -nacida María del Socorro Tellado López- siguió escribiendo y aprovechó esos nuevos tiempos para meterle a sus recetas la sazón de un adulterio, el ajo de una barraganía y hasta el culantro de un trío más teórico que real.
Curiosamente, sus libros jamás se volvieron a vender como antes. Había pasado de moda. Era como si la libertad no la necesitase. Nada menos que a ella, que se había pasado la vida vendiendo juegos de libertad imaginada. La movida madrileña la tulló.
Mario Vargas Llosa viajó hasta Gijón para entrevistarla. El diálogo se produjo a comienzos de los 80 y se difundió en aquel inolvidable programa que el gran novelista tuvo en Panamericana Televisión.
Con sus gruesos anteojos de carey, Tellado apareció en las pantallas como una viejita precoz y reseca. Tenía 56 años pero parecía mayor, grandemente mayor, y lo que más sorprendía era la grisura de sus respuestas, su torpeza realista para encarar las ironías, la pequeñez de su vocabulario. Parecía una edición de bolsillo de su propia fama.
A estas alturas debo admitir que jamás pude leer de cabo a rabo alguno de sus libros. Normalmente leía las primeras páginas, me aburría soberanamente y me deslizaba hasta el final, donde las luces se encendían y el público aplaudía. Lo poco que sé de su estilo lo aprendí hojeándola en esas ediciones de viaje de Bruguera y leyendo un par de ensayos sobre el fenómeno de masas que significó.
Corín Tellado vendía felicidad en resmas pero, sospechosamente, jamás fue feliz. Tuvo un matrimonio accidentado, dos hijos y un divorcio amargo al final del camino. Nunca se volvió a casar y hubo muchos que hicieron una leyenda de su amor por las mujeres. Jamás hablaba de su intimidad. Inventaba la de otras para vengarse.
Ayer murió casi olvidada por las nuevas generaciones. Como pasa en la vida real. Como jamás habría pasado en sus novelas.
James Joyce es una pulga frente a ella. Celine es un nanoautor. Donoso es microscópico.
Cuatrocientos millones de ejemplares vendidos, producto de 4,000 historias fabricadas por esta asturiana al galope, es una cifra de vértigo.
Hasta la Unesco tuvo que admitirla en su salón de la fama reconociendo la desmesura marquetera de esta señora fea que escribía historias bonitas que terminaban mejor.
Con la Tellado muchas mujeres soñaron, desde las cárceles de sus matrimonios mediocres, las grandes fantasías que las hacían libres en secreto y felices a contramano. Y hubo una época, en América Latina, en que Corín Tellado cumplió las funciones balsámicas que hoy cumplen algunas telenovelas (cuando no son, desde luego, mexicanas; éstas, como se sabe, son venéreas e inmunodepresivas).
Pero esta escritora industrial, que parecía escribir en una máquina Singer de su invención, también hizo más pasable la posguerra del estraperlo y del franquismo de todas las miserias. O sea que te tomabas un sorbo de Tellado cada seis horas y hasta el Generalísimo te parecía un hombrón.
Si la señora Tellado no hubiese existido, Franco la habría inventado.
Porque la señora Tellado vendía un ultramarino de lo más cotizado: la ilusión, el sueño de los amores viajeros en un tiempo de inmovilidad y pocas pesetas, la extravagancia de la libertad en plena escasez de ella, el amor en el epicentro del desamor falangista y godo.
Entrabas a una de sus páginas y, de pronto, el mundo desaparecía y sólo veías el castillo de cartón-piedra donde las chicas buenas tenían su recompensa, las arpías su castigo y los hombres honestos, al final, el calzón por el que habían luchado.
Claro, eso del calzón era una referencia sólo implícita, una alusión delicadísima, una sutileza desvaída surgida de la censura y de las faldas largas con enaguas y los ganchillos de a centavo para el pelo.
Lo que más éxito le dio a Corín Tellado fue su maestría de artesana para los finales, que si no eran plenamente felices por lo menos dejaban abiertas las puertas de la esperanza. Eran finales que, en todo caso, jamás se parecían a los tristes adioses de la vida.
No importaba cuántas vicisitudes pudiesen pasar sus protagonistas ni qué separaciones los amenazaran ni qué pasado los quisiera demorar. Al final, el amor se imponía y los sobresaltos se recordaban con sonrisas.
Cuando el franquismo se hundió como una Atlántida ibérica, Corín Tellado -nacida María del Socorro Tellado López- siguió escribiendo y aprovechó esos nuevos tiempos para meterle a sus recetas la sazón de un adulterio, el ajo de una barraganía y hasta el culantro de un trío más teórico que real.
Curiosamente, sus libros jamás se volvieron a vender como antes. Había pasado de moda. Era como si la libertad no la necesitase. Nada menos que a ella, que se había pasado la vida vendiendo juegos de libertad imaginada. La movida madrileña la tulló.
Mario Vargas Llosa viajó hasta Gijón para entrevistarla. El diálogo se produjo a comienzos de los 80 y se difundió en aquel inolvidable programa que el gran novelista tuvo en Panamericana Televisión.
Con sus gruesos anteojos de carey, Tellado apareció en las pantallas como una viejita precoz y reseca. Tenía 56 años pero parecía mayor, grandemente mayor, y lo que más sorprendía era la grisura de sus respuestas, su torpeza realista para encarar las ironías, la pequeñez de su vocabulario. Parecía una edición de bolsillo de su propia fama.
A estas alturas debo admitir que jamás pude leer de cabo a rabo alguno de sus libros. Normalmente leía las primeras páginas, me aburría soberanamente y me deslizaba hasta el final, donde las luces se encendían y el público aplaudía. Lo poco que sé de su estilo lo aprendí hojeándola en esas ediciones de viaje de Bruguera y leyendo un par de ensayos sobre el fenómeno de masas que significó.
Corín Tellado vendía felicidad en resmas pero, sospechosamente, jamás fue feliz. Tuvo un matrimonio accidentado, dos hijos y un divorcio amargo al final del camino. Nunca se volvió a casar y hubo muchos que hicieron una leyenda de su amor por las mujeres. Jamás hablaba de su intimidad. Inventaba la de otras para vengarse.
Ayer murió casi olvidada por las nuevas generaciones. Como pasa en la vida real. Como jamás habría pasado en sus novelas.
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